domingo, 17 de abril de 2011

Fomentando La Felicidad




Como todo en la vida, la adopción se puede utilizar como una excusa para no ser feliz.


Ya sé. La adopción es buena. Es una solución y no un problema. Sin embargo, el lado oscuro - las pérdidas, las secuelas de un pasado que no fue tan bueno como el presente, la imposibilidad de recuperar algunas (o muchas) piezas del puzle de una vida y otros aspectos de la adopción - se puede convertir en el motivo que uno elige para su fracaso.


Me he encontrado con casos así en los libros que leo sobre adopción. Y no quiero que eso para mi hija. Quiero que sea capaz de enfrentarse con su historia, con su verdad - sin perderse en un laberinto de injusticias, penas y excusas para no vivir ahora mismo la vida que le ha tocado al final.


Por eso me interesan tanto los estudios sobre felicidad. Acabo de leer "How We Choose to Be Happy" (Como Elegimos Ser Felices - Las Nueve Decisiones de las Personas Extremadamente Felices, Sus Secretos y Sus Historias), por Rick Foster y Gregg Hicks (no lo encuentro en español).


Los autores han investigado sobre la felicidad para luego hacer más de 300 entrevistas con personas extremadamente felices en varios países. Les han impresionado NUEVE DECISIONES que toman las personas felices - a pesar de sus historias, dificultades y desafíos - para hacer que la felicidad sea una parte íntegra de su vida.


A continuación me gustaría compartir estas nueve decisiones junto con mis comentarios para familias adoptivas:


INTENCIÓN - Las personas felices han adoptado una firme intención de serlo.

Creo que es importante enseñar a nuestros hijos que ser feliz no es algo que se le ocurre a uno - sino una decisión que uno toma, a pesar de todo. Pueden ser felices si quieren ser felices y TIENEN que quererlo para alcanzarlo.


RESPONSABILIDAD - Las personas felices se ven como los únicos responsables de sus vidas.

Echar la culpa a los demás, al gobierno, a la sociedad, a la injusticia, al vecino, al jefe, a los padres biológicos, al "país de origen" - lo que sea - no lleva a ninguna parte. Tenemos que enseñar a nuestros hijos que son los únicos responsables de la calidad de vida que tienen en este momento - es decir, su actitud hacía la vida ahora mismo y la forma en que deciden gestionar sus circunstancias actuales. Pueden ser seres proactivos que se mueven y deciden como van a vivir esta vida que les han tocado o pueden ser seres reactivos que pasan la vida buscando a un culpable o una excusa.


IDENTIFICACIÓN - Las personas felices están siempre identificando lo que les hará feliz.

Podemos enseñar a nuestros hijos la importancia de reflexionar sobre lo que les gusta, lo que les hace feliz. Según los autores, las personas felices se preguntan a diario ¿Qué es lo que me haría sentir feliz hoy o en este momento? Podemos enseñar a nuestros hijos que vale la pena pensar en lo que les hará feliz ahora mismo y no sólo el día que encuentren el rastro de los biológicos o comprendan todos los "por qués" de su vida o que se hayan doctorado en psicología para comprender "la herida prima"...


ORGANIZACIÓN - Las personas felices se organizan para ser felices.

Las personas felices no esperan para jubilarse para hacer las cosas que más les hacen felices. Se organizan a corto, medio y largo plazo para que las cosas que hayan identificados en el párrafo anterior sean una parte íntegra de su vida. Podemos enseñar a nuestros hijos la importancia de organizarse ahora mismo para ser felices, para hacer ahora mismo las cosas que les gusta y no esperar (como he leído en algunos casos) la resolución de sus fantasmas para dedicarse a lo que les gusta.


TRANSFORMACIÓN - Las personas felices transforman sus tragedias, penas y problemas.

Muy importante para los nuestros. Cito a los autores del libro: "Transformar es tomar la decisión para convertir problemas en oportunidades y desafíos, y transformar trauma en algo que tienen sentido, que es importante y que es una fuente de energía que da vida. ¿Hasta qué punto transformas los problemas cotidianos, convirtiéndolos en oportunidades? ¿Te permites sentir profundamente la infelicidad para luego transformar la tristeza en oportunidades y algo que tiene sentido?"


OPCIONES - Las personas felices se centran es sus opciones.

