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jueves, 12 de mayo de 2011

¿Cómo habría sido mi vida si...?



Quiero recomendaros un documental para ver con vuestros hijos.


He visto Bebés con mi hija (nacida en China) y nos ha encantado. Ella tiene 7 años, pero lo han visto las mayores de 12 y 15 y también les ha parecido interesante. Lo que no sé es si es igualmente interesante para chicos como para chicas, pero a edades tempranas, seguro que sí.

¿Cómo habría sido la vida de nuestros hijos adoptados en el extranjero si se hubieron quedado con sus madres biológicas? No lo sabemos, pero es interesante ver como los métodos de crianza son tan, tan distinto dependiendo del lugar del mundo en que te has nacido. ¿Parece obvio? Claro que sí, pero hay que verlo para creer hasta qué punto:

Namibia

Es lo más sorprendente para nosotros de occidente. Sería muy fácil pasar juicio sobre esta madre y sus amigas por no cuidar más la higiene de sus hijos - según nuestras normas. Pero lo que más me ha destacada ha sido su tranquilidad, dulzura y buen humor. ¡Qué bien se lo pasan todos juntos! ¿Dónde están los papás? No lo sé.



En algún momento, comenté a mis hijas: "Me pregunto ¿Cómo habría sido mi vida si me hubiera adoptado una madre de Namibia?" Todas estábamos de acuerdo con que hoy yo sería una madre muy diferente si me habían criado allí en un tribu sin electricidad, agua para los baños, microondas y ropa de Zara... Hmmm. Da mucho para pensar. Me parecen muy felices allí. Faltan los medios materiales que tengo yo, así que faltan algunas de las "soluciones" que tengo yo, pero también faltan un montón de los problemas que tengo yo...

Mongolia

Hay que ver como un bebé se puede criar entre tantos animales de granja, allí suelto, muchas veces sin supervisión - sin que le pase nada. Increíble.

¿Podemos observar una cosa así sin recurrir otra vez a los prejuicios interculturales? ¿Podemos aceptar que hay miles y miles de formas de criar a los hijos? ¿Que no pasa nada hacerlas cosas de otra manera?

Japón y EE.UU.

Estas dos madres para mí sólo servían de contraste. Me interesaba mucho ver como dependemos tanto del mundo material, de tantísimas cosas que otras madres en todo el mundo no parecen necesitar ni echar de menos. También me pareceió interesante nuestros niveles de higiene comparado con la de nuestras compañeras en otros países. Sí, sé que muchos niños en países "pobres" mueren por infecciones, contaminaciones, virus, fiebres, diarreas etc. Sin embargo, estoy cuestionando hasta qué punto tienen que intervenir muchos otros factores - como desnutrición, desastres naturales y plagas - para que eso sea el caso. Parece que hay un montón de niños en el mundo - de bebés recién nacidos - que tienen unas defensas hechas de hierro. Ahora entiendo porque algunos expertos están empezando a preocuparse tanto por los efectos de nuestra obsesión con la higiene, los productos de limpieza...


Estas son mis conclusiones personales después de ver Bebés:


Es bueno para todos los niños y - en mi opinión - para todos los adultos ver este documental. Es tan sencillo, sin diálogo, sin subtítulos, pero nos hace cuestionarlo todo.

Es bueno en especial para nuestros hijos adoptados de otros países porque muchas veces creo que sin querer elaboramos (con mucha ayuda de la sociedad, las noticias y más) una imagen negativa de la situación "allí" - donde la gente no es como nosotros - como si todos fueron pobres, quizás sucios, raros... Necesitan ver lo bonito que puede ser la vida en cualquier rincón del mundo, incluso cuando no sigue las estrictas reglas científicias de occidente.

Es bueno humanizar esas personas de lejos, ver que son exactamente como nosotros (sólo hay que notar como todos los bebés pasan por las mismas etapas de desarrollo), que aman a sus críos, que les cuidan a su manera y que la vida sigue adelante en todos los rincones del mundo, incluso sin carritos de marca, ropita de punto hecho por la abuela con muchos lazos, geles de baño, algodones, pomadas, pañales, parasoles, cremas solares, chupetes, biberones, papillas empaquetadas, leches en polvo...

Es bueno darnos cuenta de que hay vida - buena vida, vida real, vida digna, vida fascinante - más allá de nuestras fronteras :)


Es bueno considerar que si las condiciones de la familia de origen lo hubieron permitido, nuestros hijos podrían haber vivido perfectamente en sus países de origen.


Es bueno aprender de los demás. ¿No?

viernes, 25 de marzo de 2011

Un puente hacía "allí"

Hay muchas formas de crear un puente hacía la cultura y el país de orígen de nuestras familias.


El año pasado, animada por una lectora de este blog, seguí mi propio consejo y busqué una amiga China por Internet, para poder conocer mejor la cultura de origen de mi hija.


El idea original surgió cuando estaba animando a los padres y las madres a buscar algún camino hacía la comprensión de la "otra cultura" - sea cual sea - que ya forma parte de la vida de las familias de adopción internacional. Reconozco que no todos sentimos lo mismo por la lectura o los documentales o el folklore, y pensaba que podría ser otra fórmula interesante para saber más...


¡Qué sorpresa me ha llevado!


Al principio pensaba que sólo yo había tocado la lotería, pero desde entonces he conocido a otras madres que también han buscado intercambios culturales en Internet con mucho éxito. Como yo, ellas (todavía no tengo noticias de ningún papá que lo ha hecho) también han podido hacer amistades con personas en el país de origen que están encantados de compartir sus orígenes con nosotros. También están disfrutando de esta forma tan especial de entrar por la puerta atrás de otro país y saber cómo piensan las personas de "allí".


¿Qué es lo que he aprendido de mi amiga virtual?


Al principio hablábamos de las fiestas, la comida, las excursiones de fin de semana que hacía ella con su pareja. Y, como es la misma provincia donde recogimos a mi hija, todo fue fascinante. Pero poco a poco hemos ido profundizando en la vida, el pensamiento y las costumbres del lugar. Como es profesora de la universidad en el capital de su provincia, he podido saber cómo ve los jóvenes de hoy. Ha compartido conmigo sus esfuerzos para animarles a no tirar papeles al suelo, a rechazar los plásticos por el daño que están haciendo al planeta, a comer sano y no caer en la trampa de la comida basura... Se preocupa por ellos como si fueron sus hijos.


Pero también ella ha llegado a preocuparse por mi hija. Al principio no entramos mucho en el tema de la adopción, pero poco a poco le hizo saber que había luz verde para hablar de esto y que incluso quería conocer su opinión sobre nuestra familia y el hecho de haber adoptado a una niña de su país. Y poco a poco ella se abría. Hoy en día podemos hablar de todo sin complejos.


Gracias a ella, he conocido casos reales de chicas jóvenes universitarias que se quedaron embarazadas y que tuvieron que decidir si seguir o no con el embarazo. He podido comprobar la veracidad de lo que cuenta Xinran en su libro "Mensaje de una Madre China Desconocida" (creo que ha salido en Español) - sobre los muchos motivos detrás de la adopción china y lo duro que es la vida de tantísimas mujeres en las zonas rurales de aquel país. También he podido saber de las adopciones nacionales en China, y como parece que allí más que nada sólo tienen la opción de adoptar a niños con necesidades especiales...


Y su preocupación por mi hija me ha hecho saltar las lágrimas más que una vez. En Año Nuevo China hizo una caligrafía preciosa con el nombre de mi hija, deseándole un feliz año nuevo en chino. Nos lo explicó en detalle para comprender cada carácter. Lo imprimimos desde un Pdf para colgarlo en la nevera - y la niña pudo así aprender a pintar su nombre en chino y esa felicitación típica del año nuevo.


También envía mensajes a la niña de vez en cuando, pregunta por ella y se interesa por las preguntas que la niña tiene sobre su adopción y sus orígenes. Nos da instrucciones sobre cómo celebrar las fiestas típicas y luego le hemos enviado fotos de como ha quedado la mesa u otro aspecto de la celebración. Le encanta.


La niña (mi hija que nació en China) - y todas sus hermanas - también se interesaron por nuestra amiga China. Al principio fui yo quien hablaba más sobre ella, "¡Que tengo una nueva amiga en China!" "¡A que no sabes lo que ha dicho X!" "¡He recibido otro mensaje!" Y así cultivaba la curiosidad de todas hasta que fueron ellas mismas quienes empezaban a preguntar sobre este nuevo personaje en nuestra vida. "Mamá, ¿tu, qué crees que diría X sobre esto o el otro?" me puede preguntar cualquiera de las niñas en algún momento. Y así se ha hecho parte de nuestra vida.


Me he dado cuenta de que las cartas y las fotos que he recibido de esta amiga tan apreciada, son tan interesantes que los voy a editar, eligiendo lo más bonito para encuadernar y así compartirlo con toda la familia. Esta experiencia, sin duda, se ha convertido en un excelente puente hacía "allí", un país lejano del que sabíamos tan poco, pero que ahora está empezando a resultar bastante familiar.


Se puede buscar un amigo virtual en cualquier parte del mundo a través de Interpals - pero cuidado, porque - como se puede imaginar - no todos los "amigos" son "amigos".

viernes, 11 de febrero de 2011

Celebrar Diferencias


La multiculturalidad está de moda.

