viernes, 27 de abril de 2012

Cuéntale cómo pasó...

La herramienta más poderosa que he desarrollado como madre es la capacidad para contar relatos personales a mis hijas. Así comparto con ellas las grandes lecciones que he aprendido a través de la resolución de importantes conflictos o  de retos que he superado.


"Un relato personal no es una anéctoda o un chiste. Se trata de una herramienta de comunicación estructurada en una secuencia de acontecimientos que apelan a nuestros sentidos y emociones. El exponer uno o varios conflictos personales, y cómo el protagonista los resuelve, revela una verdad que aporta sentido a nuestras vidas."
- Antonio Nuñez, Storytelling en una semana


¿Cómo comunicamos con nuestros hijos sobre temas como la droga o el alcohol? ¿Cómo transmitimos la importancia de estudiar? ¿Cómo les enseñamos lo que significa perdonar - o pedir perdón? Y - como padres adoptivos ¿Cómo ayudamos a nuestros hijos a dar sentido a los complicados hechos de sus vidas? Todos estos temas y muchos más se puede tratar de forma muy eficaz, efectiva y ENTRETENIDA a través de los relatos personales.


Desgraciadamente los padres tenemos una tendencia patológica a ocultar de nuestros hijos los conflictos, problemas y dificultades más importantes de nuestras vidas para no preocuparles, para no quitarles la inocencia, para "protegerles". ¿Protegerles de qué? ¿De la verdad? ¿De cómo es la realidad de la vida? ¿De las lecciones que podrían aprender si solo estuviéramos lo suficientemente valientes como para compartir con ellos los verdaderos relatos de nuestras vidas?


En su excelente libro "Storytelling en una semana", Antonio Nuñez habla de los elementos de un relato personal:


Conflicto
Sin conflicto, no hay relato, nos explica este Consultor de Comunicación especializado en "storytelling" (el arte de contar una historia). Cada conflicto, problema o reto que hemos superado es una fuente de sabiduria que podemos compartir con nuestros hijos. Puede que no tengan que superar el mismo problema, pero les va a enseñar las pautas para enfrentarse a sus propios dilemas en la vida.


Secuencia de Acontecimientos
Hay que dar forma al relato a través de una secuencia - quizás cronológica, quizás organizado de otra manera - pero tiene que seguir una secuencia lógica. Para Nuñez, esta es la "navaja suiza" de las estructuras:


Reto - contar el reto, explícales a tus hijos el problema que tuviste. 


Mentor - en los relatos personales suelen haber un mentor, según Nuñez, alguién que da consejos, apoyo, ayuda, alguién que comparte su experiencia, su sabiduria y que proporciona claves para solucionar el problema. 


Objeto Mágico - el objeto mágico parece ser cualquier cosa que sirva como llave para abrir la puerta y solucionar el problema. 


Aprendizaje - Hacemos más real el relato si compartimos los detalles de nuestra lucha, de como fuimos aprendiendo y adquiriendo nuevas habilidades que nos equiparían para vencer al final, para llegar a la cima de la montaña. ¿Cómo te hiciste fuerte? ¿Qué tenías que hacer o cómo tenías que cambiar para poder conseguir tu meta? A través de las respuestas puedes transmitir valiosa información que puede enseñar a tu hijo mucho sobre lo que significa luchar para conseguir algo. .

Batalla - Esto Nuñez también llama "el momento de la verdad". 


Recompensa - Por fin toca el desenlace. Ahora ganamos la batalla, recibimos el premio, conseguimos el meta, llegamos a la cima de la montaña...  Dice Nuñez, "En esta última fase de la estructura narrativa el entorno socila del protagonista reconoce públicamente lo acertado de su decisión, certifica su éxito y le agradece el esfuerzo realizado y el riesgo asumido. La manada de primates ve reafirmado la vigencia de su cultura o, por el contrario, ve cómo uno de sus miembros la modifica para bien, adaptándola a un nuevo entorno o nuevos tiempos."


