domingo, 18 de enero de 2009

Hablar de Adopcíon - Toma 20


Imagen de Allposters.es
"Vivir la Vida - No Hay 'Toma II'"


De verdad, esto de hablar de la adopción a veces parece como la realización de una película. Repetimos una y otra vez las mismas escenas...

Pero es la norma. Los niños necesitan la repetición para ir asimilando poco a poco la información necesaria para comprender su situación.

La otra noche fue así:

Mamá está bañando a Mei.

Mamá: (Mientras comienza a lavar la cabecita) Pero ¡sí eres una belleza de niña...!

Hija: Mamá ¿Porque yo soy China y todas mis profesoras son Españolas?

Mamá: (Aprovecha el lío del champú para ganar tiempo y pensar en como reaccionar esta vez.)

Hija: Quiero ser de España.

Mamá: ¿Es que te sientes diferente?

Hija: ¡Sí! Todo el mundo me llama Chinita, Chinita, Chinita. No me gusta. Quiere ser Española.

Mama: ¿Te molesta que te llamen Chinita?

Hija: ¡Sí!
Mamá: (Aprovecha el lío de aclarar el pelo para ganar más tiempo). Pues, quiero que sepas una cosa, tu eres Española ahora, pero tienes toda la razón, naciste en China y siempre serán China también. ¿Sabes que yo también soy diferente y que a veces me gustaría haber nacido en España también?

Bueno, pues eso le gustó bastante y seguimos hablando un rato, pero de repente me doy cuenta de que la hermanita está triste porque ha nacido en España y sólo tiene un país mientras nosotras tenemos dos cada una, pero eso es otra historia...

Después de haber leído tanto sobre como hablar con mi hija de la adopción, por fin estoy comenzando a sentirme más segura a la hora de charlar con ella.

He observado algunas cosas:

1. Es cierto - como dicen en todos los libros - que siempre te cogen por sorpresa mientras estás haciendo algo que quizás no facilita la conversación. Sin embargo, ahora, en vez de ponerme nerviosa, estoy aprendiendo a aprovechar cualquier situación para ganar tiempo e ir explorando el tema poco a poco.

2. Cualquier comentario sobre el físico ("¡Que guapa eres", por ejemplo) de mi hija la hace pensar en su adopción. Creo que esto es más exagerado porque es una adopción internacional, pero, por lo que he leído es corriente también en niños que proceden de adopciones nacionales.

He aprendido algunas cosas:

1. No tengo que solucionar problemas.

Antes tenía la sensación de que tenía que proporcionar algún tipo de solución, sobre todo si la niña me estaba contando otra vez lo de llamarla Chinita. Pero poco a poco, me he dado cuenta de que lo que necesita es hablar de ello, contármelo. Igual más tarde cuando sea un poquito mayor querrá más ayuda para solucionar el problema, pero por el momento lo único que le interesa es contarlo de vez en cuando.

2. No tengo que saber la respuesta a una serie de preguntas difíciles.

Esto fue lo más difícil para mí - tener la sensación de que la niña podría preguntar cualquier cosa y quizás no iba a saber contestarla. La verdad es que me ha preguntado todo tipo de cosas y muchas veces no he sabido contestarla, pero he visto que da igual. Otra vez, lo que quiere es preguntar y está contenta con cualquier respuesta. Más que nada, quiere hablar.

3. Lo que quiere mi hija muchas veces es comprobar alguna información.

Para una niña de 5 años, la adopción es un tema a la vez sencilla y compleja. Por un lado, está claro que está con nosotros y somos su familia. Está feliz. Pero por otro lado, ya está muy consciente de que somos físicamente distintas, de que los demás niños notan las diferencias. Sabe que hay más familiares en un país lejano y no comprende porque no les podemos visitar alguna vez. A veces escucha a alguien decir algo preocupando como "y la dejaron solita allí en la puerta, pobrecita" (¿quién podría haberlo dicho? Creo que lo sé) y tiene que expresar su indignación "¿Porque me dejaron sola? ¡NO ME GUSTA SOLA!"

Creo que la mayoría de nuestras conversaciones sirven más que nada para apoyarla en su tarea de desenredar tantas informaciones confusas y no para conseguir nueva información y respuestas. Lo que quiere es que le escucho y que luego respondo con un resumen de lo que pienso que me está intentando decir ("¿Es que te sientes diferente?" "Quieres saber porque..."). Es casi como si yo fuera un espejo para ella. Viene de vez en cuando para mirar a ver si puede conseguir un imagen más claro de lo que está intentando comprender.

4. Mi hija necesita ayuda para identificar sus sentimientos.

Esto de reflejar en palabras mías lo que la niña ha dicho (repitiendo lo que ha dicho o proporcionando un resumen de lo que piensas que está intentando decir) es una técnica que puedes encontrar en múltiples libros sobre comunicación. ¡Y funciona!

Noto el alivio de mi hija cada vez que podemos encontrar las palabras para describir lo que está sintiendo. Creo que al enfrentarse con información tan complicada, con una realidad tan chocante a veces, es muy difícil para ella comprender su propia reacción. Responderle con "Parece que estás enfadada" o triste o confusa o disgustada o no te gusta o quieres que las cosas fueran de otra manera etc. le ayuda a expresarse de forma clara y le hace sentir mejor.

En fin, eso de hablar de la adopción cada vez parece menos al "examen" que yo esperaba (¿con angustia?) y más a cualquier charla entre madre e hija. Es cierto que nos tenemos que enfrentar a preguntas cada vez más serias y es bueno - muy bueno - tener información y haber leído todo lo posible - porque mientras no haya una sola respuesta correcta, si hay varias que pueden hacer daño.

