sábado, 9 de junio de 2007

Historia de Amor II


He hablado antes del fracaso en la adopción – diciendo que he conocido más de un caso de cerca, y de allí, un lector me ha pedido contar las historias para ver si podríamos aprender algo de los errores de otras personas. Como he dicho antes, después de pensarlo, he decidido llamar mis relatos “historias de amor” en vez de fracaso, porque todos tienen que ver con el amor – con mucho amor y con muy buenas intenciones que no siempre tuvieron finales felices.

Bueno, esta primera historia ha sido bastante duro para mí, sobre todo porque siempre he visto la adopción de mi tía como algo perfecto. Ella fue adoptada sobre 1940 por mis abuelos cuando todavía pensaban que no podían tener hijos biológicos. En seguida venía mi madre y las dos se criaban juntas como las mejores hermanas que podrías imaginar. Se querían muchísimo, estaban muy unidas – y, con mi abuela, formaban una piña inseparable. Además, mi tía quería con locura a mis hermanas y a mí – estaba muy pendiente de nosotras, la tía ideal.

Así que mi mundo se echó un poco por abajo hace 5 años cuando mi tía murió de repente, y una de mis hermanas me reveló un secreto suyo: a los 17 años se había quedado embarazada y mi abuela le había obligado a darle a la niña en adopción. Ni mi abuelo lo sabía – sólo mi abuela, mi madre, mi tío y luego, mi hermana que se enteró cuando mi tía le convenció a no dar a su hijo en adopción por mucho que le iba a costar criarle sola.

¿Cómo podía ser? Después de todos esos años, después de haberle conocido tan, tan bien – o por lo menos eso había pensado yo. ¿Por qué, si hubiera estado tan feliz con nosotros, le aconsejaría a mi hermana a no dar a su hijo en adopción?

Bueno, en mi próxima visita a mi país, me senté con mi tío para hablarlo y me contó lo mal que lo había pasado mi tía todos esos años, cada año celebrando el cumpleaños de la niña, sufriendo. Parece que nunca perdonó a mi abuela por lo que había hecho. Pero no era sólo eso. La niña había encontrado a mi tía dos años antes de su muerte. Se habían reunido y lo pasaron bien – pensaba mí tía. La mujer prometió llamarla y nunca volvió a ponerse en contacto. Según mi tío, eso fue el principio del fin. De allí una gran depresión y todo para abajo.

También me enteré que durante esos dos últimos años mi abuela se sintió rechazada por mi tía, que no tenía interés en verla – después de tantos años tan unidas, y después de haber estado siempre a su lado desde la muerte de mi abuelo. Fue un palo muy duro.

¿Qué es lo que había pasado? Me sentí dolida, confusa, enfadada.

Hablé con mi abuela, con quien tengo mucha confianza, y me explicó que en aquellos años – los 1950 – no era posible dejarle a mi tía quedarse con su hija. La sociedad en la que vivieron no lo hubiera permitido. Dijo que había hecho todo lo que podía por mi tía, se quedó a su lado en todo momento y le ayudo a esconderse de los demás… era otra época.

Bueno, lo dejé en eso, más o menos. Hasta que llegó mi niña que adopté en China y empecé a pedir libros sobre la adopción y enterarme de varios temas: identidad, apego, el desarrollo psicológico del adoptado a lo largo de la vida, sus preocupaciones, sus posibles interpretaciones de sus historias, de lo que decimos nosotros etc. Muchas veces pensaba en mí tía. Tenía bastante información sobre su situación, así que podría comparar algunos datos y experiencias suyas con lo que estaba aprendiendo.

Empecé a ver porque las buenas intenciones de mi querida abuela no eran suficientes – es que en aquellos días nada era como hoy, no había asociaciones de padres adoptivos, no había libros, ni estudios, ni encuestas, ni entrevistas con adoptados adultos – todo estaba cubierto. Era cada uno en su mundillo, haciendo lo mejor posible, intentando actuar como si no pasaba nada – muchos fingiendo que los niños adoptados eran hijos biológicos…

Empecé a ver como algunos factores relacionados con su adopción podrían haber contribuido a las frecuentes depresiones de mi tía a lo largo de su vida.