Sentidos y Emociones
Nuñez nos explica como debemos de despertar todos los sentidos y también las emociones a través del relato. Así lo hacemos más real y memorable. Así nuestros hijos van a prestar atención y vivir el relato.


Verdad
Cómo explica Nuñez, "sea ficción o no ficción, tu relato personal contendrá las verdades de la tribu". Si no, nadie prestará atención.


Sentido
Los relatos personales nos ayudan a dar sentido a nuestras vidas. A través de nuestros relatos, nuestros hijos aprenderán a dar sentido a sus propias experiencias.

Storytelling en una semana es un recurso excelente. Lo recomiendo para comprender mejor el valor de los relatos en la vida. Es cortito y cuesto menos de 8 Euros - y vale mucho la pena.


Los seres humanos estamos programados para escuchar cuentos. Prestamos mucha atención a los cuentos. Recordamos muy bien los cuentos. Y aprendemos muchísimo de los cuentos.


Cúentale a tu hijo cómo pasó - por mucho que te doliera, por muy difícil que te fuera, por mucho que te costara, por mucha verguenza que te de, por muy tabú que te parezca el tema, por mucho que quieras esconderte detrás de las apariencias para quedar bien y ser recordado como un/a santo@... Tienes mucho que contar y tu hijo tiene mucho que aprender de tu vida, sobre la vida misma y para poder vivir bien su propia vida.


Venga, cuéntele cómo pasó...





Si quieres, puedes visitar la página web de Antonio Nuñez.














domingo, 1 de abril de 2012

¿Cuánto saben? ¿Qué comprenden?

Hay un ejercicio muy interesante en el libro "Detrás de la Máscara - Comprendiendo a los Adolescentes Adoptados" (sólo en inglés) de Debbie Riley. Según esta experta en adopción es sumamente útil pedir a un adolescente adoptado - sobre todo delante de sus padres - que cuenta la historia de su adopción.

Esto es lo que dice Riley:
"Al contar la historia de la adopción muchas veces se descubre lagunas importantes en la comprensión o la transmisión de información. En algunos casos, es evidente que los padres no han contestado de forma adecuada a las preguntas que han ido surgiendo durante el desarrollo del niño. Demasiadas veces, puede que hayan compartido la información, pero debido a la carga emocional de la información y/o el temperamento o la fase del desarrollo del niño, fo fue procesado o interiorizado por el pequeño. De hecho, lo más frecuente es que el adolescente presenta una historia llena de huecos. Puede que el padre dice, 'María, te dije que si conocí a tu madre biológica cuando naciste y que su nombre es Elena.' El niño puede contestar con indignación, 'No lo hiciste. Nunca me dijiste que sabías su nombre.'"
Es por eso que los expertos nos dicen una y otra vez que tenemos que hablar de la adopción a lo largo de la infancia de nuestros hijos. No puede tratarse de prepararnos por ese gran momento en el que le decimos que es adoptado. Tampoco podemos quedarnos en la etapa del "cuento", ese cuento tan bonito que comienza con nosotros, con nuestro viaje, con el momento en que le conocimos.
Hay que ir más allá para hablar de todo. Hay que comenzar desde el principio, en el momento del nacimiento del niño o antes incluso - para hablar de la concepción, del embarazo, de las posibles circunstancias de sus progenitores, de su familia de origen, de su país de origen, del mundo en el que iba a nacer, en el que nació al final.
Es fácil olvidar lo difícil que es para un niño comprender la vida, los miles de conceptos tan complejos que hace tiempo logramos comprender nosotros. Es difícil imaginar cuantas veces un hijo necesita volver a hablar de los hechos de su vida cuando son tan complicados, llenos de informaciones muy difíciles de asimilar.
Otra cosa muy importante es el factor emocional. Riley habla de la "carga emocional" que tiene la información a veces. Algunos hechos de la vida de nuestros hijos les van a crear un especie de "shock" al oírlos porque no van a ser lo que esperaban ni lo que querían oír.
Hablar no es algo que hacemos una vez, ni dos. Tampoco se trata de buscar momentos "perfectos". Es algo que se hace con normalidad y naturalidad siempre y cuando surga la necesidad. Y si no surga la necesidad de forma natural, como padres, buscaremos la forma de hacer surgir conversaciones importantes y necesarias.
Mejor que lleguen a la adolescencia con una base sólida, comprendiendo bien su historia y fuertemente equipados para interpretar los hechos de la manera más sana, madura y positiva posible. Puede suponer la diferencia entre una adolescencia tormentosa o un periódo quizás un poco más difícil de lo normal, pero que cabe dentro de la normalidad.
Así que, mejor no esperar a la adolescencia para hacer esa pregunta tan importante. Mejor pedir a nuestros hijos de vez en cuando que nos cuenten la historia de su adopción, de su vida. Solo así vamos a conocer lo que realmente saben y lo que de verdad comprenden.