Pero cada vez está más claro que el mayor daño se haría no dándole a mi hija ese espejo que tanto está buscando y también en ignorar o negar sus sentimientos. Esta la experiencia de su vida y tiene que explorarla una y otra vez desde varias perspectivas.
Así que me preparo para la "próxima toma" de esta película :)

domingo, 11 de enero de 2009

El "Culto al Logro" y el Niño Adoptado


"Crecer - No existen límites al crecimiento porque no hay límites a la capacidad humana para la inteligencia, la imaginación y el asombro." Ronald Reagan
He escrito sobre el Culto al Logro en otro blog.


Es el tema de "Einstein Nunca Memorizó, Aprendió Jugando" (en español) un libro excelente de las Doctoras Kathy Hirsh-Pasek y Roberta Michnick Golinkoff.


Para nosotros, los padres adoptivos, me gustaría añadir algunas perspectivas más.


Basicamente el "Culto al Logro" consiste en intentar crear un super-niño, un genio o simplemente presionar a nuestros hijos de forma innecesaria o incluso dañina, programando su vida hasta el último minuto para aprovechar al máximo la oportunidad de darles toda la formación posible. Y desgraciadamente hoy en día hay toda una industria para fomentar nuestra ansiedad para hacer lo mejor para nuestros hijos. Nadie quiere que su niño se quede atrás.


En cuanto a las familias creadas o ampliadas a través de la adopción, pienso especialmente en los padres de niños del este de Europa, por ejemplo. Ya tenemos bastantes informes desde ese sector para saber que las condiciones de algunos centros allí han dejado huella en las capacidades de algunos niños - por lo menos a corto plazo. También hay algunos niños que han llegado de otras partes del mundo o incluso de España que han pasado por situaciones difíciles, traumas, abusos, déficits nutricionales u otros problemas que les han dejado con algún tipo de retraso aúnque sea leve o temporal.


Es muy difícil a veces aceptar que esos niños pueden necesitar un buen tiempo - un año o dos - simplemente para adaptarse a su nueva situación y crear vínculos de afecto sin prisas (Deborah Gray la autora de "Attaching in Adoption" recomienda un mínimo de 1 año para estos niños sin ir al colegio si es posible). Y estamos hablando de un año o dos para que se adapten a su nueva situación para poder integrarse con éxito al colegio, por ejemplo, no para que se metan en el laberinto de actividades extraescolares.


Pero el gran "culto al logro" que domina nuestras sociedades occidentales hará todo lo posible para crear en nosotros una ansiedad enorme y una presión para meter a los niños en la guardería o el cole a toda prisa, apuntarles a clases de música lo antes posible y ver si podemos establecer el segundo idioma antes de que cumplan x años...


Por que si no, todos sabemos que nunca podrán recuperar esos años "críticos". La etapa ideal para aprender cada cosa se irá pasando y nuestros hijos se quedarán atrás para siempre. ¡Que horror!


Recomiendo a los padres preocupados que lean "Einstein Nunca Memorizó, Aprendió Jugando". Las autores tienen como objetivo compartir con nosotros el orígen de cada mito que domina en el "culto al logro" y darnos un resumen de los estudios más importantes para que comprendamos la verdad - que los niños pueden aprender mucho más jugando o simplemente estando en familia o con otros niños que bajo una presión para alcanzar metas antes de cumlir los x años.


Llevo muchos años detrás de este tema y cada vez estoy más convencida de la necesidad de los niños para tomarse las cosas con tranquilidad. También sé que lo más importante es lo que necesite cada niño ahora mismo en este momento. Da igual si es la edad ideal para aprender inglés, si lo que necesita ahora es más afecto y más tiempo sobre las rodillas de mamá jugando o leyendo libros juntos, más vale hacerlo y dejar lo demás para más tarde.


Al final, si se sigue el ritmo y las necesidades del niño, él se encontrará a si mismo a su manera y se irá desarrollando sus propios intereses de forma natural. Incluso pedirá la formación que necesita para conseguir sus propias metas.


También me gustaría ofrecer mi experiencia personal para quien necesite una dosis extra de tranquilidad. Que conste que no comencé a estudiar español hasta los 19 años de edad. Me apunté el primer año en la universidad y los primeros dos años fueron miserables. No fue hasta irme a estudiar a Alicante y Sevilla durante un año que por fin - a los 21 años - empecé a defenderme en vuestro idioma.


Y no soy un caso especial. Conozco muchísimas personas que han dominado un idioma ya siendo mayores.


Hay muchos mitos en nuestra sociedad acerca del aprendizaje. La realidad es que somos mucho más capaces de seguir desarrollando a lo largo de la vida de lo que podemos creer. Es conveniente tener esto en cuenta a la hora de organizar la vida de nuestros hijos. Sólo serán niños una vez y mejor que aprovechan esta etapa para disfrutar, explorar, aprender de su propia curiosidad, relacionarse con otros niños, con sus familias y con sus padres.
Sobre todo en el caso de niños que han sufrido déficits o cambios bruscos durante el proceso de su desarrollo normal, es imprescindible (según todas mis fuentes) que tengan amplio tiempo para recuperarse y establecerse antes de que empiezan a preocuparse por lo que van a "lograr en la vida".

domingo, 28 de diciembre de 2008

Hermanos - ¿Les conviene un trato igual?


"DESAFÍO: Los ganadores deben de tener dos cosas: objetivos claros y un deseo apasionante para conseguirlos."

