viernes, 13 de julio de 2007

Una Historia Lleno de Avisos

Ha llegado el momento, creo, de contar esa historia tan triste que prometí hace mucho tiempo contar. Pero no lo cuento para desesperar a nadie, sino para dar esperanza porque esta historia pasó en una época en que había menos información para padres adoptivos – que fue hace no mucho tiempo.

Prefiero las historias felices sobre las adopciones - y sobre las familias en general. Pero sé que tenemos que compartir historias como esta también para que no se repitan. Y me gustaría creer que en la gran mayoría de las adopciones no hay riesgo de que ocurra lo que voy a contar aquí. Pero por eso también es bueno contar lo que voy a contar - para que vemos que un final infeliz suele venir avisado desde hace mucho tiempo antes de que occura.


La niña se llamaba Noel y fue entregada en acogida a Mari, una amiga de mi madre, cuando tuvo sólo seis semanas. Ya había estado con varios familiares que habían intentado sacarla adelante. Según los informes simplemente no salía adelante y por eso la quitaron de su casa, pero según Mari una radiografía que hicieron después demostró que tuvo alguna costilla rota.


Mi madre siempre se acuerda de la nerviosa que era Noel de bebé y como Mari seguía el consejo de criar a la niña con un horario muy estricto - supongo que el idea fue darle una sensación de seguridad. Pero el horario se tenía que cumplir a rajatabla - que si la niña tenía hambre - tendría que esperar. Que nadie podía cogerla si no era la hora etc. Dice mi madre que era una niña que lloraba sin parar - y que ella (mi madre) no pudo resistir en cogerle en brazos para calmarle y darle de comer si tenía hambre cuanda estaba en nuestra casa. Le recomendaba a su amiga ser menos estricta y más comprensiva pero ella estaba convencida de sus métodos.


Sé que hoy los consejos para cuidad de un bebé como Noel serían muy distintos - por lo que estoy leyendo, recomiendan una rutina para crear esa sensación de seguridad pero con muchísimo cariño, muchos brazos y de darle de comer siempre que quiera.


Me acuerdo muy bien de Noel. Tenía unos tres años menos que yo, como una hermana mía y todos jugabamos juntos siempre que su familia venía a visitar - o que hicimos los cuatro o cinco horas en coche para quedar una semana con ellos. Fue una niña alegre, rubio, delgada, muy mona.


Noel estuvo en “plan acogida” durante quizás siete años. Lo triste es que tuvo que aguantar muchos cambios – que la madre biológica quería otra oportunidad, que por alguna política del Estado tuvo que estar con otra familia de acogida de vez en cuando - quién sabe porque. Pero siempre acabó una y otra vez en casa de Mari con su marido y sus tres hijos.

Al final, sobre los siete años estuvo disponible para ser adoptada y Mari y su marido decidieron adoptarla – mas que nada porque les daba pena. No quisieron verla empujada de casa en casa durante el resto de su vida sin tener nunca una familia propia. Hace poco mi madre me contó esto y me hizo reflexionar sobre la importancia que los psicólogos dan a los motivos para adoptar...

La niña fue muy difícil para ellos. Fue activa, muy traviesa, siempre metiéndose en algún lío, probando los límites; dicen que fue una mentirosa patológica.

No es que no intentaron, pero no sabían que hacer con Heidi-Noel (que hicieron un nombre compuesto al adoptarlo para ir poco a poco quitando Noel y dejándola con el nombre que habían escogido para ella, Heidi).

Me recuerdo de ella como siempre sonriendo o riéndose y corriendo para arriba y abajo como una loca – a menos que estaba castigada.

Y parece que siempre estaba castigada. Mi madre se mostraba una y otra vez preocupada por Heidi - de eso me acuerdo. Ella hablaba de vez en cuando con su amiga sobre la situación. Le escuché más que una vez comentar que en esa familia todo el mundo estaba siempre encima de esa pobre niña, que hacía falta tener una actitud más positiva. También me sentí mal por ella al escuchar eso - mal y con ganas de salvarla.