sábado, 17 de marzo de 2012

Lo que significa la familia

Os voy a contar una historia real, de una niña que conozco.

Fue adoptada de China con 12 meses - el día después de su primer cumpleaños. Estaba muy bien. Había estado con una familia de acogida que debía de haberla cuidado muy, muy bien.
Su madre en España creía que por haber sido adoptada tan pequeña, su pasado no le afectaría demasiado, sobre todo considerando lo bien cuidado que tenía que haber estado en China.
Sin embargo, pasaban los meses y los años y la niña seguía mostrando un grado de inseguridad que no le parecía normal a su madre. Había hasta situaciones en que su madre no podía ni dar la vuelta de la esquina sin que la niña se pusiera muy nerviosa - y esto seguía siendo el caso años después de unirse con su familia.
Pero fue en Segundo de Primaria cuando la situación llegó a un punto de inflexión.
Fue entonces cuando la profesora dejaba a los alumnos - por primera vez - salir solos para buscar a sus padres en la puerta del colegio. Era realmente un hito para los niños, ya eran mayores, ya no tenían que ir de la mano de la profesora. Sin embargo, no fue así para esta niña. En cambio, fue una experiencia que le producía terror... si su madre no estaba allí mismo en la puerta esperando.
La primera vez que su madre llegó un par de minutos después del timbre, pudo ver a la niña desde lejos. Tenía la cara congelada con miedo (una expresión particular que la madre ya conocía bien). Cuando vio a su madre, comenzó a llorar. Y cuando la madre se acercó para preguntarle que le pasaba y cogerle de la mano, empezó a gritar con rabia, "¡Tú no estabas! Tú no venías!" Estaba temblando con rabia.
Por mucho que su madre intentaba tranquilizarla, parecía que no era capaz de perdonarle.
"Pero hija," dijo, "No te enfades tanto. Sólo he llegado un par de minutos tarde. No siempre voy a estar aquí mismo en la puerta. Tenía que aparcar nada más. Si tienes que esperar un poquito no te preocupes. Tú sabes que voy a venir. YO SIEMPRE VENGO POR TI."
Pero parecía que la niña no lo tenía tan claro. Porque durante los próximos meses, tuvieron que repetir el mismo escenario varias veces. Hasta que un día, la madre se dio cuenta de que tenía que cambiar de estrategia. Y esto es lo que dijo:
"Hija mía, Ya te he dicho que siempre, siempre voy a venir a recogerte en el colegio. ¿Pero qué pasaría si algún día me pasó algo y no podía venir? ...Entonces vendría papá. ¿Y qué pasaría si papá tampoco podía venir por algún motivo? ...Entonces tu hermana mayor llamaría a tu abuela y ¿sabes lo que haría la abuela? Como vive lejos, llamaría a la tía María para que viniera a recogerte y ella se quedaría contigo hasta que llegaron los abuelos. ¿Y qué pasaría si los abuelos tampoco podían venir? ...Entonces tú tienes un montón de tío y tías - y todos estarían preocupados por ti... (Y comenzaron a repasar la lista de tíos, tías, primos y los demás miembros de la familia). Porque hija mía, tú no solo tienes a nosotros, a mamá y a papá y a tus hermanos - tienes a mucha, mucha gente pendiente de ti. Todos te quieren y todos van a estar siempre allí por si les necesitas."
Fin de la historia. Desde entonces, ha podido llegar al colegio incluso 10 minutos tarde sin incidencias.