Muchos de nuestros hijos vienen de otra cultura o incluso pertencen a una raza minoritaria en nuestro país. Así que las tendencias de la multiculturalidad nos pueden interesar mucho. ¿Como se integran las culturas y las razas con harmonía para que se viven bien, se aceptan, incluso se quieren lo suficientemente para mezclarse, casarse, trabajar juntos etc.?

Ha sido el gran reto del multiculturalismo. Y de allí nació el concepto de la "Tolerancia" - con T mayúsculo. La clave de todo. Si sólo podríamos ser Tolerantes de las diferencias, de otras razas, de otros colores de piel, de otros costumbres, idiomas, religiones, entonces, todo saldrá bien y podríamos vivir en paz.

Sin embargo, noto que en mi país natal, EE.UU. ¡ya no quieren hablar tanto de tolerancia! Hay voces pidiendo otro enfoque incluso mas positivo.

¿Porqué será?

Porque la tolerancia viene de la palabra "tolerar" que significa algo como "aguantar" - y si somos sinceros tendremos que reconocer que tolerar es algo que se hace con cierto actitud de superioridad. Toleramos lo que no podemos cambiar, aún que no nos guste, aún que nos parezca mal, aún que fuera mejor si no fuera así, si sólo pudieramos cambiarlo... De allí también viene mucha tolerancia, que funciona como una máscara para esconder lo desagradable es que no todo el mundo sea como nosotros...

Así es que ha nacido un concepto que me parece muchísimo más bonito que la Tolerancia y es la Celebración de Diferencias. Ahora en vez de aguantar las diferencias, de no quejarnos demasiado por ellos, queremos aprender a Celebrar las Diferencias, compartirlas, disfrutar de ellas. Y me parece mucho más que un eufemísmo o un intento para ser más políticamente correcto - es un cambio total de enfoque, uno de estos intercambios de palabras que cambia totalmente nuestra forma de interpretar las diferencias:


Las diferencias ya no son algo negativo que hay que aprender a tolerar, sean algo positivo que tenemos el privilegio de disfrutar.




Tanto yo como mis hijas - todas - procedemos de otras culturas. Una de las niñas es también de otra raza. Somos diferentes, es así de claro: desde nuestro aspecto hasta la comida que comemos no somos como los demás en esta sociedad. También nuestros horarios son distintos y nuestra forma de ver las cosas, incluso los temas de los que nos gusta hablar a veces son diferentes. Vayamos donde vayamos DESTACAMOS. No se puede evitar.




¿Queremos que la sociedad aprende a aguantarnos a pesar de nuestras diferencias?




¿Debemos nosotros de aguantar a esta sociedad a pesar de ser tan diferentes a nosotros?




¡Prefiero CELEBRAR juntos unas diferencias fascinantes - y a veces menos fascinantes - que nos pueden enriquecer a todos!

martes, 1 de febrero de 2011

¿Cuál es el lugar de la Cultura de Orígen?


Agradezco a todos el gran interés demostrado por la Cultura de Orígen de nuestros hijos, y con nuestros esfuerzos - o no - para transmitírsela. Creo que el motivo de tantos comentarios ha sido mi calificación de los orígenes como ¡Una Asignatura Esencial! Y, gracias al debate que esto ha generado, tengo un montón de ideas para futuras entradas...

Pero antes, me gustaría comentar sobre los principales argumentos que he recibido en contra de las origines culturales como asignatura esencial u obligatoria:

El significado de la palabra "Cultura"
¿Qué significa para nosotros? Noto que algunos se centran en el idioma del país de origen - que si los niños van a clase de chino o ruso etc. Otros hablan de la comida, el arte, la historia, de llenar la casa de farolillos chinas... ¿Qué es la cultura de origen de tu hijo para tí? ¿De qué está compuesta? ¿Qué es cultura?

El "verdadero" país de nuestros hijos
¡He aprendido un refrán nuevo! "El burro es de donde pace no de donde nace" Como toda la sabiduría tradicional tendrá algo para enseñarnos, pero ¿qué? ¿Nuestros hijos son de aquí o de allí? ¿Pueden ser de los dos sitios? Como ha preguntado una madre: ¿Si hubiera existido la posibilidad de elegir la doble nacionalidad para tu hijo lo hubieras hecho?

Nací en EE.UU., pero mi cara viene directamente de Noruega y Suecia. Allí todos intentan hablarme en su idioma y se sorprenden cuando no puedo decir nada. Llevo 15 años en España. ¿De dónde soy? Me considero de los tres sitios. Mis hijas tienen doble nacionalidad. No nos crea ninguna confusión. Lo vemos como una ventaja - porque así lo hemos vendido en nuestra familia desde siempre.

Creo que tenemos que preguntarnos ¿Que significa la necesidad de ser de un sólo sitio? ¿Hay un sitio mejor que otro, un país mejor que otro? Si creemos que sí ¿Porque? y ¿Cómo lo sabemos?

El lado negativo de los orígenes culturales
¿Qué hacemos con todo lo malo del país de origen? ¿Hemos hecho las paces nosotros mismos con todo lo que vemos como negativo, cruel, ilógico y malo? ¿Guardamos rencor todavía por el trato que recibimos de los funcionarios de ese país, por el trato que recibió nuestro hijo allí, por todo lo que tuvimos que pasar gracias a políticas que no comprendemos y injusticias que sufrimos? De todo esto viene el famoso "Choque Cultural". Hasta que esté resuelto - y hay fórmulas para resolverlo (se encuentran en los cursos de Formación Intercultural que muchos multinacionales pagan para sus empleados internacionales - pero que tristemente no ha llegado para nosotros los padres adoptivos todavía) - el malestar que sentimos irá envenenando todos nuestros intentos para ser objetivos o positivos hacía el país de origen.

La responsabilidad de los padres hacía los orígenes
Aquí estamos muy divididos. Hay quién está conmigo en que los orígenes culturales son como las asignaturas más importantes en el colegio o como la dieta equilibrada o como la educación sexual - forman parte de la buena educación de nuestros hijos. Otros están en contra. Sus hijos no quieren saber nada - a pesar de todos sus intentos para transmitir algo positivo sobre la cultura de origen - y han decidido que lo más importante es respetar la decisión de los hijos y dejar este asunto en sus manos. De esto, tendré más que decir...

La Estigmatización
Varias personas han mostrado su preocupación por si nosotros mismos estamos estigmatizando a nuestros hijos al preocuparnos por la cultura de origen, porque resalta la "diferencia". ¿Es siempre malo ser diferente? y ¿Es posible formar a nuestros hijos sobre el valor que tiene la variedad de culturas, de pensamientos, de colores? Pero más que nada me pregunto - ¿Y si nuestros hijos son de verdad diferentes? ¿Qué les dice si insistimos una y otra vez en que son iguales - exactamente iguales - que los demás? ¿Qué les dice a ellos sobre sus diferencias si siempre estamos minimizando las diferencias existentes? ...si les comunicamos una y otra vez el valor de ser como los demás - cuando no lo son. Me ha impresionado el comentario de una madre sobre los hijos de emigrantes que intentan rechazar sus orígenes - su diferencia: "Han vivido o viven un gran desgaste emocional y vital".

Por otro lado, otra persona ha destacado la necesidad del niño a identificarse con sus padres. Totalmente de acuerdo. Por eso tenemos que destacar lo que tenemos en común (que es mucho) a la medida que reconocemos y aceptamos con total normalidad nuestras diferencias. Hay una fórmula que me ha encantado en el libro "Padres Verdaderos Hijos Verdaderos" de Holly van Gulden en que recomienda que todos los días nos esforzamos para comentar algo que tenemos en común con cada hijo - que a los dos nos gusta leer, que te gusta madrugar como yo, que a mí también me gusta el sabor fresa como tu... lo que sea.

¿Porque reconocer y disfrutar de la diferencia tendría que ir en contra de lo que tenemos en común y que nos une? Creo que es cuestión de prestar atención a las dos cosas.

La Presión Social
Esto es otro factor totalmente aparte de los demás, pero es muy importante. He leído sobre la adaptación de inmigrantes, de varias olas de inmigrantes en EE.UU. También lo he vivido tanto en mi familia (mi abuelos paternos eran inmigrantes) como en el trabajo (trabajaba con inmigrantes). Es cierto que la presión social hace que los que acaban de llegar quieren integrarse - o por lo menos sus jóvenes... Los niños y los jóvenes tienen casi una obsesión por ser como los demás. Es normal. A veces quieren olvidar sus raíces, el idioma todo.

¿Qué hacemos con la presión social - la presión de la sociedad - sobre nuestros hijos? ¡Buena pregunta! En mi caso, como inmigrante en España, lo acepto como normal, pero insisto en lo bueno de la diversidad y la importancia de recordar quienes somos - desde todas las perspectivas.

