lunes, 13 de abril de 2009

Nada de Susurros


Desafío: No es donde estamos sino la dirección en la que vamos.

Después de escribir Hablar de Adopción y Meter la Pata se me ha ocurrido que hay otras formas de meter la pata sin que tenga que ver el lenguaje. Se puede decir muchísimo simplemente con la forma en la que decimos las cosas.

Nada de Susurros
Debe de haber una regla: o hablamos en voz alta o no hablamos. Debe de ser así para todo, pero también tiene muchísimo que ver con la adopción.

Siempre pensaba que mi familia había tratado la adopción como un tema abierta. Sabía desde pequeña que mi tía (Historia de Amor II ) había sido adoptada de bebé y de vez en cuando mi madre me hablaba del tema o me contaba alguna anécdota relacionado con la adopción de su hermana. Sin embargo, un día después llevar meses trabajando en este blog, mi dí cuenta de repente que siempre habíamos hablado de la adopción de mi tía en voz baja. Lo que es más, ¡no me acuerdo nunca hablar del tema directamente con mi tía! Es decir, fue un tema que tratamos, pero de una forma muy indirecta y sutil. No hacía falta palabras para que yo supiera desde muy pequeña que fue un tema "secreto", algo que sabía y de la que podía hablar con mi madre, pero nunca delante de mi tía...
(Nota: He omitido un trozo aquí, que saldrá en otra entrada con más detalles para que sea más claro.)

¿Como se siente la gente cuando los demás hablan a sus espaldas, cuando detecten los susurros, cuando saben que aunque nadie levanta la tema, está allí, siempre presente, en la mente de todos?

En EE.UU. referimos al "Elefante en el Salón" para describir un tema, una situación o un problema tan, tan “obviosísimo” al que nadie se atreve hablar. Es igual que sentarnos en el salón, todos tan corteses, con un elefante allí mismo, sin que nadie lo menciona. Absurdo ¿No?

No sería normal estar siempre hablando de adopción, pero sin embargo, debe de ser un tema normal y corriente que puede salir fácilmente y luego desaparecer sin más para dar lugar a otros temas. Pero lo más importante es que no haya susurros ni cerca ni lejos de las personas que hayan sido adoptadas. El simple hecho de hablar en voz baja comunica que un tema es tabú, que es problemático, que hay algo malo que se tiene que esconder o tener vergüenza de ello.

Lo que pasa es que la mayoría de las personas simplemente no saben como hablar de adopción. Por eso somos nosotros quienes tenemos que iniciar las conversaciones y echarles una mano. Noto que cuando lanzo algún tema relacionado con la adopción, hay una gran variedad de reacciones. Algunas personas responden con total naturalidad, otros expresan su curiosidad y comienzan a hacer un montón de preguntas, otros tienen cara de sorpresa y se ponen un poco nerviosos, es normal que quieren hablar en voz baja (y no voy a decir que no soy culpable de hacer lo mismo a veces ¡porque cuesta mucho romper los malos hábitos!), otros cambian rápidamente de tema. (Siento por esos últimos porque soy muy cabezota y eso sólo me hace buscar otra forma de involucrarles en una conversación tranquila y natural sobre el tema :)

La verdad es que sé muy bien que todo el mundo quiere saber algo sobre nuestra familia, sobre la adopción de nuestra hija, sobre la adopción misma. Es normal. También sé que hay que poner límites al tipo de información que se comparte. Esto es más difícil para mí porque soy una persona muy abierta. Por un lado sé que la historia de mi hija es suya y algunos detalles deben de ser suyas para contar, pero por otro lado, sé que cuanto más natural le parece hablar de su historia y cuanto más cómoda está compartiendo cualquier información que tiene sobre sus orígenes, será mejor para ella porque significaría tratar directamente con el "elefante en el salón" que podría acompañarla a todas partes durante toda su vida.

Pero no es necesario que sea así, porque ya se sabe muy bien que ese "elefante" sólo es elefante mientras que no sepas hablar de ello. Una vez que se convierta en un tema normal y corriente es como si se transformara en un especie de obra de arte, un cuadro en la pared, que a veces atrae un comentario o sirve de inspiración para una discusión, pero que no es el centro de atención, no es lo que todo el mundo tiene en su cabeza. Deja de ser una obsesión.