(Y cuando se trata de conseguir la paz entre hermanos - créeme, ¡vamos a necesitar las dos cosas!)

Los famosos celos entre hermanos afectan también a los hermanos adoptados.

Por lo que he leído, hay casos en que la mezcla de hermanos adoptados y hermanos biológicos puede ser más complicado - pero no importa la "fórmula familiar" si hay más que uno, los celos nos pueden sacar de quicio.

La buena noticia es que hoy en día hay mucha información para padres desesperados y - os juro - hay técnicas que funcionan. No 100% de las veces, pero sí pueden ayudarnos a mejorar bastante la relación entre hermanos - da igual que sean adoptados, biológicos y una mezcla de los dos. Los principios que estoy estudiando - y empleando - ahora mismo también pueden ayudar a mejorar relaciones entre primos y niños en el colegio.

Acabo de leer "Jo, Siempre Él" (disponible en español) que en inglés se titula "Hermanos sin Rivalidad". Es fantástico. Sencillo, fácil de leer y de digerir.


El tema de este escrito será el trato igual entre hermanos, y para comenzar otra historia familiar.

He contado ya la historia de mi tía que fue adoptada de recién nacida. Mi madre fue una de esas sorpresas que a veces llega en cuanto una pareja haya adoptado...

Un día mi abuela me contó que a partir de cierta edad (la adolescencia, creo) empezó a apuntar cualquier cosa que comprara o pagara para mi tía o para mi madre. Veía que - sobre todo mi tía - estaba muy preocupada para que el trato entre las hermanas fuera exactamente igual y parece que sus críticas tenían un tono que sugiriera que me abuela podría querer más a mi madre por ser su hija biológica. Ante la posibilidad de que algún día mi tía podría acusarla de haber "invertido" más dinero en mi madre que en mi tía, decidió llevar todo por escrito.

Un par de detalles de interés: mi abuela fue experta en contabilidad una mujer muy cuidadosa con el dinero, mi tía fue la gran reina de los consumidores :) (y había bastante dinero por medio en esa familia). Por otro lado, mi madre fue una persona algo desinteresada por los bienes materiales (por lo menos comparada con mi queridísima tía) y no tengo dudas de lo que cuenta mi abuela: que la contabilidad siempre fue a favor de mi tía aunque a ella no le parecía así.

Llegó el día en que mi tía dijo a mi abuela que siempre daba más a mi madre y mi abuela sacó las cuentas...

¿Lo puedes imaginar?

Incluso entre hermanos adultos, los celos pueden persistir.

No sé si mi abuela hizo bien o no. Parece que ver las cuentas fue algo bastante reveladora para mí tía, algo que le dejó con la tranquilidad de que, efectivamente, el trato había sido más que justo, sobre todo desde su punto de vista...

El trato igual entre hermanos es un tema que llega a ser un poco exagerado en muchas familias, y creo que la preocupación de mi abuela para que todo, todo, todo fuera igual entre las dos niñas podría incluso haber creado el problema que acabamos de conocer: una mujer adulta que todavía sospecha que todo no fue igual.

El libro "
Jo, Siempre Él" es una verdadera joya para padres y madres que están atrapados en el "juego de la (falsa) igualdad" - porque eso es lo que es - falso. Nuestros hijos son únicos y sus necesidades son únicas. Tratarles todos exactamente iguales hace que no hacemos contento a ninguno.


Dicen Adele Faber y Elaine Mazlish:

"Los niños no necesitan un trato igual sino un trato único." (Traduzco de la versión en inglés)

Este consejo - y la lección que viene con ello - hubiera sido muy útil para mi abuela, porque nos enseña como hacer que los niños comprenden que les trataremos en función de sus necesidades y no simplemente en función de lo que ha recibido su hermano.

Por ejemplo dicen:

"En vez de dar cantidades iguales - por ejemplo, 'Tomo, ahora tienes tantas uvas como tu hermana' - damos en función de lo que necesita el individuo - '¿Quieres pocas uvas o muchas?'

"En vez de demostrar que quieres igual a todo el mundo - por ejemplo, 'Te quiero igual a ti y a tu hermana' - mostramos al niño que le queremos de forma única - 'Tu eres la única tu en el mundo entero. Nunca podría encontrar a nadie exactamente como tú.'

"En vez de repartir nuestro tiempo por igual entre los hermanos - por ejemplo, 'Después de pasar 10 minutos con tu hermano, pasaré 10 minutos contigo (haciendo deberes, por ejemplo)' - repartimos nuestro tiempo según la necesidad - 'Se que estoy pasando mucho tiempo ayudando tu hermana con Lengua. Es importante para ella. En cuanto haya terminado quiero escuchar lo que es importante para tí.'"

Hay momentos en que todos los niños recibirán un trato igual, un regalo igual que su hermano, una chuche porque todos tiene una chucha. Vamos que tampoco tenemos que rechazar la "igualdad" por completo. El idea es demostrarle al niño que le apreciamos por quién es y que nos preocupa por proporcionarle todo lo que él necesita.

El otro día, tuve que comprar material escolar (¡otra vez!) para las niñas mayores y mi hija - la que nació en China - dijo enfadada, "¡Mamá! ¡¡¡Tu siempre compras a las mayores y no a nosotras las pequeñas!!!

Ufff... me dio directamente en el corazón. En ese momento comprendí a mi abuela, como debía de haber sentido. Pasó por mi mente imágenes de mi hijita de mayor acusándome de haber hecho todo por las demás sin haberle hecho suficiente caso... En ese momento confieso que quise comprarle el capricho que me estaba pidiendo, pero no lo hizo. Mi instinto me dijo que comprarle un capricho a ella simplemente porque tuve que comprar material escolar para las mayores no iba a solucionar nada.