Me encanta esta historia porque es un buen ejemplo de algo difícil de comprender: hasta qué punto nuestros hijos necesitan hablar de lo que significa una familia. En su libro "El Apego en la Adopción" (solo en inglés), la trabajadora social, Debora Gray, habla bastante de este fenómeno, de niños que necesitan que alguien les explica una y otra vez, y que les enseña a través del ejemplo, lo que significa una madre, un padre, unos abuelos, unos hermanos.
Los "Niños Velcro" (los inseguros que se quedan pegados a sus padres) necesitan oír una y otra vez que sus padres van a volver - y quizás también necesitan más explicaciones para comprender que hay detrás toda una red de apoyo en la familia extensa. Porque ellos saben, por experiencia propia, que las personas pueden no volver. Incluso los que no se acuerden conscientemente, lo saben porque les hemos contado su historia y a partir de los 6 o 7 años tienen muy claro que para ganar una familia, primero tuvieron que perder otra.
Los "Niños Teflón" (los que "no necesitan a nadie"), necesitan saber que ya pueden bajar las defensas, que dentro de una familia las personas se dependen el uno del otro, que pueden dejar que sus padres le mimen y le cuiden, que no se tiene que preocupar por todo - porque ahora tiene una familia. Si ha pasado mucho tiempo institucionalizado, puede que necesite bastante formación para saber relacionarse con sus hermanos o con otros niños - sin tratarles como competidores que tienen que ser vencidos para asegurar la supervivencia propia.
Los que hemos crecido en familia hemos interiorizado las reglas de un juego que muchos de nuestros hijos no comprenden. Otros - como la niña de la historia que acabo de contar - han tenido tiempo para conocer las reglas y parecen formar parte del juego, pero no están convencidos todavía. Su propia historia confirma que el juego no siempre termina bien y que las reglas no siempre funcionan.
En el mundo de las comunicaciones hay un fenómeno que se llama (cariñosamente) "La Maldición del Conocimiento". Es lo que ocurre cuando una persona que domina un tema, quiero compartirlo con otra persona. La "Maldición" entra cuando el que sabe mucho olvida que el otro no sabe nada de este tema, que necesita una formación básica antes de entrar en terrenos más avanzados.
Creo que es lo que hacemos muchísimas veces con nuestros hijos - y no solo nuestros hijos adoptados. Demasiadas veces, los padres nos damos por hecho que nuestros hijos deben de comprender algo que no pueden comprender. En el caso de las relaciones familiares, cuesta muchísimo ponernos en el lugar del hijo. Cuesta creer que no le es obvio algo tan básico como, por ejemplo, que mamá y papá le van a querer "para siempre" (un concepto bastante abstracto, por cierto).
Como padres, tenemos que hacer un gran esfuerzo para ver el mundo desde el punto de vista de nuestros hijos - solo así podemos comunicar con ellos desde su realidad y respondiendo a sus necesidades.

viernes, 9 de marzo de 2012

No Nos Podemos Quejar... ???




Acabo de recibir un comentario muy interesante de una madre que dice "a los padres adoptivos parece que les está vedado quejarse". Es algo que he pensado muchas veces.

