domingo, 10 de junio de 2012

Libertad y Superación


¡Este blog ha cumplido 5 años!

Este verano voy a volver a colgar algunos de mis escritos favoritos de los últimos años - esto fue de Julio 2007:

Han pasado más que dos años y soy una persona completamente distinta. La adopción no sólo te hace madre sino que además te enriquece, te hace crecer como persona.”
Son las palabras de Sara Barrena, de su libro “Venida de la Lluvia” y me gustaría decir que casi tres años después de adoptar puedo decir lo mismo que ella – que soy otra, que la experiencia me ha enriquecida, que he crecido como persona.

He pensado mucho en como ser madre – o padre – nos puede cambiar en general y cuales podrían ser las diferencias entre los cambios que experimentan los padres biológicos y los padres adoptivos.

He sido madre durante casi doce años, pero lo que ha cambiado durante los últimos tres es la forma en que veo los límites.

Me di cuenta hace una década de que mi vida era un ejercicio en la “auto-limitación”, que yo misma había dibujado unos horizontes muy estrechos alrededor de mi misma y que allí dentro estaba viviendo encerrada, atrapada, agobiada.

Cuando mi marido y yo hablamos de adoptar, pensé que ya había superado a mi misma – que había salido de mi pequeña cajita y que ya estaba volando.

A cambio de la mayoría de las parejas, la adopción fue idea de mi marido, que quería tener una familia numerosa – algo que de joven, yo también había imaginado.

Pero en cuanto lo hablamos, me surgieron un millón de miedos y no puedos… que aquí estaba yo a miles de kilómetros de mi familia, que estaba intentando consolidar mi vida laboral, que no tenía a nadie para ayudarme si pasara cualquier cosa, que yo no podía con más de dos niños, que era imposible, que como nos arreglaríamos económicamente…

Pero, tomamos la decisión de hacerlo.

Hicimos las entrevistas y los papeles, conseguimos la idoneidad, llegaron las fotos de China y me acuerdo como todo se me hizo realidad en un solo momento. Ya era una persona, una hija mía. No pude contener las lágrimas.

Con eso no quiere decir que me sentí tranquila. No tenía ni idea de cómo iba a sacar adelante a más niños, porque ya me había salido el trabajo en la radio…

Llegó la carta para viajar a China y casi me da vergüenza decir que tuve miedo a viajar – después de tantos viajes y tanto gusto por viajar – pero esta vez sería sin mis hijos – ningunos – y sentí miedo por si algo nos pasaron en el viaje, dejando huérfanas tantos a los que dejamos en España como a la que nos esperaba en China…

¡Por favor!

No me gusta confesar que en ese momento de mi vida sólo vi barreras alrededor de mí. ¡Como he cambiado! De verdad, hoy – sólo tres años después – soy otra persona por completo.

En medio de todo, vimos llegar no sólo a nuestra hija de China sino de una hija más (una sorpresa biológica) y os voy a decir una cosa: somos capaces de mucho más de lo que podemos imaginar.

Hubo un año muy, muy difícil en que físicamente me vi estirada al máximo.

Pero ahora, miro hacía atrás a mis viejas preocupaciones con una sonrisa. He visto como he podido hacerlo. Veo que es como escalar una montaña - no lo haces sabiendo de antemano exactamente como lo vas a hacer. Te lanzas a la montaña con tus herramientas y vas buscando huecos donde meter primero una mano, luego un pie después otra mano. Sólo piensas en el paso que tienes delante - nada más - y así llegas a la cima.

Para mi, todo ha valido la pena. Antes no me ví como una persona tan paciente; hoy soy mucho más paciente. No era muy tranquila, ahora me siento mucho mas tranquila. También me encuentro mas feliz, quizás mas sabia.

He crecido – sí. Mi vida se ha enriquecido.

Y cuando hablamos de la posibilidad de volver a adoptar, no me causa ninguna preocupación.