Mis hijas no han querido hablar inglés en algún momento. No han querido ser americanos. Han odiado ser diferentes. Se han hartado de mis charlas sobre cultura americana (¿Habéis visto la película "Mi Gran Boda Griega"? Pues, dicen que soy como el padre que no deja de recordar con nostalgia su país...je je). Es normal. Lo hemos aceptado y tratado con respeto y normalidad, pero el plan de formación de la familia seguía adelante. He tenido que recurrir al Arte de la Persuasión y a todo tipo de fórmulas para motivarles (desde dentro), haciéndoles ver los beneficios para ellos de tener más que sólo un país, más que sólo una cultura, más que sólo un idioma, más de todo... No es un camino de rosas, pero vale la pena. Por fin estoy comenzando a ver los frutos de este labor - ¡incluso tengo una adolescente que me lo ha agradecido alguna vez! (Casi tuve que pedir asistencia médica para recuperarme del susto:)

Etapas de Desarrollo
He notado que las dos madres de hijas que están rechazando sus orígenes están tratando o con la pre-adolescencia o la adolescencia. Creo que es muy importante tomar en cuenta la etapa de desarrollo del niño. Por supuesto será más fácil con los pequeños. No me sorprende para nada que las niñas o los niños mayores empiezan a cuestionarlo todo y a probar varias posturas en pro y en contra de todo lo que encuentran.

A mí me inculcaron valores como el perdón cuando era una niña. Pero mi padre se fue cuando tenía yo unos 13 o 14 años y decidí que le odiaba y que le odiaría durante el resto de mi vida. Pero me acuerdo como una amiga de mi madre se preocupó por mí. Un día me encontró sola y aprovechó el momento para contarme su historia, que había pasado algo parecido con su padre y como había aprendido el verdadero valor del perdón. "El rencor destrozará tu vida," me dijo. ¿Mi reacción? Le eché todo en su cara (¡que rebelde era!) y le aseguré que por mucho que me podría destrozar la vida, no me importaba, que nunca jamás iba a perdonar. Durante 7 años, hasta los 21 años continué con mi postura - pero curiosamente siempre se me quedaron grabadas las palabras de esa mujer - y un día después de tantísimo tiempo, decidí que ella tenía razón, que el rencor estaba destrozando mi vida. Llamé a mi padre para emprender el camino hacía el perdón. ¿Quién iba a pensar que necesitaría tanto tiempo para incorporar un consejo tan valioso?

No nos rendimos nunca con nuestros hijos por muy preadolescentes o adolescentes que sean, por muy rebeldes o deprimidos o desmotivados o desmadrados... ¿Respetarles? Sí, por supuesto, siempre. Pero esto no significa que aceptamos comportamientos, actitudes o posturas que les pueden hacer mucho daño a lo largo de sus vidas. No podemos estar todos los días encima, pero tenemos que ser creativos para llegar a ellas incluso cuando nos lo ponen muy difícil. Tenemos que buscar oportunidades, aprovechar cualquier posibilidad para tenderles una mano.

Al final, el odio les destrozará y da igual que sea contra una persona o contra un país, una cultura, un pueblo entero. Es una emoción sumamente negativa y les comerá vivo desde dentro.

Diferencias entre familias adoptivas y familias multiculturales
Está claro que hay una diferencia muy, muy grande entre las familias adoptivas y las familias multiculturales (como la mía que tiene madre y padre de países distintos): las familias multiculturales de alguna manera hemos conseguido una formación intercultural que no han podido recibir muchas familias adoptivas.

No quiero que creaís que esto es fácil para nosotros. ¿Por qué será que los matrimonios internacionales tienen tasas tan altas de fracaso? ¿Por qué será que tantos padres o madres intentan escapar al extranjero (volver a su país de origen) con sus hijos bi-culturales? Es por eso que las leyes son tan estrictos para viajar con niños, porque hay tantos controles. Porque no es fácil. O conseguimos una formación intercultural a la fuerza para poder seguir conviviendo o no funciona el proyecto. Es muy difícil a veces.

Por mi parte, tuve la suerte de recibir Formación Intercultural en la universidad y luego en mi trabajo con refugiados e inmigrantes, y también como estudiante internacional. ¡Como me ha servido! Es, quizás, la formación que mas valor ha añadido a mi vida. Y es lo que más me ha ayudado en la tarea de criar a una familia multicultural, de saber incorporar la cultura, de vivirla, de vencer el malestar en los momentos duros y seguir adelante - y de apreciar y celebrar las diferencias a pesar de todo.

Un buen curso de Formación Intercultural ofrece una exploración de lo que es la cultura, como nos afecta, que es el choque cultural (culture shock) que tantos sentimientos negativos, desencuentros internacionales y estrés genera y - lo más importante - como llegar a un punto de "relativismo cultural" que nos permite hacer las paces con otra cultura y transmitir su esencia (no sus farolillos ni sus vestimentos, ni su idioma - esto es mucho más que eso) con alegría. En fin, es una formación que hace posible aceptar otra cultura por lo que es, igual que aceptas a tus amigos y tus familiares por lo que son aunque no sean perfectos.

En fin, estos son algunos puntos que más destacaron para mí. Quién quiere seguir debatiendo: ¡Bienvenido!

lunes, 27 de septiembre de 2010

Pequeños Gestos



Se puede disfrutar compartiendo los orígenes de nuestros hijos a través de los Pequeños Gestos.



Vamos a poner 3 relojes en la cocina. Sí - tres.


Uno pondrá la hora de Seattle, mi pueblo natal. Otro seguirá con la hora de casa aquí en España. El tercero marcará la hora de Nanchang, donde nació una de mis hijas.


Sé que dará mucho que hablar. Podemos intentar averiguar qué es lo que está pasando en Seattle y Nanchang mientras estamos cenando aquí en nuestra casa de España. ¿Estará la gente desayunando? ¿Estarán dormidos? ¿Es di día o de noche?


Esto es lo que llamo "un pequeño gesto" hacía la cultura de origen. Es una forma sencilla de incorporarla en nuestra vida diaria y darle un lugar natural. Nos hace conscientes de que esto aquí no es el centro del mundo. Nos abre una puerta hacía otros lugares, otras personas, otras ideas... Será un recuerdo constante de que esos otros lugares tan importantes para nosotros están allí.


Creo que hay miles de pequeños gestos que podemos hacer - y creo que son la clave para el éxito de nuestras experiencias interculturales.


Muchas veces los padres ponemos el listón demasiado alto. Queremos que nuestros hijos reciban una formación completa sobre sus raíces - o que por lo menos sepan lo más importante. (¿Alguien sabe que es "lo más importante"? Porque yo todavía no lo he averiguado :) Acabamos agobiados porque no sabemos ni donde empezar. Llevo 15 años a cargo de una familia bi-cultural convertido hace años en multi-cultural y sé de lo que hablo.


Hace tiempo, el autor de Pasión por China dejó este comentario en mi blog: "La clave no está tanto en la cantidad y autenticidad de la cultura de origen que pretendemos transmitir sino en el acercamiento cariñoso y sincero a ésta." Muy bien dicho.


En nuestra casa no hacemos nada formal para transmitir las culturas de nuestros países, sin embargo noto que siempre tenemos algo cocinando - algún proyecto intercultural. Puede ser un toque especial para un cumpleaños - una tarta casera hecho con la receta de mi abuela de EE.UU. Puede ser una fiesta de Halloween o planes para reunirnos con amigos americanos en Thanksgiving (Día de Acción de Gracias). Muchas veces los Pequeños Gestos más interesantes consisten en simplemente conversar sobre nuestros países de origen - de alguna noticia o de la diferencia entre dos costumbres o formas de pensar.


La semana pasada - por fin - salí en busca del supermercado Chino en un pueblo próximo. Estaba de paso por allí y quería buscar "pasteles de la luna" porque sabía que era el Festival de la Luna en China. Los pasteles para mí representaban un "Pequeño Gesto" que significarían algo para mi hija. No sabía nada sobre el Festival de la Luna, pero me parece bastante que este año hemos conseguido los pastelitos (que son muy, muy bonitos, por cierto). Para celebrar el Festival a nuestra manera, pedimos comida china para comer en casa con nuestros pastelitos.


¿Fue auténtico este encuentro con la cultural china? No. Pero esto es la belleza de los Pequeños Gestos. No tienen por qué ser auténticos. Sirven para abrir un poquito nuestro mundo, que entre un sabor nuevo, que veamos algo nuevo, que empecemos a preguntar - porque despiertan nuestra curiosidad.


Los Pequeños Gestos demuestran respeto hacía la cultura de origen porque representan un deseo de acercarnos y saber más. Y creo que muchas veces esto es más que suficiente. Mis hijas tendrán el resto de sus vidas para explorar sus raíces. Lo que quiero conseguir yo es cultivar su pasión por otras culturas - sobre todo las que les han dado raíces.


Con esto no quiero decir que los Grandes Gestos no son importantes. Si es posible viajar al país de origen o cultivar amistad con personas de ese país o aprender el idioma ¡Fantástico! Serán experiencias enriquecedoras seguramente. De hecho son las actividades que en mi experiencia más impresionan e influyen sobre los niños y jovenes a la hora de cultivar su pasión por las culturas y los idiomas.


Pero si nos obsesionamos con los Grandes Gestos que no podemos hacer ahora mismo en este momento, fácilmente iremos aplazando nuestros encuentros con la cultura de origen hasta darnos cuenta de que es ya demasiado tarde. Es así como perdemos oportunidades preciosos para compartir algo muy bonito con nuestros hijos.