Cuando estamos en el proceso, esperando a nuestro hijo, no nos queremos quejar de nada por si no nos concedan la idoneidad, por si nos digan que no podemos adoptar, por si alguien se enfade con nosotros. Hay que tener cuidado...

Y una vez que hemos adoptado, hay otros motivos para no quejarse. Por fin tenemos nuestro hijo en casa. ¿Cómo podríamos quejarnos? ¿Que van a pensar los demás si nos quejamos de cualquier cosa - si llevamos tanto tiempo esperando? Así que, mientras que los demás padres se pueden quejarse cuando no pueden dormir o cuando el niño se está pasando por una etapa difícil o tiene problemas de aprendizaje, nosotros nos tenemos que callar.


¿Es cierto?

En su libro "El Apego en la Adopción", Debora Gray destaca la importancia que tiene para los padres adoptivos comunicar con los demás - sobre todo pedir ayuda o apoyo - en momentos de dificultad. Algunos de estos momentos podrían tener algo que ver con el hecho de que el niño sea adoptado y otros no. Lo importante es comprender que como padres adoptivos tenemos la misma necesidad que tiene todos los padres para sentirnos comprendidos y apoyados.

En su libro, Gray cuento casos bastante extremos, de familias que han adoptado niños que tienen dificultados para relacionarse con los demás, para confiar en las personas, para amar. Al cabo de unos meses, sus padres están totalmente agotados, pero no quieren pedir ayuda - primero para no fallar al niño, para no separarse de él o de ella, y segundo porque en algunos casos temen que los demás les van a ver como padres deficientes...

Somos padres y madres como todos. Somos seres humanos. En realidad, yo personalmente prefiero actuar en vez de quejarme, pero reconozco que hay momentos en los que simplemente necesitamos hablar con alguien y... sí, quejarnos.

Me acuerdo que después de llegar a España con mi hija, me sentí abrumada cada vez que salimos de casa con los niños. Antes habíamos sido una familia invisible, como las demás. Pero, de repente, nos habíamos transformado en una familia visible - no, SUPER visible. Llamábamos la atención de todo el mundo. Además, muchos eran los que hicieron comentarios. Había gente incluso haciendo preguntas. Yo no sabía que hacer.

Pero me daba vergüenza quejarme. No quería dar la impresión de que no estaba contenta con mi niña, que ella tenía la culpa - o, incluso que la situación fuera problemática. Pero hasta mis hijos mayores se sintieron incómodos a veces. Era algo real.

Es importante comprender que desde el punto de vista de muchísimas personas, la adopción no es simplemente una manera de formar una familia. Es un cuento de hadas; es algo sagrado; es una obra de caridad. Y como tal, no cabe la realidad diaria de criar a una familia. No hay lugar para una madre desesperada que no saber qué hacer en algún momento. Por mucho que su situación es igual que la de cualquier otra madre, algunas personas no van a poder comprenderlo simplemente porque no comprenden lo que significa la adopción.

A corto plazo, la sociedad no va a cambiar. Por eso es tan importante que haya asociaciones de familias adoptivas. Lejos de crear guetos, estas organizaciones tienen un papel primordial a la hora de normalizar nuestras experiencias. Crean espacios - reales o virtuales - donde podemos expresarnos con libertad y encontrarnos con el apoyo que tanto necesitan todos los padres.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Todos podemos echar una mano...




He sido muy crítica con algunos reportajes sobre adopción que han salido en la prensa, pero cada vez veo más trabajos serios. Creo que poquito a poco, los conocimientos sobre la adopción y su realidad están creciendo.

Este reportaje de El País, está bien investigado:


Nos ofrece una visión de un fenómeno que está comenzando ahora mismo en España, igual que ocurrió en EEUU unos años después de comenzar las adopciones internacionales. Estas adopciones hacen más visible la adopción en si. La sociedad comienza a despertar y a interesarse por su significado.