Poco después leí "
Jo, Siempre Él" y comprendí que lo que necesita mi hija no es que le compro lo que quiera, o que le compro simplemente porque le he comprado a otra hermana. Lo que me está pidiendo son explicaciones. ¿Porque compro a ellas y no a ella? ¿Que significa eso - que les quiero más?

Ahora cada vez que le compro algo a ella, le explica, "Ves, te he comprado nuevos leotardos porque es lo que tu necesitas ahora mismo. Siempre que necesitas algo, yo te lo compro. Pero nosotros no compramos cosas solo para comprar..."

Sé que la obsesión de mi abuela con "un trato 100% igual" fue muy bien intencionada. Sin embargo, es obvio que no funcionó. Lo que quiero conseguir yo es que cada llamada de "¡Injusticia!" por parte de mis hijas acaba en una conversación sobre lo que es justo para cada uno. Ellas mismas tienen que ver que un trato igual no les conviene, que sólo serán iguales a la medida que reciben un trato diferente, basado en quienes son y no quienes son sus hermanos...

martes, 16 de diciembre de 2008

Hablar de Adopción - Un Caso Real

Foto de Allposters.es

Hablar de la adopción es uno de los temas más votados en la encuesta que tengo en la parte izquierda de este blog.

Comprendo que es un tema que preocupa porque los niños nos sorpreden con las preguntas y las ideas que se les ocurren. Mi hija me ha dejado sin palabras más que una vez y como explican en todos los libros: me sorprende con preguntas complejos mientras que estoy conduciendo o guardando algo en el armario o cocinando. ¡Nunca sabes de donde saldrá el próximo disparo!

Pero esto si hay confianza y saben que estás muy abierto a sus preguntas - que todo vale - y como verás en este escrito esto les servirá a equiparles para todos tipos de situaciones inesperadas a las que ellos mismos tendrán que enfrentar algún día.

Las especialistas en adopción Mary Watkins y Susan Fisher dedican la primera parte de su libro "Talking with Young Children about Adoption" (Hablando con los niños jóvenes sobre la adopción) a la teoría y luego en la segunda parte comparten las historias reales de muchas familias y como se han enfrentado a temas difíciles durante los primeros años con sus hijos adoptados.

Hoy comparto la historia de Jeff y Melissa, dos hermanos adoptados. Jeff parece ser de una adopción nacional de Estados Unidos, mientras que Melissa fue adoptada de Corea del Sur.

La primera preocupación con la que se encontró la madre fue el hecho de que los niños no crecieron en su barriga. Dice que le sorprendió el interés y las reacciones de los dos - más que nada porque pensaba que eso vendría luego, cuando eran más mayores. Sin embargo, desde muy pequeñito - los 3 años - el niño intentaba encajar su situación incluso sugiriendo a su madre que había crecido en su barriga. Cuando la madre le explicó que no, que había crecido en la barriga de otra mujer y luego fue adoptado por su madre, se puso cara de preocupado y metió el dedo en la boca. Luego, con cuatro años y medio le preguntó un día a su madre, "¿Porque mi madre de verdad no me quería?"

"¿Que piensas tu?" le preguntó su madre.

"Que no me gustaba." Dijo.

"Que no. Que no fue eso," le dijo. "Tu madre fue muy joven. No estaba casada y no pudo cuidar de un bebé. Quería que tu estabas bien cuidado y que tuvieras una madre y un padre, así que hizo un plan de adopción para ti."

Fue el primer y único día que el niño se hizo pipí encima en la guardería.

La niña en cambio tuvo otra forma de tratar la cuestión de sus orígenes. Decidió que su madre había ido a Corea para parirle. Luego volvió a Estados Unidos para más tarde volver a Corea y adoptar a la niña... así de sencillo.

Otra preocupación de los niños fue la salud de su madre. Como sabían que ella no pudo tener niños quisieron saber que es lo que le pasaba. ¿Era contagioso? Melisa quería saber si ella iba a poder tener niños algún día... He leído varias veces que esto es algo que se tiene que hablar con los niños - por muy difícil que pueda ser.

Dice esta madre que cree que quizás sus hijos han mostrado tanto interés por su adopción porque el padre también es adoptado y así se sienten libres para levantar cualquier tema.

Cuando el niño iba a cumplir seis años sorprendió a su madre pidiéndole el nombre de su madre biológico. La madre se asustó bastante. No quiso decírselo, pero decidió hacerlo porque sabía el daño que había hecho la familia de su marido negándole información sobre sus orígenes. "Gordon" dijo (que fue el apellido), y se sorprendió de nuevo al ver como el niño asimiló la información con total naturalidad y el nombre pasó a ser sólo un detalle más de su historia.

Sin embargo, cuando más tarde el niño preguntó si podría buscar a sus padres biológicos, tanto la madre como el padre eran contundentes - eso tendría que esperar a que fuera mayor de edad. Le explicaron que llegado el momento, ellos mismos le ayudarían a buscarles si quería.

La niña por otro lado tuvo otras preocupaciones. Como era de otra raza estaba muy consciente de "ser diferente" desde muy pequeña. Dice su madre que siempre buscaba muñecas con rasgos asiáticos y que en la guardería se disfrazaba con una peluca rubia a la hora de jugar a la casa. Su mejor amiga fue muy rubia y para la fiesta de Halloween quiso disfrazarse como ella. Sus padres decidieron que no fuera una buena idea.

