domingo, 25 de octubre de 2009

Inquietud de mi origen



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Decisiones - Las buenas decisiones son resultado de la experiencia...
...y la experiencia es resultado de las malas decisiones.




¿Hablar o no hablar de la adopción? ¿Contarles todo lo que sabemos o contarles un cuento de hadas? Las respuestas a estas preguntas han ido cambiando a lo largo de los años.

Mi abuela me ha contado como su hermana, que era pedagoga, insistía en que mi tía (Historia de Amor II) siempre conociera la verdad sobre sus orígenes, pero que esto, en los años 40 era todavía una opinión que no todo el mundo compartía. Así que, mientras que miles de niños adoptados en Estados Unidos probablemente crecieron en esa época sabiendo poco o nada sobre su pasado, mi tía sí tenía información... Hoy en día, con los conocimientos que tenemos, he aprendido que esa información no fue exactamente la adecuada (porque dio mal imagen de sus progenitores), pero por lo menos lo tenía.

Todavía hoy en día hay familias en todo el mundo que no ven adecuado revelar información y datos a sus hijos y creo que tenemos que ser comprensivos porque los motivos suelen ser más que buenos. Es el caso de Mónica que nos ha querido compartir su historia personal desde México:


Inquietud de mi origen

Siempre tuve la sensación de que algo no estaba bien, aunque todo estaba muy bien!! Recuerdo claramente que a mis 15 años pensé; “yo no soy hija de mis Papás y no les voy a preguntar nada, sería lo peor que yo podría hacer, entonces… ¿de quien soy hija? A mi Papá no me parezco y a nadie de su familia, ni poquito. A mi Mamá no me parezco aunque a su hermana sí, pero la hermana de mi Mamá es una señora casada, con una familia bien, tiene hijos, no tendría porque haberme dejado, si tiene 4 o 5 hijos, porque me hubiera dejado a mí, si no soy su hija, entonces, soy hija de su hija, ¡de mi prima!” Pensé eso porque me parecía mucho a ella y es la única persona con la que físicamente encajaba, Como que tenia que parecerme a alguien para sentirme bien!

De ahí no paso; eso también es muy fuerte, jamás fui capaz de preguntarles a mis padres, Yo creo que no soy su hija, ¿De quien soy hija? ayúdenme a buscar a mi papá o mi mamá. Aunque era una adolescente decidí no preguntarles jamás y nunca lo hice, los hubiera lastimado, esa no era una opción, pasaron los años, y sigo pensando que ellos se fueron muy pronto en la vida.

Mi Papá murió; al año y medio, mi mamá, eso siempre va a ser triste. Cuando mi mamá estaba en su lecho de muerte, unas amigas de su juventud llegaron diciendo que mi mamá tenia algo muy importante que decirme para poder seguir en la vida…… mi mamá ya no podía ni abrir los ojos pero ellas dijeron: “Blanca, que le tienes que decir a Mónica” ella se inquieto, no podía, le costaba mucho trabajo. Yo pensé que no había nada malo en nuestra familia, nada que esconder; lo único era ese pensamiento que yo tenía desde hace tiempo, tome de la mano a mi mama y le dije: Gorda yo te lo voy a decir, “¿Tu no eres mi mamá verdad?” Mi mama abrió los ojos y me dijo “tu no tienes mas madre que yo” Yo respondí, “claro gorda, eso yo lo se”.

Las amigas se sorprendieron y me preguntaron si yo ya lo sabía a lo que pregunté, “bueno, ¿entonces quien es mi mamá? Las señoras dijeron que fue una sobrina de mi Mamá y un muchacho que se veía mucho en el espejo, enseguida me entregaron una tarjeta con los datos de mi padre biológico.

Esos días fueron muy difíciles, si tuve la curiosidad de conocerlos, sobre todo al padre biológico porque a la madre biológica ya la conocía, era mi prima, y a pesar de tener la intención de conocerlos, no es algo que haría inmediatamente.

Un día estaba yo pensando en todo lo que había pasado y decidí llamar a mi prima para decirle que sabía que ella era mi madre biológica, porque finalmente, era un hecho, una realidad, ¡lo sabía! Tomé el teléfono, marque y ella contestó muy alegre y entusiasta como siempre era conmigo; después de saludarla le dije: “Te llamo porque ya se que eres mi madre biológica” ella empezó a gritar, no, no, no y a llorar, descontrolada, su esposo tomo el teléfono y me pidió que por favor no la molestara, yo no podía dar crédito a lo que escuchaba aunque así pasó.