Haz Pequeños Gestos: saluda a una persona de otro país. Sonríale. Comenta a tu hijo: "Esa familia parece que podría ser de (país de origen). Me gustaría saber que tal les gusta vivir en España. Tiene que ser muy diferente."


Anima a tu hijo a buscar "la Imagen de la Semana" de su país de origen en Internet para ponerlo en la puerta del frigorífico. ¿Cuantas preguntas podéis hacer sobre ella? ¿Qué es lo que os hace querer saber? ¿Dónde se podría encontrar las respuestas?


Pequeños Gestos son fáciles y no ocupan mucho tiempo. Lo que pasa es que muchas veces nos llevan por un camino fascinante hacía otros pasos más grandes.


Hace poco alguien contactó conmigo después de leer en este blog mi recomendación de buscar "amigos por escrito" en Internet: personas en el país de origen que querían intercambiar experiencias (y más que nada practicar idiomas) a través del correo electrónico. Me preguntaba ese lector si no podría yo hacer un poquito más investigación para decirle donde encontrar esos amigos.


A mí me pareció un Pequeño Gesto - algo sencillo e interesante. Decidí que me dedicaría 10 minutos para ver que podría averiguar. En sólo 10 minutos había descubierto a una mujer de mi edad en el capital de la provincia China donde había ido por mi hija. Quería practicar inglés. Decidí lanzar un mensaje para ver como podría ser este intercambio (que yo misma había sugerido para los demás :)


Desde hace 3 meses tengo una amiga fantástica. Es una persona culta y simpática que no parece cansarse nunca de los miles de preguntas que le hago sobre su país. Me explica los festivales, los costumbres y hasta la política. Intenta ayudarme a comprender las actitudes hacía las niñas y las mujeres en China... Ella es una Pequeño Gesto que ha crecido y que nos está aportando mucho a toda la familia.Lo que más me gusta es que nos está haciendo cuestionar muchas ideas que teníamos sobre China.


¿Y tú? ¿Cuáles son los Pequeños Gestos que te gustaría hacer o que has hecho?



¡Cuéntanos!











viernes, 14 de mayo de 2010

¿Quieres conocer mi país?


Imágen Allposters.es: Noche en Pudong, Shanghai, China

Hace poco decidí crear una pequeña y sencilla presentación (Adopción Transracial: Mi Cara Reflejada) para la clase de mi hija para que sus compañeros tuvieron un primer contacto con su país.


He pensado mucho en este proyecto. ¿Cuál es la mejor forma de presentar un país tan enorme y diverso como China a un grupo de niños de tan sólo 6 años?


El objectivo es despertar su curiosidad. No intento ofrecer una visión ni amplia, ni profunda ni equilibrada.


Lo que quiero es captar su atención desde el principio hasta el final, y que recuerdan esta experiencia como muy positiva - con deseos de saber más sobre este país tan fascinante. Y quiero que mi hija se sienta orgullosa presentando el país donde nació.


Pensando en mi hija, decidí no utilizar fotos de los platos de comida China que tanto nos gusta. Conozco demasiado bien a los niños de esta edad (todos - porque no es más que una etapa muy normal) y basta con que a alguien no le guste el aspecto de algún plato o algún ingrediente para que mi hija se sienta mal.


Por eso he incluido las chuches y McDonalds - que noto que a los niños siempre les parece fascinante ver un McDonalds en "otro país"... También he incluido una imagen de Disney Hong Kong - que por lo menos está en la zona.


Espero transmitir el idea de que ser niño en China es muy parecido a ser niño aquí o en cualquier parte del mundo. Y para hacerlo, no es que quiero transmitir una imágen globalizada de la cultura china, sino utilizar iconos que reconozcan con facilidad para que se identifiquen sin problema con - por lo menos algunos - de las imagenes. Otros, como vaís a ver, reflejan aspectos del día a día (el colegio, el comedor) o lo tradicional (la clase de baile y el dragon).


Sabiendo lo que sé sobre temas transculturales, sólo puedo imaginar la gracia que esta presentación podría hacer a una persona China - porque es una mezcla de elementos dispersos que no representan una visión real de lo que es China para una persona de allí. Sin embargo, estoy satisfecha porque cumple con mis objetivos y creo que servirá para crear despertar el interés de los niños y quizás hacer que busquen más información en el futuro.

El segundo paso - antes de entregarlo a la profesora - es repasarlo varias veces con mi hija (que está muy ilusionada para compartir información de esta naturaleza con sus compañeros) para asegurar que se siente cómoda presentando el proyecto.


La última imagen es de unos "fortune cookies" (galletas de la buena fortuna) que se sirven en todos los restaurantes chinos en EE.UU. A mi hija le encantan porque cada uno lleva dentro una notita con un mensaje sobre la buena fortuna del recipiente. Veré si puedo conseguir una bolsa de estas galletas aquí en un supermercado chino para compartir con la clase. Si no, quizás intentarémos hacerlas juntas.


Sin más, os ofrezco la presentación. Cualquier sugerencia estará bienvenida:


miércoles, 20 de mayo de 2009

Inteligencia Cultural

Imagen de Allposters.es

Ya tenemos "inteligencia emocional", "inteligencia social", los "Siete Inteligencias" etcétera, etcétera. ¿Cabe una inteligencia más?

Acabo de leer "Inteligencia Cultural" (Cultural Intelligence) por Brooks Peterson. No es un libro sobre la adopción, pero tiene muchísimo que ver. El concepto de "Inteligencia Cultural" es imprescindible para las familias que han adoptado de países extranjeros, pero también puede ser muy útil para familias que han adoptado dentro de los límites de su país, porque muchas veces sus hijos proceden de sub-culturas - o de otras étnicas o de niveles socioeconómicos radicalmente distintos a los de sus "familias para siempre", lo cual crea también culturas distintas.

¿Que es la "Inteligencia Cultural"?

Significa tener una formación más que nada en lo que es "cultura" (en el sentido de "culturas del mundo"), como nos afecta a todos, como nos hace - por naturaleza - creer que nuestra cultura es superior a las demás culturas del mundo (el famoso "etnocentrismo" que padecemos todos).


También consiste en conocer toda una serie de valores contrapuestos que hacen que una cultura sea más o menos similar a otro. Conociendo esos valores, podemos comprender mucho mejor el comportamiento de personas de otras culturas.

Aquí entra la adopción, porque como padres, tenemos que explicar conceptos que son - incluso para nosotros - inexplicables. El "abandono", por ejemplo. Si lo explicamos según los valores de nuestra cultura, es algo tan repugnante e impensable, difícilmente podemos transmitir a nuestros hijos el significado real que podría haber tenido en su país - o cultura - de origen.

Es útil saber, por ejemplo, lo que realmente significa la diferencia entre el comportamiento de personas procedentes de una cultural que valora la igualdad de las personas y otra que valora la jerarquía - que organiza a las personas según su estatús y importancia y da por hecho que todos obedecerán a los que la sociedad considera "mas importantes". Se puede visualizar así:


Igualdad-----------------------------------------Jerarquía

¿Dónde se podría colocar la cultura de España en esta línea? ¿Más hacía la igualdad o más hacía la jerarquía? Si estuvieramos comparando España con un país como China, creo que la sociedad Española estaría más hacía el valor de "igualdad" mientras que la de China bastanta más hacía el valor de la jerarquía, un valor tradicional muy importante en aquel sociedad.

Los que vivimos en países que valoran más la igualdad, difícilmente comprendemos lo que significa vivir en un país – o dentro de un grupo cultural – donde los individuos no suelen tomar decisiones propias. Es difícil comprender como la gran mayoría de las personas del mundo puede someterse de forma voluntaria a las decisiones de otras personas “más importantes” que ellos.

Y ¿Cómo toman decisiones esas personas “más importantes” en una cultura que funciona según una jerarquía muy marcada?

Individual---------------------------------------------------Grupo

También es muy difícil que nosotros – que vivimos en países que valoran más el individuo – comprendamos a personas de culturas que valoran mucho más el bien del grupo. Si estamos entonces tratando con un país como China donde las relaciones – sobre todo en el medio rural – parecen seguir todavía un modelo muy jerárquico y los que toman las decisiones lo hacen pensando más en el grupo en vez del individuo, quizás empezamos a comprender un poquito el razonamiento que podría acabar con la entrega de una niña en la puerta del centro social del pueblo más cercana.

Y ¿Qué pasa si añadimos otra escala de valores?


Riesgo------------------------------------------------------Precaución

¿Podemos imaginar nosotros lo que es vivir en una sociedad dónde la precaución domina sobre el riesgo? Significaría que ante muchas decisiones, las personas tenderían a optar por la vía más conservadora (quizás mucho más de lo que podríamos imaginar nosotros) en vez de lanzarse a la nada para confiar así en el destino y sus posibilidades para vencer todos los obstáculos.

Nosotros estamos ya muy condicionados por Hollywood, donde el protagonista siempre sale venciendo todos los obstáculos y demostrando al mundo entero que todo, todo se puede conseguir si uno persiste.