Para ayudarle a Melissa con el tema de ser diferente los padres decidieron hacer dos cosas. Primero acogieron a dos chicos de Vietnam y parece que fue un éxito. Inspiró en Melissa un interés y ilusión por las culturas de Ásia. Tanto ella como su hermano aprendieron a comer con palillos como sus nuevos hermanos - incluso pidiendo tallarines para el desayuno como ellos.

Luego cuando tenía 7 años le enviaron a un "campamento cultural" para niños de Córea del Sur durante una semana en verano. Dice la madre que le impactó de forma importante y que desde entonces la niña dejaba de intentar esconder sus orígenes. Ahora quería demostrar a todo el mundo lo que era su país de origen. Durante todo el año escolar traía cosas relacionados con su país de origen y relacionados con la adopción para enseñar a los demás niños (en Estados Unidos tenemos la tradición en el colegio de "Show and Tell" - que es "enseñar y contar", donde una vez por semana los niños pueden traer algo que quieren enseñar a toda la clase. Se sienten todos en un círculo y cada uno tiene un minuto para contar a la clase lo que ha traído y porque.)

Sin embargo, no todo fue fácil. Cuando la niña estaba en tercero de primaria estaban estudiando el proceso de hacerse ciudadano de Estados Unidos. La madre sugirió a la niña que enseñaba a la clase algunos de los recuerdos que tenían guardados de su propio proceso de hacerse ciudadana. Le encantó el idea. Sin embargo, unas semanas más tarde mientras la madre iba conduciendo (por supuesto :) la niño dijo, "Mamá, ¿te acuerdas como expliqué a mi clase como me hice ciudadana de Estados Unidos?"

"Si, ¿como te fue?"

"Pues, después de explicárselo, la profesora preguntó si había alguna pregunta y un niño levantó la mano para preguntarme '¿Porque tus padres verdaderos no te querían?'".

"¿Y que le dijiste?", preguntó la madre - con gran dificultad para mantener los ojos pegados a la carretera.

"Pues, primero mi profesora dijo que eso era una pregunta privada. Pero le contesté de todas formas. Dije, 'Pues, la verdad es que creo yo que siempre fui querida. Mis padres que me adoptaron me querían incluso antes de que había nacido".

Y eso - creo yo - es la prueba de lo bueno que es mantener un ambiente muy abierta y de total confianza en casa. Todos nuestros hijos tendrán momentos como estos - es inevitable.

En referencia a aquella respuesta de una niña tan bien equipadísima para enfrentarse a una situación sumamente difícil, dice la madre, "No pude haberlo dicho mejor yo misma."

Pues, pienso yo que ya lo había dicho mil veces y de mil formas. Por eso su niña estaba tan capacitada para llevar una situación que muchos adultos no sabrían manejar.

Es para pensarlo. ¿No?

jueves, 4 de diciembre de 2008

Como Crece el Amor

Foto: "El Amor y la compasión son necesidades no lujos. Sin ellos la humanidad no puede sobrevivir." Dalaí Lama


"No sé si sería capáz de querer a un hijo adoptado como si fuera mio."



Es un comentario que conozco bien. Normalmente presto atención a la última parte "como si fuera mio" para explicar que estos hijos adoptados son nuestros. Sin embargo, casi me parece más significativo la primera parte de la frase:

"No sé si sería capaz de querer"

Creo que es la mayor preocupación de las personas que no están muy decididas sobre una adopción. Es lo que ocurre muchas veces cuando una mujer quiere adoptar y su pareja está indecisa y creo que es lo que muchas veces motiva a los familiares y amigos a mostrarse reacios a nuestra decisión al principio.

Es la duda. Es el no saber como será el niño. ¿Que pasaría si fuera horrible? ¿Si no me quería a mí? ¿Si me rechazaba? ¿Que pasaría si no sintiera nunco el amor por ese niño desconocido que todavía no tiene cara y que no puedo imaginar?

Hace poco estaba hablando con dos mujeres que me expresaban esa misma preocupación. La verdad es que apreciaba su sinceridad y tuvimos la oportunidad de hablar a fondo sobre el tema. Intentaba explicarles que es normal sentirse así, que muchas personas experimentan esas inquietudes, pero que es algo que tiene solución.

Y es que nuestra sociedad occidental está muy desconectada con lo que realmente es el amor. Vivimos en la sombra de un cuento de hadas donde el amor es algo mágico que "ocurre" - preferiblemente a primera vista. Por un lado aceptamos que tenemos que querer a los familiares biológicos pase lo que pase mientras por otro, hay una falsa creencia de que las personas fuera de nuestro árbol geneológico o nos gustan o no nos gustan - así de sencilla.

Es una interpretación fatalista del amor donde somos peones en un complicado juego de ajedrez, esperando conocer la próxima jugada para saber como nos va a afectar: ¿seguiremos enamorados de nuestra pareja? ¿vamos a querer al niño cuando sea adolescente?

Me acuerdo que durante el proceso de adoptar a nuestra niña de China, me quedé horrorizada con el comentario de una persona que intentaba "advertirme" de que "la niña iba a crecer - y ¿entonces que?" Quiso sugerir que igual no le iba a gustar tanto ... y ¿entonces iba a dejar de quererla? Al principio, bajo los efectos del "shock" no sabía yo ni como responder, pero me acuerdo me recuperé rápidamente para decirle que el amor que siento para mis hijos sólo puede crecer con ellos...

He escrito bastante sobre el apego en la adopción, citando muchas veces el libro de Deborah D. Gray, Attaching in Adoption. El libro está escrito para aquellos casos en que una familia adoptiva experimenta problemas para crear una relación de afecto mutuo entre padres e hijos.