Y Empecé a ver que la ruptura tan dolorosa de la relación entre mi tía y mi abuela probablemente venía de algo más que un solo incidente, por muy trágico que fuera.

Mi madre me confesó que aunque siempre habían contado a mi tía que era adoptada, el tema de su familia biológica era un tabú, con mí abuela negándose a compartir cualquier detalle que podría darle a mi tía alguna pista que le ayudaría a buscarles. Esperó hasta que mi tía tenía 50 años – y, entonces le dio un apellido… diciéndole que no sabía deletrearlo.

Mi abuela nunca ha escondido el gran miedo que tenía de perder a mi tía, pero creo que esto es la primera gran lección que aprendo de esta situación. A pesar de sus buenas intenciones – su temor acabó haciendo daño a mi tía. Ahora, después de leer escritos de otros adoptados y también libros como “Soy Adoptado” por David Brodzinsky (en español) entiendo la importancia de apoyar a nuestros hijos adoptados en la búsqueda de sus orígenes – por mucho que nos puede asustar o doler. Es lo más sano que podemos hacer por ellos.

Pero, en el caso de mi tía había más. Mi abuela tenía un especie de “historia oficial” sobre las orígenes de mi tía y siempre lo cuenta (hasta hoy mismo, bendita sea, a sus casi 94 años) en un tono serio y apenado, pintando la pobreza de esas personas y la poca capacidad que tenían para cuidar de mi tía, con tantos otros hijos, con los malos dientes de la madre pobrecita etc.

Siempre lo escuchaba con interés, pero después de la muerte de mí tía y las entrevistas que hice a mi tío, mi abuela y mi madre, empecé a darme cuenta por primera vez que esta historia oficial había servido para dar una imagen negativa y penosa de la familia de mi tía. Todavía creo en las buenas intenciones de mi querida abuela – sencillamente es que no se dio cuenta que pintar todo de negro tiene un efecto sobre el imagen que una persona tiene de sí misma – mi tía en este caso.

Esto me ha enseñado la importancia de ser honesta con mi hija sobre sus orígenes – siendo muy consciente de que es demasiado fácil enfocarnos en un extremo u otro – o pintando todo de negro o todo de blanco – cuando la realidad nunca es así. Tengo que informarme bien para poder explicarle no sólo las cosas duras y tristes sino también todo lo bonito que puede de su precioso país y de las personas que muy posiblemente en contra de su voluntad tenían que soltarle a su suerte, y que probablemente se sienten todavía tristes de haberla perdido.

Sobre esto hay muchos libros y artículos y páginas web escritas. A mí me ha valido la pena leerlos.

Luego, una cosa más. Cuando llegó la adolescencia, mi abuela se ausentó de casa – estaba trabajando entre los dos negocios que tenían en dos ciudades distintas. Ya le parecía que las niñas no la necesitaban y se encontraban solas en casa con la asistenta. Personalmente creo que esto es un error común incluso hoy en día – pensar que los adolescentes no nos necesitan cuando en realidad nos necesitan igual que siempre, sólo de otra forma.

Hoy sabemos que los adolescentes pasan por un especie de “crisis de identidad” y que los hijos adoptados lo pueden pasar de una forma especial (bueno – más fuerte, dicen) así que pienso que dejarle sola a mi tía en esos momentos de cambios y confusión no fue lo mejor para ella. Otra vez – era otra época y mi abuela no tenía esta información – pero hoy en día podemos estar preparados para dar un especial apoyo a nuestros adolescentes cuando en medio de todo intentan ganar nuevas perspectivas sobre su adopción para incorporarlo en su creciente identidad.

Con esta historia, no quiero culpabilizar a nadie. Además estas son sólo unos trozos de una historia compeja - de toda una vida. Sin embargo, creo que puede servir de ejemplo de lo útil que puede ser aprovechar la información disponible hoy en día para hacer lo mejor posible lo que los padres llevan miles de años intentando hacer: ayudar a sus hijos a ser lo más felices posible y a tener éxito en la vida.

Bueno - allí lo tenéis. ¿Comentarios?

4 comentarios:

Roberto Pili dijo...