Lo que espero es que podemos fomentar también las buenas noticias, porque también hay muchas. No vamos a perder de vista el hecho de que la gran mayoría de las familias adoptivas si funcionan. Debemos apoyar a las familias que marchan bien, para que vayan creciendo con sus hijos, para que sepan como acompañarles en cada fase de su vida cuando los temas de su adopción surgan una y otra vez y necesitan respuestas o simplemente comprensión.

Debemos también extender la mano hacía las familias que no marchan bien. Cada uno de nosotros podemos hacer algo, desde conversar con otra madre adoptiva en el parque para dar a conocer los recursos existentes - las asociaciones, los servicios de postadopción, libros, cursos - hasta crear recursos en forma de asociaciones, páginas web u otro material.


Lo que no podemos hacer es quedarnos aquí mirando mientras que algunas de nuestras familias están sufriendo en silencio, confusos, debordados, no sabiendo qué hacer. Porque al final del día, todos formamos parte de una gran comunidad.


Y tú ¿Cómo podrías echar una mano?

martes, 28 de febrero de 2012

Adopción y Escuela






Algunas veces he escrito sobre dificultades de aprendizaje aquí en el blog - y siempre suscita mucho interés.


Tengo una amiga con una hija con problemas de aprendizaje. Durante dos años la niña ha participado en una terapia novedosa que le ha abierto horizontes nuevos. Ha podido aprobar sus cursos utilizando técnicas de estudios adaptados a sus necesidades.


Lo más bonito es el efecto que este tipo de ayuda tiene sobre la autoestima de un niño en una sociedad que valora tanto el éxito académico... Y mientras que debemos respetar las habilidades de cada uno y no tratar de convertir a nuestros hijos en premios Nobel (a menos que tengan aptitudes para serlo), si tenemos que hacer todo lo posible para que se realicen según sus capacidades.




Si tienes un hijo con dificultades de aprendizaje o problemas en la escuala, te animo a inscribirte en una charla coloquio (gratis) en Internet este viernes, 2 de marzo de 18.30 a 20.00 horas.


Marga Muñiz Aguilar es la moderadora. Es especialista en dificultades de aprendizaje y Directora de Recursos Psicoeducativos del Institito Familia y Adopción. También es la autora de "Cuando los Niños no Vienen de París".


Las plazas para participar son limitadas. Promete ser un evento muy interesante donde podemos participar, hacer preguntas y conocer más sobre este tema charlando con una experta de referencia.




Para inscribirse:


viernes, 24 de febrero de 2012

Familias en Apuros

Todo el país está hablando de los 72 niños adoptados que han sido "devueltos" - como dice la noticia. Son 72 niños solo en Cataluña, durante los últimos 10 años. Si multiplicamos esa cifra por las comunidades de España, podríamos conseguir una cifra aproximada (quizás) de las adopciones que han terminado en ruptura en este país durante la última década.


Siempre queremos buscar un culpable.


¿Es el Estado el culpable por conceder la idoneidad a todo el mundo?


Hay que señalar que un 50% de las familias que se ofrecen para ser "familias de acogida" o no consiguen la aprobación para hacerlo o deciden no hacerlo durante la fase de formación - una fase en que los profesionales les hacen ver la realidad sin filtros. A los padres adoptivos, en cambio, un 97% consigue la idoneidad porque si no lo consiguen a la primera, pueden apelarse a un consejo que muchas veces les dará la razón (y con esto yo no digo que así nunca debe ser, porque conozco padres magníficos que tuvieron que recurrir para poder adoptar y conozco casos de familias disfuncionales que no parecen haber tenido problema para adoptar).


¿Son los ECAIS los culpables?


Algunos dicen que son ellos - en el caso de la adopción internacional - quiénes deben de informar mejor a las familias y preocuparse más por la solidez de cada adopción a lo largo del tiempo.


¿Son los propios padres los culpables?