Pero, en muchísimos países del mundo – y también en muchos ámbitos de las sociedades occidentales – las personas saben muy bien que no es así, que por mucho que se esfuercen puede que las cosas no les salgan bien. Que por mucho que el gobierno les prometa pensiones y cobertura sanitaria, difícilmente llegará… que sus vidas – la vida de su grupo (su familia) – depende de optar siempre que sea posible, por la vía más prevenida.

Es en circunstancias como estas que - en algunos lugares del mundo – una persona “importante” en la familia, opta por no permitir que una niña se queda entre el grupo. Porque sabe – según una lógica basada en su (quizás) larga experiencia y (seguramente) su condicionamiento cultural – que lo mejor para el grupo y para ella será otra salida. Es buscar un lugar dónde ella esté cuidada (o, en el peor de los casos, dejarle en un lugar donde tranquilamente puede dejar de existir y así escaparse de las duras circunstancias en las que había nacido) y la familia puede seguir adelante…

Muy duro sí. Y puede que este tipo de información realmente no nos ayude mucho – pero eso también forma parte de la “Inteligencia Cultural”: comprender que aún comprendiendo, a veces no nos va a gustar el funcionamiento de otra cultura.

Añadimos otra escala de valores, esta vez relacionado con el grado de control que sentimos sobre nuestras vidas:

Control------------------------------------------------------No Control

Hoy en día lo que vemos tan bien retratado por Hollywood es lo que predomina en el oeste: “somos nosotros quienes controlemos nuestros destinos”. Sin embargo, no todo el mundo piensa así. Miles de millones de personas por todo el mundo aceptan que es el destino – la suerte – lo que controle sus vidas y que ellos no pueden hacer más que aceptarlo.

De allí quizás podemos comprender un poquito más la mentalidad de una mujer que – de alguna manera – aprenda a aceptar que no tiene “la suerte” de quedarse con su hij@ - o que no ha tenido “la suerte” de haber tenido un hijo varón en vez de una mujer…

Las diferentes formas de comprender el papel de los padres y la forma en que deben de afrontar dificultades a la hora de sacar adelante a sus familias me ha fascinado desde hace muchos años.

Después de la universidad, tuve la suerte de trabajar en un programa del Gobierno de EE.UU. para inmigrantes y refugiados adultos. Mi trabajo era proporcionar formación vocacional y enseñarles inglés. Como parte del trabajo recibí una formación “cross-cultural” (¿Transcultural?) para comprender mejor a mis alumnos.

Fue una ayuda, pero lo que más me extraño era la forma en que algunas personas – sobre todo de China – dejaban a sus hijos con los abuelos para criarles hasta que fueron lo suficientemente mayores como para vivir con sus padres. Cuando los niños ya tenían 8, 9 o incluso 13 o 14 años, fueron enviados a vivir en EE.UU. con sus padres. Y he notado lo mismo con algunos contactos Chinos aquí en España.

Para mí, significa perder los años más preciosos de la vida de sus hijos, pero ellos tienen otra lógica. Siguiendo toda una serie de valores que yo desconozco (incluso después de haber leído y estudiado y viajado y vivido en el extranjero tanto) llegan a la conclusión de que así sea mejor para todos.

Luego, también me acuerdo una escena en la película “El Club de la Buena Estrella” (de la novela de Amy Tan) que era para mí inexplicable. Fue la escena en la que había una persona (creo que fue la madre) que tenía que abandonar su hogar en China junto con sus gemelos (bebés). Por lo que me acuerdo, iba en un camino lleno de personas que también iban con sus pertenencias (no me acuerdo porque tenían que irse) y llegó un momento en que se dio cuenta de que no podía más con los niños, así que los dejó debajo de un árbol (con una nota, si me acuerdo bien) y seguía su camino…

Eso lo vi hace machismos años, pero se me ha quedado grabado. ¿Cómo se le podría ocurrir dejar a los niños y seguir en su camino?

¿Estaba obedeciendo al destino? ¿Tenía que ver con su mala suerte? ¿Pensaba que no había otra opción? ¿Sabía que alguien iba a encargarse de los niños? (¡Lo cuál ocurrió!)

Fue una escena que, para mí, con mis propios valores culturales, no fue comprensible.

Ahora tengo que explicar una escena parecida a mi hija, que cada vez pide más información, más detalles, más explicaciones.

¡Espero poder transmitir toda la comprensión transcultural - y personal - posible!

jueves, 4 de septiembre de 2008

Deberes Culturales

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Ser familia cosmopolita me parece ideal (ver Identidad Étnica ) pero no me exime de la responsabilidad de darle a mi hija conocimientos sobre su cultura de orígen.


Me parece un deber y un privelegio - pero también una tarea abrumadora.


Mi hija nació en China. Quizás la tuya es de Rusia o Chile o Etiopía. ¿Qué sabemos de estos países? ¿Exactemente qué aspectos de sus culturas tendríamos que transmitir a nuestros hijos?


Hace poco encontré en Internet el trabajo de un estudiante de sociología que había hecho encuestas a varias familias de E.E.U.U. con hijos adoptados en China. Hablaron de su participación en los actos culturales de sus asociaciones de familias - y una y otra vez destacaron lo que vieron como la "falta de autenticidad" de sus actividades y esfuerzos para transmitir la cultura China. Tenía yo la sensación de que se sintieron un poco decepcionados consigo mismos, como si no estuvieran dando la talla para sus hijos...


Y allí tenemos quizás el mayor obstáculo para nosotros: la idea de que somos incapaces de transmitir esa cultura en todo su "autenticidad" o por lo menos de una forma "adecuada".


Me gustaría compartir mi propia experiencia y luego sugerir algunos objetivos claros que me parecen prácticos y (muy importante) alcanzables para nosotros.


Mi propia familia se considera bi-cultural porque mi padre vino de una familia Escandinava. Su padre dejó Noruega con 17 años para ir a EEUU. Allí conoció a mi abuela, de una familia recién inmigrada de Suecia, y así no logró volver a su querida Noruega...


En mi entorno, predominaba la influencia de Noruega e incluso mi madre - que no tenía ni una gota de sangre escandinava - se enamoró de la cultura y se abrió a cualquier influencia de ese país. Estaba desde pequeña rodeada por la típica pintura decorativa Noruega, comíamos como unos buenos Noruegos (patatas y carne todos los días), venían tios abuelos y primos de Noruega para llenar la casa con su lengua y me acuerdo bien de mis esfuerzos para comunicarme con ellos y aprender a escribir y leer también (no llegué muy lejos).


¿Fueron auténticas estas muestras de cultura? Hasta cierto punto sí - sobre todo en la casa de mis abuelos y la de mi tía (que se casó con un "auténtico" Noruego) - pero realmente eran una mezcla de lo Noruego y lo Americano. Escogimos sólo lo que nos convenía - ¡sobre todo los dulces! Era como Noruega en versión "aguada" y un poco estereotipificada, pero bonita.


Cuando tenía 24 años fuí a Noruega para hacer cursos de verano en la Universidad de Oslo. Fue una experiencia reveledora - llena de sorpresas y de confusiones. Por un lado sentí que todo era algo familiar, los colores, sabores, la sencillez de las casas, las caras de las personas. Pero por otro lado estuve totalmente perdida - sobre todo a la hora de comprender a los "auténticos" Noruegos que no tienen fama de "exteriorizar" sus emociones...


En mi experiencia, una niñez llena de exploraciones culturales - por muy básicas y superficiales que fueron me ha servido primero para cultivar el orgullo por mis raíces. Aquí en España, por ejemplo, siempre tendré "cara de extranjera", pero sé de donde viene esa cara, comprendo lo que significa y me gusta.


Lo gracioso es que después de una vida "empapada" en lo escandinavo, mi viaje a Noruega sólo sirvió para confirmar mi amor por España - para el asombro de algunos de mis parientes Noruegos...


Aprecio mi infancia escandinava-americana, pero la verdad es que me hubiera venido mejor unos cursos de Español desde pequeñita para que hoy en día no tuviera que luchar con el maldito acento americano que tengo :) ¿Pero cómo podrían mis padres haberlo sabido? El curso de mi vida ha sido tal que no podrían haberlo imaginado ni en sus sueños.


Hoy tengo mi propia familia multicultural. En mi opinión personal, he logrado integrar mis raices de EEUU con éxito. Pero ¿Es "auténtica" la cultura americana que transmito a mis hijas? Buena pregunta.


Aquí estoy, una auténtica norteamericana viviendo en España y he logrado que para vosotros "los españoles" mis hijas parezcan bastante americanas, mientras que para mis amigos y familiares en E.E.U.U. parecen bastante españolas. Es que son una mezcla total - como las mismas recetas tan típicas de Estados Unidos que hago aqui - SIEMPRE con un buen aceite de oliva (da igual que sea para freir las hamburguesas o para hacer mis famosas "brownies" de chocolate). No son totalmente ni de aquí ni de allí.


A ver, si yo, que soy nativa de esta cultura americana y que quiero transmitir a mi familia no soy capaz de hacerlo de una forma "pura" y "auténtica" mientras vivo aquí en España, entonces - ¿cómo podría yo, que no soy China - o tú que no eres de Etiopía - transmitir algo remotamente parecido a lo que realmente ocurre en esos países?