Es cierto lo que dicen de que si vas caminando hacía tus horizontes, verás como ellos irán retrocediendo.

“Teníamos un desconocimiento total de la montaña, por eso nunca nos pusimos límites y pensamos que podríamos sobrevivir. Las hazañas son posibles porque alguien se animó a hacerlas. Nosotros no contábamos en aquella ocasión con el no se puede.”
Gustavo Zerbino, superviviente junto a otras quince personas del trágico accidente aéreo ocurrido en Los Andes en 1972. (La Expansión & Empleo, 31 Agosto 2002)

jueves, 31 de mayo de 2012

Auto-Defensa Moral


¿Cuál es la mejor manera de afrontarnos a los comentarios impertinentes de los demás? ¿Cómo podemos equipar a nuestros hijos defenderse ante comentarios y preguntas que les hacen incómodos?

He escrito sobre este tema en diferentes ocasiones - y quizás lo que voy a decir ahora variará un poco de lo que he dicho en el pasado. Pero voy evolucionando.

Y es que he descubierto el Auto-Defensa Moral.

El Auto-Defensa Moral (ADM) es lo que enseña el doctorado en filosofía Lou Marinoff de City University New York. Es una manera de comprender y tratar los comentarios de los demás cuandon nos hacen incómodos o nos ofendan. Me encanta.

Según el Dr. Marinoff, el ADM tiene tres niveles.

ADM Básico
En este nivel, lo importante es saber distinguir entre algo que ofende y algo que hacer un daño real. Un ejemplo de daño real es cuando alguien no pisa el pié. Si nos ha roto un hueso, nos ha hecho un daño físico que, por mucho que pida disculpas, ya está hecho. Es decir, pedir disculpas no puede arreglar el daño ni quitarlo. Tenemos que sufrir las consecuencias - punto.

Otra cosa sería que alguien te miraron los pies y te dijera, "¡Tienes los pies más feos que he visto en mi vida!" Ahora, no te han hecho daño, pero sí pueden ofenderte.

El Dr. Marinoff está hablando a todos los padres del mundo - y también los educadores - cuando recomienda que enseñemos a los niños y a los jóvenes la diferencia entre daño y ofensa. Ahora vamos a ver por qué...

ADM Intermedio
A nivel intermedio, la Auto-Defensa Moral consiste en cultivar nuestro poder a la hora de aceptar o no una ofensa. Dice el doctor:

"Hay que enseñar a los niños a prestar atención al límite entre la subjetividad y la objetividad, para que lo que otra persona piensa de ellos o les llama, es mucho menos importante que lo que ellos significan para si mismos y para la gente que realmente les importa en la vida. Si tienen una sensación de su propio valor humano intrínseco, lo cual hay que reforzar durante su niñez, nadie puede disminuir su valor mediante etiquetas u otras ofensas. Necesitan saber que la única persona que puede reducir su valor son ellos mismos, cuando bajen al nivel de los que podrían ofenderles. Esto es parte de lo que llamo 'Auto-Defensa Moral' y es lo mismo que necesitamos practicar los demás adultos para evitar el malestar que creamos al confundir una ofensa con un daño."

Entonces, nuestros hijos necesitan distinguir entre algo que les hace un daño real que no pueden evitar ni arreglar con bonitas palabras y algo que simplemente les puede o no ofender - según su interpretación y según lo que ellos mismos deciden.

Conozco un maestro en el arte de no tomar a pecho los comentarios de nadie. Disfrute de un estado de bienestar impresionante. Es lo que quiero que aprendan mis hijas también.

Pero ojo: esto no significa que las ofensas nunca pueden causar daño. Si una persona - sobre todo un niño - recibe ofensas constantemente (comentarios racistas, por ejemplo), sí le puede causar daño psicológico. Hay un límite a lo que podemos soportar. También tenemos que equipar a nuestros hijos para no aguantar situaciones abusivas.

Lo que queremos fomentar es una actitud crítica ante los comentarios y el comportamiento de los demás. Porque es fácil caer en la trampa de ir por la vida casi buscando motivos para sentirnos ofendidos (que - como comenta el Dr. Marinoff - es lo que pasa con todo lo "políticamente correcto").

Mejor comprender nuestro poder, nuestra capacidad de elegir nuestra respuesta ante cualquier comentario.

ADM Avanzado
No estoy segura todavía como incorporar el nivel avanzado en el caso de nuestros hijos. Se trata de cuando alguién realmente nos hace daño; y es saber convertir el daño en algo bueno, en una solución.

El Dr. Marinoff está pensando en personajes de tanto renombre como Gandhi o Martin Luther King. Dice que actuaron de tal forma que crearon una especie de espejo en el que los "malos" podrían verse y así darse cuenta de lo que estaban haciendo, sentirse mal y rectificar.

Personalmente pienso en los casos de acoso o bullying o de reiterados choques con el racismo o las descalificaciones hacía su estatus como hijo adoptivo que experimentan algunos niños. Estamos hablando de más que una ofensa aislada, de algo que se podría o no tomar mal. Estamos hablando de una persecución continua que crea un daño psicológico en la persona.

¿Cómo podría un niño actuar para que los demás vieron reflejados sus acciones? Según el Dr. Marinoff, hay que tener consciencia del bien y del mal para que el ADM avanzado funcione (por eso métodos de Gandhi y King no hubieron funcionado ni en la Alemania de Hitler ni en la Rusia de Stalin).

Os dejo con unas palabras de Marinoff:

"En la vida, todo el mundo ofende a alguien en algún momento. Es decir, que la gente puede decidir sentirse ofendida por tí. ¿Eres hombre, mujer, andrógeno, heterosexual, gay, lesbiana, bisexual o mantienes el celibato? Da igual tu orientación sexual, puedes encontrar a alguien a favor y alguien en contra. ¿Porqué sentirte ofendido por las opiniones que son distintas a las tuyas?... No hagas tuya su problema. ¿Es tu piel negro, blanco, marrón, amarillo, rojo o algún que otro color? Da igual el color de tu piel, siempre puedes encontrar a alguien en favor y alguien en contra. ¿Por qué elegir sentirte ofendido por comentarios que buscan disminuir tu humanidad a base de tu pigmentación? Las personas que hagan comentarios así, disminuyen su propia humanidad. No hagas tuya su problema. Si alguién busca elevarse haciéndote sentir inferior, solo tendrán éxito si aceptas su ofensa. No hagas tuyo su problema."

Bueno - estoy de acuerdo. Solo una cosa - he escrito en otros momentos sobre la necesidad de reconocer los sentimientos de nuestros hijos cuando lo pasen mal por algo que alguién les ha dicho. Sigo creyendo que es importante. Pero también tenemos que equiparles con un poco de filosofía quizás, para poder defenders....

El doctor Marinoff también es autor de "Plato not Prozac" (Platón sí - Prozac no) y "The Big Questions - How Philosophy can Change your Life" (Las Grandes Preguntas - Como la Filosofía puede Cambiar tu Vida).

















viernes, 18 de mayo de 2012

El Niño de la Bicicleta


Hay muchismas formas de abordar temas de adopción y creo que el cine es una de las más interesantes -y quizás potentes. Por eso recomiendo el blog Peliculas y Adopción de José Ignacio Díaz Carvajal, médico psicoterapeuta de Sevilla, que nos ofrece trailers, sinópsis y comentarios sobre unas peliculas fascinantes.

Acabo de ver El Niño de la Bicicleta, que José Ignacio califica como "magnífica película que refleja la búsqueda incesante de los niños abandonados por explicarse el abandono y encontrar sus orígenes". Estoy de acuerdo, y desde verlo he querido comentar aquí dos escenas que me impactaron.

Vivir el Rechazo
Cyril, el protagonista de la película, con solo unos 10 años, tiene que vivir un duro rechazo por parte de su padre. Después, le vemos en el coche volviendo a casa con Samantha, su madre de acogida durante los fines de semana. El niño se siente en  silencio durante un rato, pero de repente empieza a rasgar su cara y golpear su cabeza contra la puerta. Es como si quisiera destrozarse... Samantha tiene que para e intentar controlarle con toda su fuerza.

Desgraciadamente, cuando un niño sufre rechazo (abandono, separación - lo que sea) fácilmente lo interioriza y dirige el odio, la rabia y el dolor contra si mismo. Se siente culpable, insuficiente, malo.

Me chocó esta escena, pero como yo también viví un rechazo importante durante mi niñez, reconocí la veracidad de ella - es una representación brutal, pero real, de lo que puede sentir un niño.

Y creo que debemos estar conscientes de que aunque nuestros hijos no recuerden lo que pasó - es a partir del momento en que lo comprendan, que puedan comenzar a sufrir los efectos. Por eso, tenemos que intervenir. Es imprescindible la ayuda de un adulto para ayudarles a los niños a hacer sentido de lo ocurrido y de interpretarlo de la manera más sensata posible - que no tenían la culpa, que muchas veces no podemos decidir nuestras circunstancias, pero sí podemos decidir qué es lo que vamos a hacer con esas circunstancias, que ser fuerte y vencer en la vida es una elección que todos podemos hacer si queremos - es cuestión de voluntad...

Vivir el Amor
He leído algunas veces que las personas resilientes muchas veces tienen una persona - un adulto, que ha apostado por ellos, que les ha apoyado, que ha creído en ellos a pesar de todo.

Esto es lo que me gusta de otra escena de la película. Aúnque me parece que esta obra no nos presenta unos motivos convincentes para que Samantha decida in primer lugar acoger a Cyril - me encanta un momento clave en que están en el coche con el novio de Samantha. Cyril se porta mal; el novio le regaña y amenaza con que no podrá seguir en casa de Samantha. Ella muestra su desacuerdo y el novio exige que eliga entre él y el niño. "¿Yo o él?," pregunta.

"Él," dice ella sin dudar.

El niño no dice nada, pero en ese momento, sabemos que ella ha hecho por este él lo más importante que se podría hacer: elegirle.

La película está en francés. Lo he visto con subtítulos. Desde el punto de vista de una americana - criada con la velocidad y los efectos de Hollywood - es un poco lenta a veces. Hasta podemos disfrutar de un picnic en el campo en tiempo real:)

Pero vale la pena verlo.

lunes, 14 de mayo de 2012

Cultivando Lazos con los Origenes


En cuanto a información sobre su pasado, tengo muy poco que ofrecer a mi hija. No hay muchos datos. Tenemos una fecha, un lugar de encuentro, una familia de acogida no localizable, un pueblo donde podría - o no - haber nacido...

Así que hace tiempo decidí crear unos lazos con sus orígenes, algo que podría compartir con ella. Esto es una historia que va evolucionando aquí en el blog. Primero os recomendé a vosotros buscar amigos en Internet en el país de orígen de vuestros hijos. Luego una madre me escribió preguntando, "¿Porque no lo intentas tú primero para contarnos algo de como funciona?

¡Muy buena idea!

Fue así que conocí a mi amiga china. Y creo que es hora de seguir con este relato.

Hace algo más que dos años, tuve la gran suerte de entrar en "Interpals", una página web donde se puede encontrar "pen pals" ("amigos por escrito", digo yo) en todo el mundo. Allí puedes buscar personas no solo del país de tu hijo sino también de su provincia, su ciudad, quizás su pueblo. Yo encontré una mujer de mi misma edad, profesora universitaria, en el capital de provincia de mi hija.

¿Cómo ha ido evolucionando esta amistad?

Al principio muy poco a poco. Tuve mucho cuidado para no revelar datos personales ni compartir fotos de familiares. Ella nos habló de las fiestas locales, los costumbres, la comida... Pero nos hemos ido evolucionando. A la medida que nos hemos ido conociendo y ha ido creciendo la confianza, la relación se va profundizando. Le he podido hacer todo tipo de preguntas sobre las familias, la sociedad, el sistema educativo (sobre todo la universidad), las noticias, incluso sobre la adopción, los orfanatod, las madres solteras... Y voy guardando sus respuestas.

He compartido esta amistad con mis hijas desde el principio. Cuando llega un e-mail, puede que lo comente con ellas. Así va despertando su interés y curiosidad por esa zona, por esa mujer, por todo lo que significa ese mundo que poco a poco no parece tan lejano. Por mi parte, intento compartir todo lo que puedo sobre la vida en España y en los Estados Unidos.

A veces alguien en nuestra familia pregunt ¿Me gustaría saber qué diría "nuestra amiga" sobre esto o el otro? Y luego le lanzo la pregunta a través de un mail para ver qué dice. Todo el mundo espera la respuesta. (Es mejor que una serie de televisión:)

También nos envia fotos. Se va mucho de viaje por su provincia y a veces más lejos - y le encanta enviar fotos de las zonas que visita y a veces también de ella, su marido y quizás alguna amiga. Todo esto voy guardando para mi hija.

En el cumpleaños de mi hija, la felicita. También en navidades. Para año nuevo chino le pintó un mensajo con la caligrafía tradicional china y su nombre chino y lo envió por PDF. Lo colgamos en la nevara durante - por lo menos durante un año entero se quedó allí. Ahora la niña acaba de hacer la Primera Comunión. Le envié a mi amiga una foto de la niña en su vestido para pedir su opinión. "¿Qué te parece una niña china en este vestido español? ¿Cómo la vez?

"Bellísima," me contestó. "En realidad, hoy en día muchas niñas chinas llevan vestidos parecidos en días especiales. Me parece una niña china muy guapa."

Se lo dije a mi hija y estaba encantada - pero ENCANTADA. También le dije que nuestra amiga le deseaba un felíz día. Sé que desde China, me amiga siente cada vez más cariño por mi hija. Es curioso, pero algo muy, muy bonito.

A través de los últimos dos años ha crecido una amistad importante entre yo y ella. A la vez, ha ido creciendo su imagen como un modelo muy positivo para mi hija - la de una mujer china, profesional, moderna, inteligente, culta. Como persona, ha humanizado china para nosotros. Ya no es un lugar lejano y abstracto, es un sitio real, lleno de vida, de actividad, de colores, de sabores, de texturas y de luz y calor. Es un lugar donde alguien que conocemos, vive una vida muy parecida a la nuestra, pero en un entorno bastante diferente. 

Gracias a ella, el país de origen de mi hija no es simplemente un lugar pobre, de abandonos, de tristeza, de problemas políticas, de comunismo, de abusos de derechos humanos. Es un lugar donde también hay gente que se vive bien, que se siente orgullosa de su patria, que disfruta de su historia y su presente. Es un lugar que nos gustaría volver a visitar - esta vez de la mano de una amiga, que nos espera allí.



martes, 1 de mayo de 2012

"Lazos" de Sangre


En inglés decimos "La sangre es más espesa que el agua" para justificar un grado de lealdad entre familiares que no puede - según la creencia popular - nunca ser igual entre las personas que no estén entrelazados por la sangre. En español, me parece que se dice "la sangre tira". Lo que no sé es hasta qué punto estas creencias afectan igual a las familias adoptivas en paises angloparlantes que en los de habla española - y es interesante considerarlo porque la información que recibimos sobre la adopción proviene en gran parte de Estados Unidos.

La Doctora Mary Watkins es psicóloga clínica; su colega la Doctora Susan Fisher es psicoanalista y profesora de psiquiatria de la Universidad de Chicago. Las dos son madres adoptivas y a las dos les sorprendieron los comentarios que recibieron una vez que habían decidido adoptar. "Nos hemos encontrados en situaciones sociales donde las personas (normales y corrientes) nos han criticado por hacer algo peligroso, estúpido o arriesgado."

Describen la clima en EE.UU. como una cultura donde hay padres que ruegen a sus hijos adultos no adoptar y donde las leyes de la mayoria de los estados diferencian entre hijos adoptados e hijos biológicos, excluyéndoles de las herencias si no hay mención explícito de ellos (en el testamento). "El nuestro es una cultura en la que algunas parejas pasarán años intentando concebir a un niño y luego preferir quedarse sin hijos en vez de "arriesgar" la adopción o intentar amar a un niño que no experimentan como suyo. Es una cultura en la que la infertilidad se ve muchas veces como una señal de que uno no es apto para tener hijos, en vez de simplemente un estado biológico.


"Nuestra cultural, como la mayoría, considera que 'nuestros' genes son mejores que los de 'otros' - sean de otras clases, otras razas, otras religiones, otras naciones, otras culturas. Y experiencia al contrario no cambia esta actitud."


Está claro que - por lo menos en la mente de las personas - existen en mi país, unas creencias sobre "lazos de sangre" que confieren un valor especial a la biológia. ¿Es igual en España y en los países de Latinoamérica? Me gustaría saberlo.

El concepto de familia que he tenido la gran suerte de conocer - y vivir - en España durante los últimos 16 años es tan distinto a lo que experimenté en EE.UU. durante los primeros casí 30 años de mi vida. Esto me hace pensar que quizás aquí cuando alguién dice que "la sangre tira", no significa exactamente lo mismo que cuando lo decimos en USA.

Sin embargo, de vez en cuando alguna madre española me ha dicho algo como:

"Adoptar me parece muy bien, pero no sé si yo sería capaz de querer a un hijo que no fuera mio."

Está claro que ve algo especial en los lazos de sangre que comparte con sus hijos, que cree que de alguna manera, la sangre tira, que es "más espesa que el agua"...

¿Es posible que aquí también hayan personas que creen que la vía biológica representa la fórmula más correcta y segura de crear una familia - y que la falta de vínculos biológicos es inferior y puede ser problemática?

¿Es posible que aquí también hay familiares que no aceptan a un miembro adoptado por no compartir los mismos genes?

¿Podría ocurrir, como he leído en un libro de USA, que un familiar no quiere permitir que una persona adoptada herede objetos de valor sentimental de la familia?

Desde adoptar a mi hija, he recibido muchísimos comentarios tanto en España como en USA, comentarios de todo tipo. A veces me pregunto cuantos tienen sus raices en la importancia que damos a los lazos de sangre... También me preocupa como esta forma de pensar puede afectar a mis hijos, a nuestra familia.











viernes, 27 de abril de 2012

Cuéntale cómo pasó...

La herramienta más poderosa que he desarrollado como madre es la capacidad para contar relatos personales a mis hijas. Así comparto con ellas las grandes lecciones que he aprendido a través de la resolución de importantes conflictos o  de retos que he superado.


"Un relato personal no es una anéctoda o un chiste. Se trata de una herramienta de comunicación estructurada en una secuencia de acontecimientos que apelan a nuestros sentidos y emociones. El exponer uno o varios conflictos personales, y cómo el protagonista los resuelve, revela una verdad que aporta sentido a nuestras vidas."
- Antonio Nuñez, Storytelling en una semana


¿Cómo comunicamos con nuestros hijos sobre temas como la droga o el alcohol? ¿Cómo transmitimos la importancia de estudiar? ¿Cómo les enseñamos lo que significa perdonar - o pedir perdón? Y - como padres adoptivos ¿Cómo ayudamos a nuestros hijos a dar sentido a los complicados hechos de sus vidas? Todos estos temas y muchos más se puede tratar de forma muy eficaz, efectiva y ENTRETENIDA a través de los relatos personales.


Desgraciadamente los padres tenemos una tendencia patológica a ocultar de nuestros hijos los conflictos, problemas y dificultades más importantes de nuestras vidas para no preocuparles, para no quitarles la inocencia, para "protegerles". ¿Protegerles de qué? ¿De la verdad? ¿De cómo es la realidad de la vida? ¿De las lecciones que podrían aprender si solo estuviéramos lo suficientemente valientes como para compartir con ellos los verdaderos relatos de nuestras vidas?


En su excelente libro "Storytelling en una semana", Antonio Nuñez habla de los elementos de un relato personal:


Conflicto
Sin conflicto, no hay relato, nos explica este Consultor de Comunicación especializado en "storytelling" (el arte de contar una historia). Cada conflicto, problema o reto que hemos superado es una fuente de sabiduria que podemos compartir con nuestros hijos. Puede que no tengan que superar el mismo problema, pero les va a enseñar las pautas para enfrentarse a sus propios dilemas en la vida.


Secuencia de Acontecimientos
Hay que dar forma al relato a través de una secuencia - quizás cronológica, quizás organizado de otra manera - pero tiene que seguir una secuencia lógica. Para Nuñez, esta es la "navaja suiza" de las estructuras:


Reto - contar el reto, explícales a tus hijos el problema que tuviste. 


Mentor - en los relatos personales suelen haber un mentor, según Nuñez, alguién que da consejos, apoyo, ayuda, alguién que comparte su experiencia, su sabiduria y que proporciona claves para solucionar el problema. 


Objeto Mágico - el objeto mágico parece ser cualquier cosa que sirva como llave para abrir la puerta y solucionar el problema. 


Aprendizaje - Hacemos más real el relato si compartimos los detalles de nuestra lucha, de como fuimos aprendiendo y adquiriendo nuevas habilidades que nos equiparían para vencer al final, para llegar a la cima de la montaña. ¿Cómo te hiciste fuerte? ¿Qué tenías que hacer o cómo tenías que cambiar para poder conseguir tu meta? A través de las respuestas puedes transmitir valiosa información que puede enseñar a tu hijo mucho sobre lo que significa luchar para conseguir algo. .

Batalla - Esto Nuñez también llama "el momento de la verdad". 


Recompensa - Por fin toca el desenlace. Ahora ganamos la batalla, recibimos el premio, conseguimos el meta, llegamos a la cima de la montaña...  Dice Nuñez, "En esta última fase de la estructura narrativa el entorno socila del protagonista reconoce públicamente lo acertado de su decisión, certifica su éxito y le agradece el esfuerzo realizado y el riesgo asumido. La manada de primates ve reafirmado la vigencia de su cultura o, por el contrario, ve cómo uno de sus miembros la modifica para bien, adaptándola a un nuevo entorno o nuevos tiempos."


Sentidos y Emociones
Nuñez nos explica como debemos de despertar todos los sentidos y también las emociones a través del relato. Así lo hacemos más real y memorable. Así nuestros hijos van a prestar atención y vivir el relato.


Verdad
Cómo explica Nuñez, "sea ficción o no ficción, tu relato personal contendrá las verdades de la tribu". Si no, nadie prestará atención.


Sentido
Los relatos personales nos ayudan a dar sentido a nuestras vidas. A través de nuestros relatos, nuestros hijos aprenderán a dar sentido a sus propias experiencias.

Storytelling en una semana es un recurso excelente. Lo recomiendo para comprender mejor el valor de los relatos en la vida. Es cortito y cuesto menos de 8 Euros - y vale mucho la pena.


Los seres humanos estamos programados para escuchar cuentos. Prestamos mucha atención a los cuentos. Recordamos muy bien los cuentos. Y aprendemos muchísimo de los cuentos.


Cúentale a tu hijo cómo pasó - por mucho que te doliera, por muy difícil que te fuera, por mucho que te costara, por mucha verguenza que te de, por muy tabú que te parezca el tema, por mucho que quieras esconderte detrás de las apariencias para quedar bien y ser recordado como un/a santo@... Tienes mucho que contar y tu hijo tiene mucho que aprender de tu vida, sobre la vida misma y para poder vivir bien su propia vida.


Venga, cuéntele cómo pasó...





Si quieres, puedes visitar la página web de Antonio Nuñez.














domingo, 1 de abril de 2012

¿Cuánto saben? ¿Qué comprenden?

Hay un ejercicio muy interesante en el libro "Detrás de la Máscara - Comprendiendo a los Adolescentes Adoptados" (sólo en inglés) de Debbie Riley. Según esta experta en adopción es sumamente útil pedir a un adolescente adoptado - sobre todo delante de sus padres - que cuenta la historia de su adopción.

Esto es lo que dice Riley:
"Al contar la historia de la adopción muchas veces se descubre lagunas importantes en la comprensión o la transmisión de información. En algunos casos, es evidente que los padres no han contestado de forma adecuada a las preguntas que han ido surgiendo durante el desarrollo del niño. Demasiadas veces, puede que hayan compartido la información, pero debido a la carga emocional de la información y/o el temperamento o la fase del desarrollo del niño, fo fue procesado o interiorizado por el pequeño. De hecho, lo más frecuente es que el adolescente presenta una historia llena de huecos. Puede que el padre dice, 'María, te dije que si conocí a tu madre biológica cuando naciste y que su nombre es Elena.' El niño puede contestar con indignación, 'No lo hiciste. Nunca me dijiste que sabías su nombre.'"
Es por eso que los expertos nos dicen una y otra vez que tenemos que hablar de la adopción a lo largo de la infancia de nuestros hijos. No puede tratarse de prepararnos por ese gran momento en el que le decimos que es adoptado. Tampoco podemos quedarnos en la etapa del "cuento", ese cuento tan bonito que comienza con nosotros, con nuestro viaje, con el momento en que le conocimos.
Hay que ir más allá para hablar de todo. Hay que comenzar desde el principio, en el momento del nacimiento del niño o antes incluso - para hablar de la concepción, del embarazo, de las posibles circunstancias de sus progenitores, de su familia de origen, de su país de origen, del mundo en el que iba a nacer, en el que nació al final.
Es fácil olvidar lo difícil que es para un niño comprender la vida, los miles de conceptos tan complejos que hace tiempo logramos comprender nosotros. Es difícil imaginar cuantas veces un hijo necesita volver a hablar de los hechos de su vida cuando son tan complicados, llenos de informaciones muy difíciles de asimilar.
Otra cosa muy importante es el factor emocional. Riley habla de la "carga emocional" que tiene la información a veces. Algunos hechos de la vida de nuestros hijos les van a crear un especie de "shock" al oírlos porque no van a ser lo que esperaban ni lo que querían oír.
Hablar no es algo que hacemos una vez, ni dos. Tampoco se trata de buscar momentos "perfectos". Es algo que se hace con normalidad y naturalidad siempre y cuando surga la necesidad. Y si no surga la necesidad de forma natural, como padres, buscaremos la forma de hacer surgir conversaciones importantes y necesarias.
Mejor que lleguen a la adolescencia con una base sólida, comprendiendo bien su historia y fuertemente equipados para interpretar los hechos de la manera más sana, madura y positiva posible. Puede suponer la diferencia entre una adolescencia tormentosa o un periódo quizás un poco más difícil de lo normal, pero que cabe dentro de la normalidad.
Así que, mejor no esperar a la adolescencia para hacer esa pregunta tan importante. Mejor pedir a nuestros hijos de vez en cuando que nos cuenten la historia de su adopción, de su vida. Solo así vamos a conocer lo que realmente saben y lo que de verdad comprenden.