No se como sucedió, de verdad no lo recuerdo, nos encontramos y empezamos a platicar ella y yo, tuvimos dos platicas que siguieron a esa llamada.

La primera me pidió perdón llorando desquiciadamente a lo que yo le respondí que no había nada que perdonar y le agradecí que no me hubiera abortado, también agradecí a Dios y a la vida por haberme puesto en manos de los hermosos Padres que me toco tener, le sugerí que no se angustiara y que olvidara todo eso, ella insistía, en ser mi madre hasta que le respondí, “no, no, no, yo Mamá tuve y muy linda Mamá.” Esto fue desagradable ya que yo definí un límite.

De la segunda plática solo lo recuerdo verla a ella con ojos expresivos diciéndome que ese muchacho había sido su novio e iba a su casa, aunque era muy agresivo con ella y la violó. Así que yo había sido el resultado de una violación, que desagradable. Ella además recalcó el hecho de que fui niña y no sabría que hacer con una niña. Dijo “Era muy difícil para mi, me podrías quitar a mi novio! Yo no podía tener una niña!” En esa ocasión ella me lastimó aunque al escuchar y verla pensé que esa mujer estaba loca, no tenía corazón, sus palabras eran hirientes y desagradables. Me dieron ganas de llorar, sin embargo, había algo que impedía que ella me lastimara y me dí cuenta que la mujer estaba mal y siempre ha estado mal, GRACIAS Dios, que no estuvo junto a mi mientras crecí.

Al mismo tiempo la vida estaba acomodando las cosas de una forma impresionante para que también conociera a mi padre biológico, a él no tuve ni siquiera que ir a buscarlo. A pesar de ser de la Ciudad de México, estaba en Guadalajara, cerca de mí, su hijo resultó ser alumno mío y por fin se presentaron las situaciones para que nos conociéramos. Él al igual que ella, lloró pidiéndome perdón agregando que había sido un tonto inmaduro. Me aclaró que yo había nacido de mucho amor entre ellos dos. Me contó como habían sido novios e inmaduros, que la relación que ellos tenían era muy dañina y de haber seguido juntos hubieran terminado matándose.

Después de esto pensé que él por lo menos había sido considerado conmigo, además tuve la oportunidad de convivir con el por un corto tiempo en el que me pude dar cuenta que el tenía reacciones parecidas a las mías, aunque yo si las podía controlar. Era una persona con actitudes negativas, soberbias, incluso, era hiriente y maltrataba a su familia, completamente diferente a mi Papá que fue un hombre tranquilo, prudente y amoroso.

Por fin tuve la oportunidad de conocer a mis padres biológicos, entendí que físicamente me parecía a ella y que en ciertas reacciones que pasaban por mi mente, y que yo controlaba, me parecía a él.

Hoy en día entiendo que la genética no tiene nada que ver y que cada uno de nosotros es el resultado del ejemplo que vivimos en casa, mis Papás siempre fueron amorosos conmigo y GRACIAS a su ejemplo es que el día de hoy estoy viviendo una vida maravillosa. Si bien es cierto, es importante conocer el origen, lo más importante que queda en la vida es el AMOR de los padres y lo que su ejemplo nos lleva a vivir día a día.

GRACIAS Gorda, GRACIAS Gordo, los amo.


Mónica Castañeda Urrutia
Octubre 2009


Gracias Mónica por compartir tu historia.

Lo que más me destaca de esta historia es como los niños lo saben todo aunque no les decimos nada. Acabo de leer un libro sobre el lenguaje corporal (The Definitive Book of Body Language) que explica como el habla es un don bastante reciente para el ser humano y que el lenguaje corporal fue nuestro modo de comunicar durante miles de años. De hecho ¡hay bastantes gestos que todavía compartimos con los monos! Incluso no podemos evitar la comunicación a través de los gestos y los demás captan el mensaje aunque no sean conscientes de ello.

Una vez más vemos como es mejor no ocultar la verdad a nuestros hijos. Es cierto que tenemos que ir dosificando la información y adecuándolo a su edad, pero sin ocultar ni mentir ni crear cuentos de hadas que no tienen nada que ver con la realidad y que sólo tendremos que acabar desmintiendo y desmitificando en el futuro (lo cual nos restará credibilidad).