La verdad es que no podemos. Y tampoco lo vamos a conseguir a través de cursos, campamentos o festivales. Todo estará tocado por la cultura en la que vivimos.


Pero ¿Qué importancia tiene eso?


Pues, en mi opinión, no tiene mucha importancia. Porque la transmisión de cultura que queremos hacer nosotros no consiste en llegar a un especie de "auténtico 100%", una reproducción de lo que hace, come, se viste y piensa la "gente de allí".


Nuestro deber, como padres adoptivos, creo yo, es asegurar que nuestros hijos no sean unos "analfabetos" en cuanto a su cultura de origen. Que tengan conocimientos básicos - pero sobre todo agradables, interesantes, fascinantes, (¿qué os parece "sabrosos"?) y también reales que les permitan comunicar con algo de autoridad sobre su lugar de origen.


He leído los lamentos de adultos adoptados de Corea del Sur que han vuelto a su país sólo para sentirse como extranjeros. Comprendo que se sienten decepcionados. Pero sus historias no me inspiran un complejo de culpabilidad al reconocer que no estoy preparando a mi hija para un eventual "re-inserción" en su cultura de orígen. Me encantaría que pudiera volver a China algún día para estudiar o trabajar - si ella quisiera - y así explorar sus raices.


Pero la verdad (y no sé si esos adultos de Corea eran conscientes de ella) es que nuestros hijos están creciendo en otra sociedad y nosotros - los padres - tenemos que evaluar los pros y los contras de los sacrificios que suponen cualquier "Plan de Formación" para nuestros hijos. Y darles una formación cultural "auténtica" supondría grandes esfuerzos y sacrificios por su parte.


Sólo tengo que recordar el día que decidí que iba a comenzar un cursillo de Historia de los Estados Unidos" (impartido por la venerable Yo Misma :) para mis dos hijas mayores. ¡Por favor! Duró dos días. Y esto que fue bastante divertida. Pero es que tenemos una vida llena de compromisos y he decidido que nuestro contacto con nuestros raices tiene que ser más flexible y natural...


Volviendo a los objetivos y buscando unos que sean prácticos y alcanzables para todo el mundo - sobre todo cuando se trata de familiarizar a nuestros niños con una cultura que no conocemos muy bien, estos son algunos ideas mías:


*Centrarse en lo básico


No te pongas la barra tan alta que al final no hagas nada o el niño acabe quemado con los intentos de asimilar tanta información y conocer sus orígenes de una forma tan "auténtica". Es suficiente ir conociendo la cultura poquito a poco de una forma entretenido y agradable, adecuado a su edad. Lo que queremos, creo yo, es construir una base desde la cual el niño puede despegar un día y profundizar de la manera que cree conveniente.


*Explorar juntos


Cuando nos sentimos responsables para transmitir algo que no conocemos, acabamos paralizados. Mejor verlo como una aventura en la que todos participan en el proceso de buscar información y así aprender juntos. Por ejemplo, ir a una librería infantil o juvenil con el objetivo de buscar juntos libros sobre el país de orígen para luego leerlos juntos. También se puede bucear juntos en internet, buscando fotos y videos promocionales del país de orígen - esto da mucho que hablar. Y la comida siempre es una aventura. En algunas ciudades de España se puede encontrar supermercados Chinos, Indios y de otros países...


*Pasarlo bien


Si vemos el "deber" de explorar la cultura de orígen como una carga o una asignatura pendiente, al final no vamos a llegar a ninguna parte. Los niños detectan nuestros niveles de entusiasmo, por eso tenemos que buscar actividades agradables para todos (incluido nosotros los padres). Si no te interesa la historia, empieza con un festival. Luego verás como a todos os vaís a interesar el aspecto de la historia que tiene que ver con el festival. Si nos os parecen interesantes los libros de la librería, fabricar un libro propio o buscar una pelicula o un documental. Lo importante es que sea realmente interesante.


*Viajar para conocer más


Si no puede ser al país de orígen, averigua si hay alguna celebración internacional en tu capital de provincia. En grandes ciudades como Madrid y Barcelona hay multiples oportunidades para tener un contacto más directo de varias culturas de orígen - supermercados y otras tiendas Chinos, Indios, Latinoamericanos, Africanos... festivales, asociaciones, actividades culturales. Viajando incluso a otro punto de España para contactar con la cultura de orígen puede ser muy impactante para un niño. Demuestra un interés y una ilusión que le va a ilusionar y contagiar...


*Interesarse por personas del país de orígen


Somos adultos con vidas ya hechas. Lo que es más, hacernos padres hace que automáticamente ampliamos nuestro "red social" y puede que no cabe más amigos en la lista. Pero simplemente interesarnos por personas del país de orígen de nuestos hijos es un paso importante, creo yo. Que te vea iniciar una conversación agradable con la gerente del restaurante Indio, preguntar a la chica de Ukranía sobre la política de su país, saludar con una sonrisa al vendedor Africano en la playa y preguntarle de dónde viene. Creo que simplemente mostrarte abierto tiene un impacto positivo e importante. "Eh, ella es (o podría ser) de tu país (o del país donde tu naciste). Me gustaría saber que le parece la vida aquí en España. Tiene que ser muy diferente..."


*Decorar con objetos y arte de su país


Creo que es positivo estar rodeado por bellas muestras de tus raices.


*Buscar juguetes y juegos del país de orígen


Muñecas con los mismos rasgos de nuestros hijos son importantes, también se puede adquerir sencillos instrumentos musicales y replicar los juegos tradicionales a través de información que se encuentra en internet o libros (un buen libro de juegos puede incluir juegos tradicionales del mundo entero).


*Que suene la música


Es una forma fantástica de entrar en la cultura.


Seguro que hay muchísimas más formas de fomentar el amor de una segunda cultura dentro de nuestras familias. Creo que lo más importante es disfrutar del camino y no obsesionarnos con el distino final.


¡Bon Voyage!

miércoles, 27 de agosto de 2008

Reflexiones sobre la Identidad Étnica/Racial

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La redacción de Identidad Étnica aumentó mi curiosidad sobre este aspecto de nosotros mismos - y sobre todo nuestros hijos.


He estado investigando en internet y he descubierto una riqueza de información (aunque tenemos que reconocer que sabemos poco todavía sobre el desarrollo de esta faceta de la persona).

En primer lugar, hay que considerar el vínculo entre raza y étnia. Una persona blanca en Norte America o Europa no tiene que preocuparse tanto por su identidad étnica como una persona de color. Como sugiere Marianne Gullestad, una antropóloga noruega, el hecho de que la identidad de una persona de color está "bajo ataque" por la sociedad hace que para él o para ella su identidad étnica sea de suma importancia. (Ver su artículo)


Así que los que tenemos hijos de otra raza, debemos comprender que el simple hecho de que la sociedad asocia a nuestros hijos con una étnia y cuestiona su pertenencia a la sociedad puede despertar la necesidad - sobre todo durante la adolescencia - de saber "quienes son" en cuanto a su orígen étnica. Parece que los niños del Este de Europa adoptados en Noruego, por ejemplo, demuestran menos preocupación por su identidad étnica - lo cual me parece lógico. Casi pueden olvidar que vienen de otro país si quieren...


Gullestad cuenta la historia de Hannah, una mujer que fue adoptada de Etiopía por una familia noruega cuando fue una niña pequeña. Dice Hannah:


"Muchos creen que es suficiente estar integrada de forma lingüística y cultural en una sociedad para ser aceptado. Eso es falso. Durante 19 años de mi vida he sido tan noruego que me olvidé de los míos para satisfacer a los demás... Durante los otros nueve años he descubierto quien soy de verdad - una mujer Etiopíe-Noruega con el derecho de definirme a mi misma. Hannah "la negra" está muerta y enterrada para siempre. ¡Que alivio!"

También dice:


"Por fuera, fui una niña sana que no debía de haberse quejado por la buena forma en la que fue criada, por sus buenos amigos, el amor y el cuidado. Por dentro, construí muros de sensibilidad y malos sentimientos porque no sabía como iba a salir de ese círculo malvado. Cruzé la calle cuando ví a otras personas negras. Miré al suelo cuando me enfrenté con otras personas adoptadas. No me gustó la persona que fuí."


Luego, de mayor empezó a conocer gente como ella y abrirse a ellos. "Conocí a personas con orígenes similares a las mias y pude hablar de mis experiencias sin que me dijeron que era demasiado sensible."


Fue a Etiopía para volver a descubrir su país de orígen y lloró cuando entro en una iglesia y veía ángeles negros. "Lloré. Puede parecer una tontería, pero fue bueno ver que los ángeles eran negros."


Como explica Gullestad, la piel negra de Hannah le marcaba para la sociedad. La señala como diferente y como una persona con orígenes lejanas. Así que Hannah al final, necesitaba saber más sobre esa orígen lejana que le fue adscrita por los demás. Sobre todo le hacía falta una conexión con su cultura de orígen para poder dar un significado positivo al color de su piel.

¿Que tipo de lección podemos sacar de esta información?


