lunes, 14 de febrero de 2011

El Magnífico Cerebro - Niños Adoptados con Historiales Problemáticos






Para los niños que han sufrido traumas o que han crecido en un orfanato, podemos encontrar pronósticos preocupantes. Algunos expertos nos aseguran de que estos hijos nunca podrán recuperarse de todo de los efectos de sus pasados. Se basan en los daños irreversibles al cerebro a raíz de las experiencias negativas que el niño ha sufrido o quizás en la falta de experiencias (de cariño, afecto etc.) que tenían que haber tenido y que les ha privado de estímulos esenciales para su buen desarrollo.





No soy experta en neurociencia. Sólo soy una madre. Pero tengo que cuestionar estos pronósticos, sobre todo después de leer "El Cerebro se Cambia a Si Mismo" por Norman Doidge. Como dice en la portada es "Una esperanzador y extraordinario retrato de la incalculable permeabilidad del cerebro humano." El autor, por cierto, es psiquiatra y psicoanalísta.

Doidge escribe sobre algo que se llama "plasticidad cerebral" o la capacidad del cerebro a regenerarse y sobre todo a adaptarse después de experimentar un trauma o una privación (como la privación de sangre que ocurre en un infarto cerebral). Relata la experiencias de personas que han superado grandes retos, que han desafiado todos los pronósticos médicos después de sufrir alguna lesión cerebral. Que han conseguido - a través de muchos ejercicios - que sus cerebros se reorganizaron para que las zonas sanas se encargaron de las tareas que no podrían hacer las zonas dañadas. Y ya los neurocientíficos están reconociendo que el cerebro sí se puede cambiar, adaptarse y transformarse de maneras que nunca antes se imaginaron posible.


¿Que significa esto para los niños que han sufrido lesiones o daños cerebrales a raíz de traumas o privaciones? No lo sé. Pero creo que vamos a ver cada vez más técnicas para trabajar con ellos, técnicas basadas en lo que estamos aprendiendo sobre la plasticidad del cerebro, técnicas que utilizan toda manera de estímulos para ayudar el cerebro a regenerarse.

¿Milagros?


Quizás estos casos no tienen nada que ver con la plasticidad del cerebro. No lo sé. Pero me gustaría compartir un par de anécdotas que me han parecido interesantes - quizás porque estoy tan aficionada a las historias de superación:


Cuando trabajaba en la radio, entrevisté varias veces a una especialista en problemas de aprendizaje del Reino Unido. A través de los problemas de aprendizaje de sus propios hijos, ella había conocido unas novedosas técnicas para equipar a estos jóvenes con formas alternativas de acceder a sus propios cerebros y poder aprender a pesar de sus dificultades. De allí, se tituló en el programa del creador de esas técnicas y luego vino a España para crear un centro de apoyo. Desde entonces, he visto como una de sus alumnos, con serias dificultades para aprender, pudo superar - a través de muchísimos ejercicios mentales y largos meses de trabajo - sus dificultades para poder terminar sus estudios.

No estoy hablando de milagros. Ni tampoco sé si los expertos del centro mencionado se basan en investigaciones sobre plasticidad. Con ejemplos así, sólo quiero cuestionar lo que creemos posible e imposible. Porque creo que en cuanto a la historia del cerebro estamos lejos de poder escribir su final. Me pregunto que si un niño sufre problemas y algunos expertos nos dicen que hay pocas esperanzas y que tendremos que conformarnos con lo que hay - ¿Hasta que punto vale la pena tener esperanzas y buscar alternativas? Y ¿Hasta que punto - o en que momento - debemos de aceptar la realidad como es, sin empujar más?



Otro ejemplo que me ha parecido interesante es el de Barry Neil Kaufman, autor de "Happiness is a Choice" (La Felicidad se Elige) y fundador de "The Options Institute". Cuenta en su libro "Son Rise" la historia de su hijo que fue diagnosticado con autísmo - un caso aparentamente severo. Tanto Barry como su mujer se volcaron 100% en el niño, creando sus propias terapias, haciendo todo lo posible para entrar en el mundo del niño, pasando tiempo en el suelo con él, copiando sus comportamientos, comunicando con él de cualquier manera. En contra de todos los pronósticos, el niño poco a poco salió de su soledad. Hoy es un hombre normal. ¿Un milagro? ¿Resultado de las terapias? Quién sabe. ¿Es posible que podemos crear nuestros propios milagros? Después de años trabajando con otras familia, Barry y su mujer creen que sí.


Con esto, no quiero sugerir que nuestros hijos están hechos de plastilina y que podemos moldearles como queramos. Cada persona es lo que es. Cada uno tiene sus posibilidades. Hay que aceptar a las personas por quienes son y como son - pero me gustaría sugerir que quizás hay que buscar el equilibrio entre aceptar y luchar por algo que merecen todos los hijos del mundo - que es la esperanza y la posibilidad de realizarse al máximo de sus propios potenciales.


Aceptamos la personalidad, los talentos y los intereses de nuestros hijos, pero siempre - a pesar de cualquier pronóstico - apostamos por su éxito, por muy particular, especial y diferente que pueda ser.


De todas formas, si tiene un hijo que ha sufrido grandes traumas o privaciones que los expertos creen haberle dañado el cerebro - quizás truncando su desarrollo - recomiendo el libro de Doige, y también la de Kaufman que, como mínimo, darán mucho para pensar.

7 comentarios:

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Hola Brenda: Interesantísimo este artículo. No conozco el libro pero desde luego, lo voy a comprar y a leer porque me apasiona este tema. Respecto a lo que dices, yo trabajo tratando psicológicamente a niños que arrastran traumas importantes por condiciones de vida extremas (cuyo cerebro ha sido dañado al menos funcionalmente) y puedo afirmar que con trabajo, paciencia, perseverancia y tiempo (es posible que tarden mucho más en madurar a todos los niveles)se puede conseguir como mínimo una recuperabilidad moderada e incluso alta. La implicación de todos los profesionales codo a codo con los padres y la realización de tratamientos multidisciplinares (farmacología, psicoterapia, psicopedagogía, estimulación...)es crucial. El apego, el trauma y la resiliencia son conceptos que se interrelacionan. Modificar las representaciones inseguras del primero, tratar el segundo adecuadamente y potenciar el tercer concepto para crecer y rehacerse constructivamente desde la adversidad, es el camino. Cuesta muchísimo pero se pueden conseguir a largo plazo, resultados. Desde luego que la plasticidad cerebral es una realidad, no sólo una esperanza. Gracias por este post tan bueno. Un cordial saludo, José Luis

Familia Boned dijo...

querida amiga, muchas gracias, no por este artículo en particular sino por tus ideas en general, por tu preocupación, por hacernos conocedoras de la etapas de tu pequeña, por tus ideas, por tu buen hacer, por que aprendo... y mi pequeña... verás... mi pequeña tiene su reloj con hora de pekin en casa... y hoy me ha dicho mami cuando vamos a China... es fantástico..

Mei dijo...

Querida Brenda te leo siempre, además de empatizar porque somos madres adoptadas, así me califico yo...me interesa tu blog porque es formador e inteligente...Me voy a comprar este libro, por mi hijo...él pasó un infierno, creemos, durante su estancia en el orfanato, vino con 14 meses, con abandono emocional total, y absoluta falta de estimulación sensorial y con el trauma de una intervención quirúrgica que imaginamos que tuvo que superar en la más absoluta soledad en su pais natal, poco antes de encontrarnos con él, su estado inicial era inexplicable, catatónico...y creo que este libro me vendrá muy bien...Afortunadamente creo que mi hijo va superando poco a poco sus traumas y sus duelos y sus soledades, pero quiero saber más para poder ayudarle infinitamente, para que pueda abrir más su cerebro y sus partes muertas puedan renacer y despegar...Gracias, Brenda...

Vida Mía dijo...

Tengo una princesa que fue adoptada a los 4 años, ahora con 6 tiene mucha dificultad en acordarse de las letras y numeros, todos los estudios salen normales pero la verdad es que solo tiene dificultad en acordarse de las letras, me gustaría saber sobre esos ejercicios mentales que mencionaste, donde puedo conseguir más información?

laura dijo...

Absolutamente de acuerdo, el cerebro tiene posibilidades ilimitadas de recuperacion y las emociones dañadas aunque las situamos en el corazon , todos sabemos que viven en el cerebro.
un abrazo
laura

Anónimo dijo...

¿Has leído a Boris Cyrulnik? Creo que fue uno de los primeros que habló de resiliencia.

ana dijo...

HOLA BRENDa. Me encanta el artículo; soy de las que pienso que si tenemos la idea de que la genética es determinante, las experiencias traumáticas son determinantes, de que las personas "somos así" etc. no damos opción al cambio; es decir, que dependiendo del caso, se necesitará más o menos tiempo, más o menos esfuerzo, pero con el trabajo y conocimiento suficientes,se pueden cambiar muchas cosas en las personas.
GRACIAS POR TU BLOG. ¡ah! he buscado el libro, y no lo encuentro (en granada). sabes como podría conseguirlo??