Hay un libro - otra vez en inglés - que se llama Cross Cultural Adoption - How to Answer Questions from Family, Friends and Community (Adopción Cross-Cultural - Como responder a las preguntas de familia, amigos y comunidad). El libro está bien hecho, pero realmente es para los que no hayan leído mucho sobre la adopción. Lo bueno es que te da ideas de como responder a los demás, cuanta información necesitan y como decirlo de una forma políticamente correcta. Puede proporcionar la seguridad necesaria para hablar en voz alta sin complejos.



Si te cuesta hablar con los demás sobre la adopción de tus hijos, te animo a comenzar a esforzarte. Como todo, hay que empezar con pequeños pasos, una comida familiar, un café con amigos. Se puede utilizar el método de Holly Van Gulden, que realmente es para ayudar a nuestros hijos a hablar pero que puede servir con otros también (pienso yo - bueno, pues probado por mí) y es tan sencillo como dejar caer un comentario como "Cuanto me gustaría saber más sobre la familia biológica de Pablo" o "Me estaba preguntando si algún día mi hija querrá saber más sobre Etiopía" o "¿Viste el otro día el reportaje de El País sobre la adopción en España?"

Este tipo de comentario o pregunta puede servir simplemente para demostrar que estás abierto al tema, que no te importa hablar de estas cosas. Porque muchas veces, los demás no dicen nada por miedo a molestar a nosotros.

Creando un clima abierta alrededor de nuestra familia es un paso importantísimo para nuestros hijos. Poder hablar en voz alta sólo aportará beneficios para todos porque los susurros, por muy suaves que sean, sirven para construir poderosos muros que separan a las personas. Únicamente la voz alta es capaz de tirar esos pesados muros y dejarnos compartir lo que pensamos, lo que nos inquieta y sobre todo, lo que nos une.

5 comentarios:

Sísifo de Éfira dijo...

¿Y qué se puede hacer cuando la gente, simplemente, decide guardar silencio?
Los silencios también son elocuentes, indican que de ese tema es mejor no hablar, prefieren ignorarlo porque es incómodo o enfadoso. Los silencios hacen más daño que las palabras.
Me ha gustado tu post.

maría dijo...

Me ha encantado tu post, yo a veces no se si aburro a la gente contándoles cosas sobre la adopción de Carmen Ling, o realmente les enteresa.
Otro tema muy interesante es que todo el mundo o mucha gente cree saber más que tu de la adopción, ya sabes a la cuñada de mi vecina le dieron a elegir niña en China, a veces es mejor callar, o aclarar el tema?. Muchas veces no sabes como obrar.
un beso

Anónimo dijo...

hola,personalmente opino que quien calla otorga y cuando se habla de la adopción u otro tema delante o no de tu hijo eres en parte complice si no actuas contra los prejuicios que tienen ciertas personas y como apuntaban en el comentario anterior los silencios hacen más daño que las palabras.

martin

Brenda Padilla Ericksen dijo...

¡Gracias por los comentarios!

Convertirnos en padres significa abrirnos a miles de desafíos y estoy de acuerdo con que tenemos la obligación de actuar cuando hay perjuicios que afecten a nuestros hijos.

Puede ser muy difícil, simplemente porque al principio no sabes que decir un muchas situaciones.

Por lo menos si somos nosotros que por norma general sacamos el tema (en vez de esperar a que salga por sorpresa) disfrutamos de cierto grado de control y preparación.

Como digo, es importante comenzar en ámbitos de confianza - con la familia, los amigos. Y creo que hay que ser pacientes con todo el mundo. Las personas no son malas por tener prejuicios - los prejuicios son malos no las personas.

Todos estamos "afectados" por los prejuicios, por la falta de información en un ámbito u otro... así que es cuestión de tratarlos de una forma sincera con comprensión, paciencia y cariño.

Como madres y padres, tenemos que desarrollar nuevas habilidades y esto cuesta tiempo, energía, dedicación.

El otro día una mujer mayor me paró en la calle y comenzó a comentar la adopción de mi niña delante de ella, refiriendo una y otra vez a su hermana como "tuya tuya" - con la experiencia que tengo, pude esta vez responder una y otra vez con "las dos son mías - 100% mías". También pude terminar la conversación con tacto.

Pero - todavía (después de 4 años) es difícil y un poco embarazoso incluso, a veces.

Animo a todos a seguir esforzando.

:)

Brenda

Anónimo dijo...

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