Para decir la verdad, las palabras de Hannah me partieron el corazón. Sé que ninguno de nosotros queremos que nuestros hijos sufren así - que se sienten aislados, sólos, poco comprendidos, desconectados de una parte importante de si mismos. Es una receta segura para le infelicidad personal.


Pues, entra el artículo de la psicóloga Jeanne Lin: Ayudando a tu Hijo a Desarrollar una Identidad Racial/Etnica Positiva.


Lin explica que hay un modelo que los psicólogos han identificado de desarrollo de la identidad de una persona que pertenece de alguna forma a una minoría en la sociedad. Dice que la primera fase es conformidad con la cultura de la mayoría. Esto indicaría que sería normal que nuestros hijos pasaron por una fase de verse como españoles 100% - sin cuestionar su identidad étnica o racial. Durante esta fase, la persona puede incluso adoptar estereotípos negativos que la sociedad tiene hacía su propio grupo étnico/racial.


La segunda fase consiste en darse cuenta de que pertenecen a un sector minoritario de la sociedad que está oprimido por la mayoría. A la medida que se vayan identificando con esa minoría - muchas veces a raiz de experiencias con el racismo - pueden empezar a sentir rábia y resintimiento hacía la mayoría (incluso los padres).


Lo ideal seía que durante la tercera fase, empiezan a ganar perspectiva y ver las zonas gris de la vida para construir una visión más integrada del mundo.


Dice Lin:


"Mientras los niños vayan acercándose a la adolescencia, se hacen cada vez más conscientes de las consequencias de la raza. Por ejemplo, tendrán que determinar como van a experimentar el hecho de que en nuestra sociedad (en este caso el americano - pero créeme - esto es aplicable en Europa también) - se hacen distincciones importantes a base de la raza de una persona. Es decir - la raza sí importa. Y ¿Que van a hacer sabiendo que su raza/étnia es una que generará muchas presunciones negativas? ¿Como van a asimilar el hecho de que su padre no sólo no comparte su estatus racial, sino que pertenece a un grupo que - como grupo - oprime los miembros del grupo racial del niño? ¿O el hecho de que como miembros de ese grupo el padre tendrá privilegios que el niño no tendrá?


"Si es dolorosa leer esas preguntas, imagina como debe sentir ser un adolescente y tener que vivir con ellas. Rábia, envidia, soledad y confusión son todos normales y respuestas esperadas. De hecho, los sentimientos que este conocimiento provoca pueden ser tan incómodos que algunos individuos se defienden contra ellas negando que la raza importa. '¿Porque a la gente le importa tanto la raza. Las personas son personas y punto. ' 'La única raza a la que yo pertenezco es la raza humana.' Esta reacción puede ser tanto del padre como del niño.


"Cuando los adolescentes empiezan a comprender el impacto de las diferencias de raza, puede que tengan visiones muy rígidas de una raza contra otra; es decir, que ven a todos los blancos como racistas, o todos los miembros de su propio grupo étnico como de no fiar. Este reconocimiento de los aspectos negativos de las diferencias entre razas puede amenazar los vínculos familiares que la familia transracial ha trabajado tan duro para crear. Los padres y los niños pueden sentirse rechazados, confundidos y no comprendidos. En tal situación hace falta mucha confianza, paciencia y comunicación - y esto justo cuando parece que queda muy poco de cada una de estas cosas.


"Lo que los padres pueden hacer:


*Sí - Intenta hacer claro tu compromiso con tu hijo. Es difícil cuando hay rechazo, pero es crucial. Puede ser de ayuda recordar que tu hijo probablemente se siente tan confuso e inseguro como tú.


*Sí - Reconocer y aceptar el enfado que puede acompañar el dolor. Esto no quiere decir que toleras comportamientos no aceptables. Reconocer que tiene derecho a sentirse enfadado, darle la razón por sus motivos de estar enfadado y compartir su sufrimiento por las injusticias que ha detectado y experimentado ayudará mucho para que resuelve sus sentimientos y también para fortalecer los lazos entro vosotros.


*No - intentas negar o explicar o hacer excusas por lo que experimentan como racismo. 'Seguro que no era su intención.' 'No creo que te haría daño a propósito.' Estas respuestas pueden ser ciertas, pero no son lo que tu hijo necesita oír de tí. En vez de hacerle sentir mejor, respuestas como estas le asegurará que sería imposible para tí comprender su experiencia - o peor, que no le crees.


*No - cayes en la trampa de sentirte culpable por tu raza. Si tu hijo se siente dolido por un comentario o comportamiento racista, intenta ayudarle a distinguir entre lo que es un comportamiento humano y respetuoso y lo que es un comportamiento abusivo - en vez de utilizar un estereotipo o generalización racial para explicar lo ocurrido. Sobre todo cuando eres blanco y la persona que le hizo daño también lo es, será importante para tu hijo escucharte reconocer que algunas personas blancas de verdad abusan de su poder para hacer daño a otras personas.


*Sí - dar ejemplo de como reaccionar ante el racismo. Una amiga que adoptó un hijo de orígen índio (de E.E.U.U. y el cáribe) llevó su hija a ver Pocahontas. La niña se quejó de que refirieron a los indios como "salvajes" y susurró a su madre, "¿No es maleducado?" cada vez que hicieron referencia a los "salvajes". La madre se reía cuando me lo contó ('¡Por Diós - ní puede disfrutar de Pocahontas!') y confesó que no debió de haberse sorprendida por la reacción de su hija porque tanto ella como su marido 'siempre estuvamos haciendo comentarios así'.


"De hecho, a través de ese ejemplo, la madre estaba ayudando a su hija a "exteriorizar" comentarios racistas en vez de "interiorizarlos". Son ellos - los que utilizan palabras tan poco adecuados - quienes son los maleducados, no que la niña es un "salvaje". Esto es una habilidad crítica para un niño de color que le equipará para un río de mensajes negativos que probablmente van a encontrar durante su vida. Es através de la observación de estos ejemplos de enfado por parte de los padres que aprenderán a hacer lo mismo.


"Por supuesto no todo el mundo puede saber la formula perfecta para responder a cada comentario insensible en su momento. De hecho, una de mis respuestas más frecuentes a la falta de sensibilidad racial es de un shock incrédulo y un silencio total. Es después que pensamos en todo tipo de respuestas ingeniosas. Dáte permiso para no gestionar insultos raciales a la perfección - esto es "ser humano". No te sientes avergonzado. No eres tu ni tus hijos quienes tienen que sentir verguenza. Utiliza cualquier reacción que has tenido para "procesar" lo ocurrido con tus hijos. 'Vaya. ¿Puedes creer lo que dijo? Es que me quedé con la boca abierta; no sabía que decir.' Haz un juego de todo lo que te hubiera gustado decir. Compartiendo y procesando juntos estas experiencias es una forma importante de exteriorizar el racismo.


"No esperas que tengas todas las respuestas. Has pasado toda tu vida comprendiendo el mundo a través de tus ojos. Mientras compartes tu vida con tus hijos verás el mundo a través de sus ojos. No tengas miedo para hablar de tus preocupaciones y miedos y compartir vuestras experiencias con otras familias. Tienes una experiencia vital única y especial, pero no estás solo."


***


Bueno, personalmente me ha encantado este escrito de Jeanne Lin. Por su apellido y por algunas de esas últimas palabras sospecho que es una persona de orígenes asiáticas. Se nota que sabe de que habla.


Me gustaría cerrar con una vuelta al trabajo de la antropóloga noruega Gullestad, por que en su artículo hace una reflexión sobre los padres noruegos que durante la década de los 90 no sabían equipar a sus hijos para la vida real en una sociedad que no siempre aceptaría a sus hijos como noruegos.
Explica Gullestad que durante los '90 el Partido Progresista comenzó a fomentar una resistencia popular contra la inmigración. Los padres adoptivos se sintieron asustados y temieron que la clima anti-inmigración podría afectar a sus hijos y la reacción general fue negar que sus hijos tuvieron algo que ver con los grupos étnicos/raciales de los inmigrantes - sus hijos fueron noruegos 100%.
"De algún modo," escribe Gullestad, "los padres así reproducían estereotipos comunes sobre los 'inmigrantes' para salvar a sus propios hijos de los mismos estereotipos." Pero los padres estaban preocupados por lo que pasarían a sus hijos una vez que se fueron de casa (sé por otros escritos que algunos lo han pasado muy mal).
"No es de extrañar," continua Gullestad, "que muchas persons adoptadas han descubierto que eran demasiado protegidos durante su niñez y que enfrentarse con el racismo en la vida real ha sido un shock del que han necesitado mucho tiempo para recuperarse."
Cita a Cathrine Sandnes, una mujer que fue adoptada de Corea del Sur:
"Fuí una niña de los años 1970 - la década en la que fueramos todos iguales, sin importar nuestra apareciencias. Y por esto me dieron una respuesta clara cuando pregunté a mis padres y profesores porque la gente se quedaba mirándome, porque me señalaban con el dedo... me decían que era mi imaginación. Que por supuesto yo era exactamente como los demás niños y que no debía de darme importancia si esos niños dijeron algo distinto.
"Más tarde, sigo totalmente alucinada con esa ingenuidad del mundo adulto. La creyencia inocente de que si 'alguién dice que es blanca, es blanca'. A la misma vez me conmociona ese intento equivocado pero bien intencionado para fomentar el auto-estima."
¿Comentarios?




martes, 19 de agosto de 2008

Identidad Étnica

Foto de People Magazine

Hace poco estaba ojeando una entrevista con los "Brangelina" (Brad Pitt y Angelina Jolie) después del nacimiento de sus mellizos. ¿Sabíais que cada uno de sus hijos adoptados de otros países tiene un tutor personal de su país de orígen?