Desde mi punto de vista, los especialistas en apego no son más que especialistas en la creación del amor entre padres e hijos. Proporcionan todo tipo de fórmulas, adaptadas a cada edad o etapa de desarrollo para fomentar confianza y, poco a poco, verdaderos sentimientos de amor. Tengo mucho respeto para estas especialistas que quitan el misterio al amor haciendo nos ver que es algo que podemos sembrar, cultivar y hacer florecer.

Estudiando el apego en la adopción he estado más consciente que nunca que el amor es un destino y hay muchísimos caminos para llegar a ello. El camino puede comenzar con un flechazo, pero puede que no. Y realmente no importe, lo que importe es la voluntad para hacer el viaje - de poner un pié delante de otro, de ir abriendo camino paso a paso, de no rendirse nunca y de hacer todo lo necesario para llegar allí y ayudar que el otro también llega.

Demasiadas veces leyo en la literatura sobre la adopción las palabras "Dicen que el amor lo puede con todo, pero no es verdad..." y luego nos ponen alguna situación espantosa de la que los padres no sabían salir bien parados.

Pero por eso me gusta tanto el libro de Gray. Esta especialista, tan llena de optimismo y de amor, cuenta historias realmente complicadas de niños que han sufrido todo tipo de privaciones y abusos - niños que son realmente difíciles de amar, que rechazan el amor. Una y otra vez, esta especialista nos cuenta como ayuda a las familias a superar esas situaciones y conseguir cultivar el amor en la familia.


Me refiero a Gray porque la gran mayoría de los niños que adoptamos son pequeños y no van a tener esas grandes dificultades que tienen los que vienen con un historial muy largo. Y así, quiero quitar el miedo a "ser incapaz".

Todos somos mucho más capaz de lo que podríamos imaginar. Y sobre todo tenemos una gran capacidad de amar. Es algo que tenemos que transmitir a las personas que nos ven a nosotros - los padres adoptivos tan felices - como algún tipo de santos - y dudan de ellos mismos. Nosotros lo hemos hecho, pero ¿Serían capaces ellos? ¡Claro que sí!


Una vez que se aprende la verdad sobre el amor, que es algo que se puede sembrar y cultivar con grandes dosis de tiempo, atención, paciencia y buen humor, el amor deja de ser un misterio y nos abre todo tipo de horizontes en la vida.


Creo que el propio proceso de adopción sirve para perpetuar el mito tan desafortunado de que algunos son más capaces que otros para amar. Durante meses y años nos analizan desde cada punto de vista para decidir si somos capaces o no de ser padres, es decir, de querer a un hijo...


Vuelvo a pedir que ese proceso - ese largo y arduo proceso - gira alrededor de la preparación de los padres en vez de su "selección". Si todos los profesionales, tanto psicólogos como trabajadores sociales - en vez de sólo entrevistar se volcaron en formar a las personas y a hacerles ver su gran capacidad para amar y como cultivar el amor entre padres e hijo desde el primer momento e incluso bajo circunstancias complicadisimas, irían cambiando de forma radical las perspectivas de muchas personas. Esto en cambio se iría contagiando a muchas personas mas... :)




martes, 18 de noviembre de 2008

Mamá, Papá ¿Y los que no fueron adoptados?


(Foto: "Al mundo, puede que seas una sola persona... pero a una sola persona puede que seas el mundo." -anónimo)

El viernes 14 de Noviembre 2008 hice una entrevista a Amy Eldridge, una de los fundadores de Love without Boundaries (como "Amor sin Límites") un ONG que trabaja de forma incansable en China para proporcionar atención médica, nutrición, educación y mucho más a niños necesitados. En su mayoría son residentes de los más de 100 orfanatos que reciben ayuda de esta organización. Amy es madre de siete hijos - dos de ellos (una niña y un niño) de China, y me dijo algo que no puedo olvidar. Fue algo así: Llega el momento en que tus hijos te preguntan - "¿y que pasa con los demás - los que no fueron adoptados?"

Love without Boundaries es una respuesta a esa pregunta tan difícil.


Lo que pasa en realidad en un país como China - según Amy - es que la gran mayoría de los niños que llegan a un orfanato tienen problemas de salud, algunos bastante graves otros no tanto. Ella ha conocido a familias que confiesan haber dejado a sus hijos en un orfanato simplemente porque pensaban que allí tendrían más posibilidades de conseguir la ayuda necesaria. Pero la triste realidad es que no es así.


Aúnque este ONG se formó en 2003, de alguna manera, Love without Boundaries comenzó en 2001 cuando Amy recibió en China a su primer hijo - una niña - de ese país. Era tan delgadita que la madre quiso ver el orfanato para saber como podría colaborar para mejorar la situación de los niños. Dice que el director le enseño un niño con la piel azul, se estaba muriendo por culpa de un corazón que no le hacía llegar el oxígeno suficiente. Amy preguntó por la fecha de su cirugía y el director le mostró una cara de tristeza. Era imposible. El niño iba a morir.

Hoy, ese niño es un milagro. Un grupo de personas se movilizaron para recaudar los fondos necesarios para hacer la operación (sólo unos 6,000 euros en China), cuidar de él durante su recuperación y ayudarle a llegar a su familia. Hoy está sano y vive con su familia adoptiva - y como él hay muchísimos más, más que nada niños que nacieron con problemas de corazón o problemas de fisura del paladar que están bien y que están con sus familias gracias a los esfuerzos de Love without Boundaries. Algunos de esos niños hoy viven en España.

Ahora más que 100 personas de muchos países, incluso China, que trabajan con Love without Boundaries de forma totalmente voluntario. Hay cirujanos que viajan a China para colaborar con el programa médica. Hay fisioterapeutas que proporcionan formación al personal de los orfanatos. Hay gente organizando la compra y el entrego de leche en polvo de alta calidad (de Nestlé China). Hay personas organizando eventos y actividades - incluso la publicación de un libro precioso - para recaudar fondos para financiar operaciones en hospitales Chinos, programas de acogida familiar, becas para estudiar y la compra de ropa, zapatas y todo lo demás.


Love without Boundaries Llega a España

Desde hace varios años recibo el boletín de esta organización que ya se está registrando en España gracias a la colaboración de un grupo de maravillosas mujeres. Ya se puede recibir el boletín en Español y lo recomiendo a todos. No solo ofrece oportunidades para colaborar, sino que proporciona perspectivas sobre China que difícilemente se podría conseguir de otra forma. Por ejemplo en el Boletín de Septiembre 2008 se puede leer un reportaje sobre "Un Día en la Vida de una Familia de Acogida de Love without Boundaries" - precioso.

A mí, personalmente, me ha emocionado el poder conocer a través de los relatos de representantes de Love without Boundaries a las personas Chinas que trabajan tanto para conseguir mejoras en sus orfanatos, que se preocupan tanto por los niños que tienen a su cargo. Sé que han llegado a las noticias internacionales historias que estremecen - pero hay que conocer el otro lado de la realidad - porque como en todo el mundo, hay personas de todo tipo.

Otra cosa es la posibilidad de ver las caras de los niños que están aprovechando de cada oportunidad que se les proporciona. Me encanta ver lo guapos (y guapas) que se quedan después de operarse, como disfrutan de sus familias de acogida mientras esperan reunirse con sus familias permanentes y como algunos están destacando en sus estudios y llegando a secundaria e incluso la universidad (hay un programa de becas para niñas de familias pobres).

Me quedé helada cuando leí hace poco como una madre China, al oir hablar de la llegada de trabajadores de Love without Boundaries viajó a la zona con su niño en brazos para pedir ayuda médica. Cuando le dijeron que el pequeño todavía era demasiado pequeñito para operarse, se deshizo, rogando su ayuda porque sabía que sus familiares estaban en contra de quedarse con una niño con problemas de salud. "Amo a mi bebé," dijo llorando. De ese encuentro y otros muchos con campesinos que llegaban pidiendo ayuda, ha nacido el "Unity Fund" para ayudar a tantas familias que buscan la forma de mantenerse junto con sus hijos.

Sé que hay más grupos como Love without Boundaries trabajando en todo el mundo - algunos ya tienen su enlace aquí en el blog. Sería estupendo si los que tienen experiencia con otras organizaciones podrían dejar alguna información aquí en los comentarios.

Mientras tanto, si alguién quiere recibir en español el boletín de Love without Boundaries, envía un correo a blpadilla@hotmail.com y le pondré en contacto con los organizadores.

Las imágenes son de la página web de Love without Boundaries.

sábado, 1 de noviembre de 2008

En Busca de la Madre Biológica

Foto: "Las Madres Biológicas Nunca Olvidan"

"Echo de menos a 'China-Mamá'," dijo mi hija nada más sentarnos a cenar hace un par de días.


El hecho de que no tenga recuerdos de la mujer que le dio la vida no es importante. También pienso en ella - no tanto como al principio. Pero sí, la tengo en mi corazón.


He leído bastante sobre las madres biológicas. Hoy en día - sobre todo gracias a internet - podemos conocer mejor la experiencia de las mujeres que dan vida a nuestros hijos. Y pienso que cuanto más información tengo, mejor puedo apoyar a mi hija en su búsqueda.


Recordamos que según nuestro gran experto en adopciones, el Doctor David Brodzinsky, el 100% de nuestros hijos buscan a sus padres biológicos. Empieza con las primeras preguntas - sobre los tres añitos, incluso. No tiene porque terminar en un encuentro con los padres originales; es simplemente una faceta más de la vida de una persona que se ha unido con su familia a través de una adopción.


Comprendo a las personas que prefieren pensar que la madre biológica seguramente ha superado la separación de su crío - sobre todo si ha sido voluntario - pero tanto mi experiencia como por lo que he leído muestra lo contrario. Por supuesto habrá alguna excepción, pero creo que en la gran mayoría de los casos, dar a un hijo en adopción es algo que marca a una mujer para siempre.


Ya he compartido la historia de mi tía (ver Historia de Amor II) que tuvo que dar en adopción a su hija y nunca se recuperó de aquello. Pero también he leído muchísimos casos en Internet. Puede que no sean representativos de todas las madres biológicas, sin embargo la gran similitud de sus experiencias, el dolor que sufren y la imposibilidad para olvidar, me dice que podría haber un especie de "síndrome" que posiblemente afecte a la mayoría de esas madres.


Acabo de leer la historia de Lucy, una mujer que dió a su hija en adopción por voluntad propia y quien siempre ha creido y sigue creyendo que hizo lo mejor para la niña, y es increíble como aún así ha sufrido tanto. Se han reunido y podéis ver las fotos de madre e hija al final de su página.


Lucy anima a todas las madres biológicas a buscar sin rendirse nunca - por el bien de ellas y de sus hijos. Es algo que he leído muchísimas veces. ¿Pero qué quieren esas mujeres? ¿Recuperar a sus hijos? No. Generalmente lo que quieren es asegurarse de que todo ha salido bien, hacer las paces con la decisión que tuvieron que tomar, dar explicaciones al hijo. Muchas veces quieren dar las gracias a los padres adoptivos.


En el Centro para mujeres embarazadas de Ae Ran Won de Corea del Sur, piden a las madres que escriban una carta a los hijos que van a dar en adopción. Forma parte de una terapia para ayudar a las mujeres a superar el trauma de dejar a sus hijos en los brazos de otra mamá. Algunas de las cartas se han publicado en el libro "Deseo para tí una bella vida" y creo que debe de ser lectura obligatoria para todos los padres y madres adoptivos.


"Algunas veces no podemos hacer o actuar como queremos," dice una madre. "Si hubiera sabido lo rápido que te llevarían, habría estado más preparada para abrazarte después de tu nacimiento. Ahora que te has ido, me pregunto como seré capaz de vivir el resto de mi vida.


"Pero quiero que sepas una cosa - que incluso si te cría otra persona siempre serás mi bebé y siempre te añoraré. Rezaré por tí sin cesar y deseo que sólo te pasen cosas buenas. Incluso si no podemos vivir como madre y su cariñoso bebé, todavía te amaré muchísimo..."


Otra madre aprovecha para escribir una nota a los padres adoptivos: "No sé cómo puedo expresar de forma adecuada mis gracias por criar al niño que he parido. Supongo que sólo puedo decir gracias. Creo que seréis buenos padres." Explica que le gustaría conocer algún día a su hijo pero si eso supone problemas para alguien entonces no lo intentará.


"Que asustada, preocupada y triste estaba yo durante el proceso de darte en adopción," dice otra. "Cariño mío, ¿me puedes perdonar? Te escribo esta carta porque quiero que sepas lo que ocurrió en tu vida. Tu madre está triste con una herida profunda en su corazón.


"Cada vez que veo bebés, me recuerdan a tí, y lloro. Te imagino en mi corazón y pienso que estás en algún otro lugar desde que te dí a luz. Nuestro primer y último encuentro era tan corto, justo después de tu nacimiento - está todavía muy vivo en mi corazón y me hace llorar. Creí que dejarte ir era la mejor decisión para tí. Sin embargo, no pude olvidar tu cara y después de verte, incluso tuve remordimientos por haberme quedado embarazada.


"Ahora tengo sólo un deseo, y es para que estés feliz con tus padres adoptivos... quiero que seas una persona feliz con una sonrisa grande... ¡Mi querido bebé! Aúnque estés tan lejos de mí, siempre estarás en la parte más profunda de mi corazón. Tu presencia en este mundo me hace más feliz."


He oído hablar de que la experiencia de las madres biológicas tiene que ser diferente dependiendo de la cultura de su país y de su situación económica - es decir que las madres de paises desarrolladas o que viven en la pobreza experimentan esta separación de otra forma, más que nada porque la supervivencia es su prioridad y así pués "no tienen tiempo para deprimirse" por ejemplo.


No lo creo. He leído historias preciosas de madres biológicas de países latinoamericanos en vías de desarrollo, madres de los escalones más sufridos de esos países, que han tenido la oportunidad de mantener el contacto con las familias adoptivas de sus hijos. Todo indica que su experiencia es igual que la de una mujer con más recursos que decide dar a su hijo en adopción porque simplemente "no es el mejor momento" para criar a un niño.


La Doctora Kay Johnson (Querer una Hija, Necesitar un Hijo) ha investigado bastante la situación en China. Junto con investigadores Chinos, ha intentado retratar el abandono, la adopción y los cuidados en los orfanatos de China. A pesar de las dificultades para localizar a familias que han "abandonado" a sus hijos, pudieron hacer encuestas a 247 familias. En algunos casos pudieron entrevistarse con las madres. Dice Johnson, "Aunque la mayoría de los padres biológicos se escapan de las consequencias legales del abandono, algunos sin embargo sufren las consequencias emocionales. Algunas madres biológicas dijeron que sintieron la pérdida durante muchos años, aunque la mayoría dijeron haberlo superado con el tiempo. En una larga entrevista, una madre biológica dijo al principio - en un tono muy sensato - que después de 10 años, 'el tiempo había curado' sus heridas. Pero a pesar de sus palabras, la entrevista acabó cuando no pudo contener las lágrimas y tuvo que salir, diciendo que nunca queriá volver a pensar otra vez en esta tema. En otra entrevista, una madre biológica empezó a llorar antes incluso de que empezaran a hablar con ella; varios años después de abandonar a su segunda hija, sigue sin estar segura de que algún día podría volver a quedarse embarazada a pesar de tener un certificado de permiso para tener otro hijo y de estar bajo mucha presión por su marido y sus suegros. Juró que si alguna vez volvía a quedarse embarazada, no volvería a abandonar nunca jamás a sus hijos sin importar el género..."


Supongo que la información que tengo aquí representa mi búsqueda por la madre - y la familia - biológica de mi hija. Siento la necesidad de saber todo lo posible sobre ellos, para comprender porqué ella está aquí con nosotros, y así poder saber responder a sus comentarios y preguntas.


Cuando mi hija dijo que echaba de menos a su "China-mamá", le respondí, "Por supuesto. Yo también."


Ahora, con cinco años, su búsqueda está ampliando. Tiene mil preguntas. No siempre las sé responder, pero vamos tirando. Tengo la esperanza de que algún día los libros y las páginas web más otros recursos que ní podemos imaginar sean de gran ayuda para ella. Mientras tanto, de vez en cuando volveré yo a echar un vistazo - es decir, hacer un poco de búsqueda propia.


Y vosotros ¿Que tal la búsqueda?