También me ha impresionado la lealtad que Mónica expresa hacía sus padres, porque sé que muchas veces los padres por adopción podemos sentirnos amenazados por los deseos de nuestros hijos de buscar información sobre sus orígenes, sobre todo los familiares biológicos. Si hay una buena relación familiar, no hay que tener miedo de perder a los hijos.

Lo que me da pena es que los padres de Mónica perdieron la oportunidad de acompañarla en la vida en su difícil tarea de desenredar su historia y comprender los complejos sentimientos que surgieron al enfrentarse con la realidad. Pero, de todas formas, da la sensación que el intenso amor que compartían con su hija todavía la acompaña, aún después de su muerte.

Una vez más, Gracias a Mónica y espero que los demás disfrutan también de la historia.

8 comentarios:

Roberto Pili dijo...

Sí, gracias Mónica por tu escrito y gracias Brenda por difundirlo.
Hay casi tantos casos cuantos niños adoptados, y familias... ya hasta la misma persona reacciona piensa y dice cosas diferentes dependiendo de con quién habla, en qué momento, en qué edad, por las experiencias vividas...
Quizás salgan menos ejemplos cómo estos, por que la normalidad no llama tanto la atención, o menos de una tragedia, ni el final feliz, a pesar de una historia dura, llama cuanto una desgracia.
En el proceso de idoneidad se utilizan vídeos que relatan historias muy duras.
En muchos reportajes también.
Y hoy en algunas web también se buscan sólo casos desgraciados, dando una visión de la realidad sesgada.
Bienvenido sea un escrito cómo el que publicas, donde está toda la tragedia del vivir, pero también bien clara la otra cara de la moneda.
"Gracias Gorda, gracias Gordo, los amo."

precioso :-)))

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Una conmovedora historia y, como muy bien señala Brenda, un ejemplo de cómo los niños lo intuyen todo y terminan queriendo saber la verdad. Por ello, es importante acompañarles en el descubrimiento de su historia, en las emociones que se suscitan, en las preguntas que surgen... Si la familia lo vive con naturalidad y proporciona tiempo y espacios para poder tratarlo, las heridas se van superando.

Boris Cyrulnik dice que "El horror de lo imaginario es terrible; el horror de lo real tiene un punto de esperanza" Me cautivó profundamente esta frase porque es capaz de sintetizar magistralmente cómo es mucho mejor acercar y acompañar a los niños adoptivos hacia la verdad de su historia. Por muy duro que sea lo que han vivido, siempre es peor lo que se imaginan.

Enhorabuena por esta entrada, Brenda y saludos cordiales a todos

José Luis Gonzalo

Carmen dijo...

Gracias, Mónica, por compartir tu historia. Y gracias Brenda por difundirla.
Es hermosa.

Anónimo dijo...

No recuerdo si has hablado en tu blog del libro de Nancy Verrier, "The primal wound", pero te diré que ella también afirma que los niños ya lo saben, que lo saben antes de que nadie se lo cuente... ¡¡lo vivieron ellos!! En este caso, la protagonista, Mónica, fue capaz hasta de inferir quién había sido su madre biológica... de todas formas creo que es un caso muy particular, puesto que la madre biológica estaba dentro de la familia... no debe ser nada fácil de afrontar.

Eugenia

Abrilinos dijo...

Es la de Mónica una historia que ayuda mucho a desmitificar el miedo que tienen los padres adoptivos al deseo de sus hijos de conocer sus origenes. Lo importante es el amor que se da como PADRES porque eso superá cualquier obstáculo entre ellos.
Muchas gracias Brenda por hacernos llegar esta historia.
Pásate por mi blog a recoger un regalito, que humildemente te he dado,porque para mi eres un ejemplo de mama adoptiva. Aprendo muchisimo cada dia contigo.
Un abrazo
Isabel

M.CARMEN-J.CARLOS dijo...

Hola.
Excelente entrada.
¡cuanta angustia por miedo a revelar la condición adoptiva del hijo debió existir en el pasado!
Un gran testimonio.

Saludos.

Adriana Alba dijo...

Felicitaciones por tu espacio!!!
muy buen artículo.
Desde Argentina te envía abrazos de luz, Adriana Alba

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Anónimo dijo...

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