Impresionante. Tienen la suerte de poder costear un proyecto tan ideal.


Para la mayoría de nosotros, no es tan fácil. Ayudar a nuestros hijos nacidos en otras culturas a desarrollar lo que los expertos llaman la "identid étnica" de una forma que engloba su país y cultura de orígen requiere mucha reflexión, planificación, tiempo, energía, a veces dinero y a veces la necesidad de estirarnos bastante en cuanto a salir de nuestro círculo de siempre para conocer gente nueva.


¿Y para que sirve todo ese esfuerzo?


El antropólogo Noruego Anund Brottveit ha estudiado el desarrollo de la identidad étnica de Noruegos adoptados desde Corea del Sur y Colombia*. Les eligió por ser personas de color que destacan en ese país de rubios con ojos azules. Quiso saber como fue el desarrollo de la identidad étnica de estas personas en un entorno cultural y racial tan homógeneo como es Noruega (contrastando con países como E.E.U.U. o Cánada donde hay algunas regiones con tanta diversidad).

Pienso que sus conclusiones con útiles para nosotros aquí en España, porque por mucho que pueda parecer que esta sociedad está cambiando para ser más multicultural, todavía es un país bastante homogénea. Los hijos que adoptamos de China, Etiopía e India, por ejemplo, llaman la atención de todos.

Antes de exponer las conclusiones de Brottveit quiere recordar que nuestra identidad tiene muchísimas facetas (género, profesional, sexual...) y que nuestra meta en cada faceta de la identidad es conseguir madurar hasta el punto de sentirnos bien con ese aspecto de nosotros mismos. Esto es, sentirse bien como mujer o hombre, sentirse bien con su identidad profesional, con su orientación sexual etcétera. Para hacerlo, hay que integrar numerosos factores.

Las personas de piel blanca no suelen tener mucha problema con su identidad étnica en el occidente, pero las personas de color tienen que reconciliar su estatus de minoría - con todo lo que eso significa. Nuestros hijos de color pueden crecer en un entorno totalmente blanco, pero la sociedad les tachará automáticamente de minorías - personas que pertenecen a otros grupos o subculturas de la sociedad. Puede que no sea justo, pero es así.

Así que en muchos casos, nuestros hijos tendrán que buscar la manera de integrar en su identidad el hecho de que la sociedad les ve como personas que pertenecen a un grupo minoritario - y también que muchas veces los demás les verán a través de los mismos estereotipos que generan las personas de su país de orígen.
Bueno, entonces, como en todas las facetas de la identidad de un ser humano, una persona puede o no conseguir una identidad étnica madura, sana, equilibrada e integrada. En las palabras de Brottveit, la identidad étnica puede llegar a ser "seguro" o "inseguro". Como veremos, nuestra meta como padres será fomentar algún tipo de identidad étnica seguro en nuestros hijos.

Brottveit ha identificado tres identidades étnicas distintas - cada uno con su versión seguro (maduro/sano) e inseguro (inmaduro).

Identidad Uni-Étnica

Los que elegimos criar a nuestros hijos únicamente como españoles sin ningún contacto con su país o cultura de orígen, podríamos conseguir lo que Brottveit vió en su estudio noruego como una identidad uni-étnica - es decir, que se sienten únicamente españoles. Dentro de esta categoría, Brottveit descubrió que había personas adoptadas en Noruega que habían conseguido desarrollar una identidad uni-étnica madura - estaban muy satisfechos con esta forma de verse a si misma. Luego habían los que se veían únicamente como Noruegos, pero que eran inseguros, que se molestaban con los comentarios de los demás y cualquier forma de cuestionar su pertenencia al grupo.

Identidad Doble-Étnica

Según Brottveit, algunas personas adoptadas de otros países consiguen integrar aspectos de sus dos culturas de tal forma que se sienten muy satisfecho con quienes son. Luego otros giran hacía su país y cultura de orígen en busca de algo para agarrarse casi como una forma de rechazo hacía el país de su adopción. Esto sería una identidad doble-étnica insegura porque no se sienten realizados con su contactos culturales; es como si estuvieron intentando llenar algún vacío, como no hubieron encontrado su sitio en la vida y esperaron encontrarlo "allí" - donde sea.


Identidad Cosmopolitana


La personas que desarrollan esta identidad tienen una actitud relajada hacía lo que significa la étnicidad y la pertenencia cultural. Los que se encuentran seguros - o realizados - están abiertos a nuevas influencias y ven a la identidad personal como más importante que la identidad étnica. Los menos seguros acaban sientiéndose perdidos y sin raíces.


Mi opinión personal es que el carácter de nuestros hijos tendrá algo que ver con el tipo de identidad étnica que desarrollan. Pero creo que nuestra influencia es clave. Es obvio que una niña Coreana que fue adoptada por una familia de orígen escandinavo del estado de Minnesota (E.E.U.U.) - algo muy común - y quien no tuvo ningun contacto con su cultura de orígen tendría mucho más posibilidad de desarrollar una identitad uni-étnica (sintiéndose 100% americana en este caso) que los hijos de Brad Pitt y Angelina Jolie (que me imagino que sus hijos desarrollarán una identidad cosmopolitana).


¿Podemos simplemente elegir el tipo de identidad étnica que queremos fomentar?


Por supuesto que sí - pero ojo. No creo que cada una de las tres identidades étnicas mencionadas aquí tienen la misma posibilidad de llegar a ser "maduras" y conducir al niño hacía la plena felicidad.


Por lo que he leído, sospecho que hoy en día la identidad uni-étnica es arriesgada. Hay demasiado escrito sobre como se siente un niño que crece aislada de su cultura de orígen. No todos los niños reaccionan igual y es allí donde entra el carácter de cada uno, pero en general parece importante para el buen desarrollo de la identidad que el niño tenga acceso a todo lo que le pertenece, y sus orígenes forman una parte muy importante de su patrimonio personal. Si uno sabe que la sociedad le considera Chino, pero ni sabe lo que quiere decir "ser Chino" difícilmente puede comprenderse a si mismo. Es como falta piezas claves de su puzzle.


Claro que habrán los que incluso luchan contra los esfuerzos de sus padres adoptivos por inculcar su cultura o idioma (sobre todo durante la adolescencia cuando lo más importante es ser igual que los demás). Dirán que son españoles y punto. Pero incluso ellos pueden llegar a un momento de su vida en que todo cambia y se sienten la necesidad de desarrollar aún más su identidad étnica. Más vale darles toda la información, experiencia y contacto posible - sobre todo antes de llegar a la adolescencia. Lo más probable es que algún día nos lo agradecerán.


Sigo con mis propias opiniones y reflexiones. Pienso que hacer un esfuerzo por desarrollar una identidad doble-étnica es mejor que el uni-étnico, pero creo que hacer el salto a la cosmpolitana es la que da mayor seguridad al hijo.


Está claro que el país de orígen tendría un lugar muy especial y privelegiado en nuestros hogares y que nos enfocaríamos en la experiencia de su cultura. Sin embargo, los adoptados adultos han observado una y otra vez como ha sido imposible prepararles para lo que realmente significa ser coreano, por ejemplo. Vuelven a su país de orígen sólo para sentirse como extranjeros y extraños.


Así que pienso que bucear en la cultura de orígen del hijo es clave, pero también abrir las puertas al mundo entero para superar todas las barreras y ayudarles a ver que son (y somos todos) ciudadanos del mundo es lo más útil.
No todos podemos costear viajes por el mundo entero, pero hoy en día con Internet y con documentales fantásticas, podemos empezar a abrirles los ojos desde pequeños. Cada vez hay más libros (como los de Unicef, por ejemplo) que enseñan como viven niños y familias en todo el mundo. También es importante ver juntos las noticias - a la medida que van creciendo - para ayudarles a interpretar lo que ven de la forma más "cosmopolitana" posible.


Como veréis, a mi la identidad cosmopolitana me parece una buena apuesta. Creo que si se desarrolla de una manera sensata para que el hijo se siente sus raices con firmeza a la vez que explora el mundo y desarrolla una actitud de las más abiertas, tiene más posibilidades de madurar en este aspecto. No tengo los recursos de los Brangelina para viajar constantemente por el mundo con una tropa de tutores personales a mi mando, pero creo que hay muchas formas de conseguir la misma meta.
¡Hay que ser creativos!


*Anund Brottveit, "'I didn't want to look different' - Identity Development, External Categorisation, and Ethnic Identity of Adoptees from Columbia and Korea", Oslo: Diaconia College Center, 1999
La información que tengo sobre el estudio viene de un ensayo publicado en "Los de Fuera por Dentro - escritos sobre la adopción transracial" sobre una conferencia que Anund Brottveit dió en Dinamarca para el Club de Coreanos en Abril 2003.