En vez de mantenerse en una "zona de confort" (que muchas veces es muy incómodo - se llama "zona de confort" porque representa lo conocido), las personas más felices se arriesgan a salir, a romper barreras, a probar cosas nuevas y a aprovecharse de las opciones que le vida les ofrece. Quizás algunos de nuestros hijos también necesitan ayuda para centrarse en las opciones que tienen y a no tener miedo para salir de su zona del confort. Pienso especialmente en el testimonio de Sherry Eldridge (20 Cosas que los Hijos Adoptados Desean que sus Padres Adoptivos Sabían - sólo en inglés) que habla del miedo que muchas personas adoptadas tienen de independizarse de sus familias o ante cualquier cambio en la vida (sobre todo las personas que han sido marcados por los cambios en su infancia, pero también puede manifestarse esta reticencia en personas adoptadas como bebés recién nacidos). Igual hay que trabajar más con estas personas la importancia de centrarse en sus opciones y sentirse libres sabiendo que los suyos siempre estarán allí cuando les necesiten.


APRECIACIÓN - Las personas felices son personas muy agradecidas.

Claro está que un hijo no tiene por qué agradecerle a sus padres por haberle adoptado. Pero sí - todos los hijos - necesitan aprender a cultivar la capacidad para apreciar todo lo que tienen y - sobre todo - para apreciar este momento, que es el único que tenemos. Según los autores, las personas felices no sólo sienten agradecidos, expresan su agradecimiento a los demás... algo muy bonito. "Estoy agradecida de tener una amiga como tú." "Agradezco el papel que has jugado en mi vida." etc.


GENEROSIDAD - Las personas felices practican la generosidad en sus más altos niveles.

Sabemos que no es lo mismo dar para recibir como dar sin esperar nada a cambio. Sin embargo, hay varias escalas en la escalera de la generosidad. Uno de las más altas según los autores - basándose en textos antiguos como el Código de Maimonídes - es la de invertir en otra persona de tal forma que le ayudes a ser autónomo (es decir, que enseñas a pescar en vez de dar peces). Y es precisamente lo que hacen las personas más felices según este libro: comparten su experiencia, sus conocimientos y sus habilidades con otras personas de forma totalmente desinteresda, hasta el punto de que en algunos casos, los autores se encontraron con personas que habían formado a sus mayores competidores profesionales... Pues, nuestros hijos, como todos tienen y tendrán mucho para compartir. Muchos, por las circunstancias tan especiales de sus vidas, van a tener perspectivas únicas para compartir con la sociedad a lo largo de sus vidas. Van a poder identificarse con personas que nadie más comprenda. Quizás - como muchas otras personas adoptadas - tendrán oportunidades para cambiar el mundo, y lo harán con una sensibilidad que sólo una persona con su experiencia podrá hacer.


SINCERIDAD - las personas más felices practican la sinceridad de forma responsable.

No utilizan la verdad para herir, para vengarse o para llamar la atención. Tienen un compromiso personal con la sinceridad, para crecer, curarse a sí mismos y a los demás y para ser libres. Por esto son poco conformistas porque saben que la verdad es más importante de lo que dice o cree la sociedad. Aquí creo que tenemos mucho que pensar en cuanto a nuestros hijos. Porque desde la sociedad van a aprender que para ser aceptados tienen que callarse y ser como los demás (es decir no ser "diferentes"). ¿Cómo pueden ser quiénes son? ¿Qué significa ser fiel a uno mismo? ¿Cuál es su verdad y qué significa para ellos? Son preguntas que podemos explorar juntos.


Pues allí están - nueve cosas. He compartido mis comentarios sobre ellas. Me encantaría conocer las vuestras. Creo firmemente que ser feliz es algo que se decide uno mismo. Creo que saber encontrar el camino hacia la felicidad es clave para la resiliencia de nuestros hijos - todos, no sólo los que hayan sido adoptados.

8 comentarios:

Mari Carmen dijo...

Brenda como siempre muy bueno.Hace ya bastante tiempo puse algo sobre ello,y he estado viendo más información al respecto para complementar el tema que has tratado....lo acabo de poner los videos en.
http://meiycarla.blogspot.com/
A mi me han gustado,son amenos.

Roberto Pili dijo...

Desde la primera frase:
"Como todo en la vida, la adopción se puede utilizar como una excusa para no ser feliz"
que ya te digo que te robaré en más de una ocasión :-))
el post me ha gustado mucho.
En una fase de la existencia donde todo es crisis y el optimismo se ha transformado en una guerra plagada de batallas perdidas, viene de maravilla leer textos como el que publicas

abrazos
Roberto

Setembro dijo...