Sobre los quince años, Heidi se fue a vivir con otra familia, gente de la misma iglesia de su familia. No funcionó. Luego fue a vivir con una tía, hermana de su madre – tampoco pudieron con ella. Otra hermana de su madre le acogió, y finalmente se fue y nadie sabe que ha sido de Heidi.


Dice Marilyn que, con la información que hay hoy en día, haría las cosas de una forma tan, tan diferente.


Por mi parte – la historia fue confusa y preocupante hasta que empecé a leer sobre el apego. Me acuerdo bastante de aquello y mi madre me ha contado lo suficiente para entender que nunca llegaron a formar vínculos afectivos con Heidi. Hicieron todo lo posible para criarle bien, intentaron seguir todas las “reglas” (sobre horarios, estructura, disciplina – Marilyn fue una mujer super-informada y con unas ideas muy claras) – pero simplemente no sabían crear una relación de confianza, seguridad, cariño y amor con una niña que se les ponía todo tan difícil - muy probablemente porque se sintió tan insegura.


Para mí, esta historia, junto con otras experiencias, ha despertado mi interés en el bienestar de la familia en general. No es algo que empecé a estudiar al adoptar. Sin embargo, a través del estudio de la adopción, he podido consolidar muchos de mis conocimientos. Hay mucho sobre desarrollo infantil, por ejemplo, que he llegado a comprender por primera vez a través de libros escritos para familias adoptivas.


Por eso, creo que hoy en día, las familias adoptivas tenemos gran ventaja - no sólo comparado con las familias que adoptaron hace cincuenta o incluso veinte años - sino incluso a veces respecto a las familias biológicas, quizás.


Animo a todo el mundo a informarse sobre temas que podrían ser de interés para su familia. No tenéis que meteros tan profundamente como yo - que investigar todo tipo de temas es mi pasión - pero es conveniente informaros, incluso poquito a poco - un libro de vez en cuando, una mirada al web durante un ratito libre - lo que sea.


Es como llenar una caja de herramientas - con algunas herramientas que permitan conocer avisos, por ejemplo, otros que ayudan a prevenir complicaciones - y por supuestos un montón de ellos que hace más agradable construir el amor.

1 comentario:

Gloria P dijo...

Es una pena que se hayan cometido tantos errores en la crianza de esta niña, relacionados con la metodología para crear apegos. Mi hijita del corazón cuando llegó a nosotros tenía casi 9 meses y un historial de abandonos reiterativos. Nada más llegar, notamos que no le gustaba que la cargáramos, y nos pegaba en la cara cuando lo hacíamos. Además, cuando mi esposo y yo la saludàbamos al levantarse por las mañanas, nos volteaba la cara y se acostaba boca abajo tapándose los ojos con las manitos. Hacía muchas pataletas, lloraba mucho, y en los centros comerciales le podía dar la mano y abrazar a cualquier desconocido mientras que con nosotros no permitía ningún contacto. A través de internet recibí un consejo muy sabio de alguien de una página que se llama adoptiva.com pues en mi país, Colombia, no tenemos casi información al respecto, quien me dijo que soportara estoicamente sus golpes y desaires, que le repitiéramos una y otra vez que nunca la íbamos a abandonar, que yo era su mamá por el resto de la vida, en fin, y el milagro se hizo realidad. A los pocos meses ella empezó a cambiar y a ser cariñosa, recuerdo especialmente un día en que yo estaba estudiando en la sala de mi casa y ella llegó y sin yo pedírselo, me dio un besito en la mejilla. La alcé en brazos, la besé por todas partes, bailamos, cantamos,la abracé tanto....ahora, después de tres años y medio con ella, hace 4 meses está en el Cielo al lado de los demás ángeles. Mi niña llegó también con muchos problemas de salud además de los de apego, pero me queda el consuelo de lo mucho que la amamos y cuidamos, cada día de mi vida la amaré más y más, me queda también el recuerdo de que jugamos juntas y nos abrazamos y nos reimos hasta el último instante de su vida.