Gracias por contarnos una historia tan cercana y personal. Gracias por hacer el esfuerzo de resumir!!
Cuantas más cosas serán parte de ese conjunto de recuerdos y vivencias que dan significado y explicación a las situaciones que nos has ofrecido.
El mundo cambia rápido en tantos aspectos, pero los seres humanos seguimos guiándonos por los mismos sentimientos... y cometiendo los mismos errores a pesar de los avisos.
Hoy uno casi se escandaliza a la idea de esa ocultación casi sistemática de ciertas verdades.
Pero estamos muy lejos de una época en los que eso de ocultar ya no se da...

Hay muchas variaciones en la aplicación de una actitud defensiva y negadora.
Una es la muy frecuente de los que proclamándose libres de todo sentimiento racista, nunca podrían llegar a adoptar un niño que no fuese muy blanquito.

Y al niño se le crece con la idea de que ser adoptado no es nada malo. "pero tampoco hace falta que lo tengas estampado en la cara... hijo mío"
Entonces ¿en qué quedamos? ¿que es malo o que es bueno?, por que si es bueno pues que aunque lo tenga uno impreso en la cara, no pasa absolutamente nada, y al contrario a mucha honra!!

Sigue contando, si puedes y quieres, tienes lectores muy atentos :-)

Brenda dijo...

Gracias Roberto,

Gracias por leer y comentar. Espero que la historia de mi familia sirve para destacar la importancia de la transparencia y la sinceridad - libres de miedo. Por que ya miles de hijos adoptados han encontrado sus familias biológicos - incluso en casos que antes pensaban imposibles - como los adoptados coreanos que estan re-encontrandose con sus familiares biológicos depués de un cambio radical en la actitud de su sociedad (parece). Si, muchos hijos adoptados se han re-encontrado con sus orígenes de una forma u otra y se han confirmado que no nos van a dejar.

Lo que necesitan es satisfacer su curiosidad y su necesidad de incorporar todo lo que pueden de sus primeros raices en su propio identidad.

Así que, siendo abiertos y apoyando a nuestros hijos, dicen que los resultados serán positivos y sanos. Mientras que ya sabemos que siendo negativos y defensivos -negándoles nuestro apoyo - acaba mal.

Creo que lo de mi tía fue como una bomba reloj - que estalló cuando su hija la encontró y no tuvo nada para ofrecerle, ningún dato sobre más parientes, ninguna información, nada - ni un apellido bien escrito. Tenía que haber sido una gran desilusión... No sé. Pero creo que después de tantos años de "búsqueda truncada y bloqueada" quizás fue demasiado. No sé.

Interesante lo que dices "hay muchas variaciones en la aplicación de una actitud defensiva y negadora". Eso da mucho para pensar.

Desde adoptar a mi hija he ido descubriendo variaciones que no había imaginado.

Por eso, pienso que es importante los diálogos que estamos manteniendo en internet.

Eso del racismo es otro tema muy relevante que tenemos que tratar ¿no?

José Luis dijo...

Gracias por compartir esta historia personal. Son precisamente hechos como estos, historias particulares las que nos llevan a relexionar y son de gran utilidad (en mi opinión más que las frías cifras de las estadísticas)
De historias esta que nos cuentas hemos aprendido todos de la importancia de la sinceridad al hablar del origen, de la empatía y complicidad con el niño adoptado y de la celebración positiva del origen. Minimizar, ocultar o despreciar el origen provoca daños en la formación del carácter de esta persona, en su identidad.
Incluso siendo de la misma raza que los padres, ignorar o despreciar el origen puede tener efectos devastadores, si no lee esta historia que nos demuestra que el orígen sí que importa y que el cariño no es suficiente.

http://www.adoptedthemovie.com/2007/05/09/voices-of-adoptees-i-really-am-an-immigrant/

Saludos y enhorabuena por este blog.

Brenda dijo...

Bueno - y tengo más historias. Estoy contigo, que las historias dicen muchisimo más que cualquier cifra.

Sin embargo, me dió tanta pena contar esa historia, pensando que podría parecer que sólo veo el lado oscuro (sobre todo si fue seguido por otra historia triste) que decidí esperar un poco - y reflexionar más - antes de poner dos mas que tengo.

Luego me dí cuenta de que tengo libros llengos de historias (en inglés) escrito por adoptados - historias muy bonitas y también algunos para hacernos pensar sobre ideas o prácticas concretas. Así que pienso también compartir lo mejor de esa colección.