Gracias Brenda por esta entrada, me resulta muy alentadora. Llevo tiempo reflexionando sobre la felicidad, porque me considero una persona feliz y antes estaba convencida de que lo era porque nunca me había pasado nada malo, pero cada vez tengo más claro que es cuestión de actitud. Los dos primeros puntos (intención y responsabilidad) me parecen especialmente importantes. Ahora me gustaría saber cómo transmitírselo a mis hijos cuando los tenga. Un saludo.

Anónimo dijo...

Me gusta tu entrada.
Solo una cosa, vivir orientados hacia la felicidad pasa por aceptar lo malo que nos suceda. Y a veces esto se nos olvida.Tenemos derecho a sentirnos mal, y recuperarnos de nuestro dolor, empleando el tiempo que sea necesario. Nuestros hijos han de vivir su duelo por todas las pérdidas que han sufrido.
A veces algunas corrientes de psicología positiva olvidan estos aspectos.
Un saludo

Familia Boned dijo...

Interesantísimo post... lo que más resaltaría son estas palabras tuyas referente a la infelicidad y los problemas en algunos adoptados.. "casos así en libros que leo de adopción".
Creo que hay que contextualizar esos casos, a la personalidad del adoptado, a la de los padres adoptivos.
Personas que gestionan de forma diferente los vaivenes de la vida los hay adoptados, y no adoptados nosotros como padres adoptivos estamos mucho más informados que antes... y el hecho de ser adoptado está menos estigmatizado en todos los sentidos....
Si que me agradaría leer algún estudio más general de los adoptados...no de determinados casos, determinadas personalidades... que parecen que es lo que sale a la luz...
Tenemos como padres recursos para gestionar sus dudas, sus penas, su duelo... a la felicidad.. tu lo has hecho y también le has ayudado a mi pequeña.
Mi hija con 3 años y medio pinta a su madre de china.. cuando lo hizo se me cayo una lágrima... es el camino a su felicidad a su aceptación.
gracias por todo

ana dijo...

Una vez más, me encanta tu post. trato de inculcar en mis hijos (y por supuesto, también a mí misma) el que ante determinadas situaciones, somos nosotros los que podemos elegir como sentirnos; el que no podemos excusarnos en experiencias negativas, para no ser felices; el que hay que vivir el presente de forma que lo que hemos vivido antes forma parte de nosotros, pero que hay que disfrutar de lo que sucede ahora, etc. y estas nueve decisiones que presentas serán de gran ayuda. gracias.

Anónimo dijo...

"Mi vida no tiene propósito, ni dirección, ni finalidad, ni significado, y a pesar de todo soy feliz. No lo puedo comprender. ¿Qué estaré haciendo bien?."
CHARLES M. SCHULZ, Charlie Brown, 1999


"Con independencia de que sean jóvenes o viejos, hombres o mujeres, ricos o pobres, de Oriente o de Occidente, cuando se les pregunta ¿qué es lo que más les hace felices? cuatro de cada cinco responden que sus relaciones con las personas que aman."
DAVID MYERS, La búsqueda de la felicidad 1992

"Si uno piensa que es feliz, es suficiente prueba de que es feliz."
DAVID MYERS, La persecución de la felicidad, 1992

saludos
Eva DE

Begoña dijo...

Creo que llegar a ser feliz es un camino largo, de aceptación. También creo que se puede educar en este sentido.

Me parece que para poder ser feliz también hay que saber ser desdichado, poder sufrir hasta el fondo. Si nos defendemos del dolor quedaremos enganchados a él y perderemos la capacidad de disfrutar.

En nuestra cultura hay una tendencia a culpabilizar a los demás de nuestros problemas, a no hacernos responsables de nuestras equivocaciones. Hay un ejemplo que a mí siempre me ha parecido perverso: Cuando un niño muy pequeño se cae o se da un golpe, se pega al objeto, al mismo tiempo que se dice, malo, malo. Muchas veces enviamos mensajes sin darnos cuenta.
Creo que la FELICIDAD no existe, existe la capacidad de ser feliz. Y creo que felicidad y dolor son las dos caras de la misma moneda. Si no somos capaces de abrinos al dolor, tampoco lo seremos a la felicidad.