Creo que los padres que han devuelto a sus hijos son blancos bastante fáciles. En la prensa y en la calle están señalados como "caprichosos", personas superficiales que no tomaban en serio la adopción, que creen que los niños se pueden devolver.




"Para los padres... la ruptura puede ser total y catastrófica, donde han agotado todos los recursos y el niño ha hecho peligrar la seguridad emocional y físico de toda la familia."


Creo que si no hayamos pasado por esta experiencia, si no conocemos los detalles - la verdad - mejor no juzgar. Seguro que haya personas frívolas que merecen nuestra condenación, pero seguro que también hay casos escalofriantes - algunos de los cuales se podría haber evitado y otros no.


¿Son los niños los culpables?


Hay un porcentaje de niños que sufren secuelas importantes debido a los abusos, privaciones, vejaciones que han sufrido - y que no parecen capaces de recuperarse para así integrarse en una familia. Quizás hay algunos que simplemente no deben de ser adoptados... ¿Podría ser?


En "Adoption Parenting", hay un artículo de Sheena Mcrae sobre la ruptura en la adopción. Nos ofrece una visión panorámica de la situación. Según ella, un factor muy importante son las expectativas de los padres - y no estamos hablando de padres que esperan que sus hijos vayan a la universidad o que compitan en los juegos olímpicos. No. Es mucho más sencillo. Estamos hablando de la expectativa inconsciente que tenemos todos los padres de que nuestro hijo sea capaz de dar y recibir amor.


¿Sería posible recibir un niño que fuera incapaz de dar y recibir amor?


Macrae cita a dos psicólogas que creen que sí. Y he leído muchas veces, en muchos sitios que sí, que hay niños que necesitan más que amor, que no se curan ni con el cariño ni con la comprensión, que no son capaces ni de amar, ni de convivir con una familia...


Pero creo que debiéramos tener muchísimo cuidado a la hora de etiquetar al niño - sobre todo sin el asesoramiento de un psicólogo especializado en adopciones que tiene mucha experiencia trabajando con niños que han sufrido. Porque he leído el caso de alguna familia adoptiva que sometió a su hijo a un segundo abandono bajo este pretexto, para que luego otra familia le adoptara con éxito.




Cuando una familia esté en apuros, quizás hay que olvidarse de culpables para centrase 100% en la búsqueda de soluciones. Cada vez hay más servicios de postadopción en España, tanto públicos como privados, que se ofrecen para ayudar a las familias adoptivas a resolver cualquier duda relacionado o problema después de adoptar. Estos son cuatro de los servicios que conozco yo:


Adoptantis - Madrid




Instituto Adopció y Famila - Cataluña, Sevilla


Adoptia - País Vasco


Si no hay ninguno en tu zona, cualquier de ellos puede ayudarte a localizar un centro de calidad más cerca. También hay cada vez más asociaciones de familias adoptivas donde podemos encontrar apoyo y asesoramiento si estamos en busca de soluciones.


Personalmente sospecho que la culpa de las rupturas se puede repartir entre muchas personas y muchísimos factores. Esto es esperanzador, porque entonces también las soluciones podrían ser múltiples - pero habrá que buscarlas. Pongo como ejemplo un programa piloto en el País Vasco que está ayudando a familias adoptivas en apuros a encontrar soluciones - a reconstruirse, renovarse y volver a funcionar. Tenemos que fomentar iniciativas de este tipo en todo el país.


Por mucho que intentemos controlar todos los factores, seleccionando "bien" a las familias, ofreciendo formación - obligándo a las familias a asistir a cursos de formación - haciendo un seguimiento de las familias durante años, trabajando muchísmo las expectativas de las familias desde el principio... Siempre van a surgir retos. Por eso, si vamos a hacer adopciones, tenemos que invertir en servicios postadoptivos de calidad - y las tenemos que utilizar incluso mucho antes de llegar a una situación insostenible.


Algo más: