sábado, 9 de junio de 2007

Historias de Amor I

He hablado del fracaso de la adopción – confesando que he conocido de cerca más de un caso. Luego me pregunté ¿Cómo es que esa palabra “fracaso” ha entrado en mi vocabulario para esto? Y me acordé de un artículo publicado en El País el 26 de enero de este año que anunció que el 20 por ciento de las adopciones internacionales en España tienen problemas de convivencia. Luego dice que 1.5% acaban en ruptura total de la relación padres-hijos – es decir, que los padres devuelven a sus hijos al estado.

Mucho antes de leer el artículo, tuve un choque con el concepto cuando la psicóloga que nos entrevistó para la adopción me informó que había familias que devolvieron a sus hijos al estado (fue respuesta a una pregunta mía sobre alguna de sus preguntas a nosotros). Me quedé con la boca abierta y, como no pude creerlo, tuve que preguntar a un experto de servicios sociales aquí en nuestra provincia. Me dijo que sí – que era verdad – pero que esto era un fenómeno que tenía que ver con las adopciones nacionales cuando una pareja adoptaba a un niño mayor y había problemas graves. Dijo que no se esperaba ese problema con las adopciones internacionales.

No sé todavía quien tenía razón – el autor del artículo de El País, con sus cifras en la mano o el experto con quién hablé - con sus años de experiencia detrás. Habría que investigarlo mas.

Pero volvemos a la palabra “fracaso” – y he decidido que, aunque la utilizaré como etiqueta aquí en el blog – para que la gente en busca de información sobre ese tema lo encuentra – no me gusta. Pienso en la realidad de cada adopción que conozco - incluso las que han incluido dolor o tragedia relacionado con la adopción – y todas son historias de amor. Lo que pasa es que, como ocurre con las historias de amor, no siempre transcurren sin problemas y no siempre tienen la famosa final feliz.

Y, ahora, a continuación, compartiré con vosotros un par de historias dificiles que conozco, no para centrarnos en lo negativo, sino para saber si hay algo que podemos sacar de positivo de los errores de los demás. Os contaré la historia de mi querida tía que fue adoptada sobre 1940 y que formaba parte de una generación de adoptados que nos ha dado bastante información sobre lo que funciona y lo que no funciona - y, especialmente sobre como les puede parecer algunas de las actitudes que tenemos y los comentarios y explicaciones tan, tan bien intencionados que hacemos sobre sus origines o la adopción misma.

Luego compartiré lo que puedo sobre la adopción de una prima mía que, recientamente, cortó toda relación con sus padres - algo que espero que no será la final de su historia, pero que viene advertida desde hace mucho tiempo. También tengo algunas anécdotas que podrían ser de interés.

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